La Suprema Corte sí puede invalidar la reforma judicial por los vicios de forma y fondo, pero los otros poderes desacatarían la resolución, dice un magistrado en retiro.— ¿Salida política?

MÉRIDA.- Magistrado en retiro, con destacada trayectoria que en 2012 lo llevó a ser considerado candidato a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Pablo Vicente Monroy Gómez considera que la reforma al Poder Judicial de la Federación sí se puede revertir.
En amplia entrevista con Grupo Megamedia, dice que si la Suprema Corte, al analizar las reformas, toma en cuenta que el contenido afecta lo medular de la Constitución y la división de poderes esas modificaciones serían invalidadas.
“Si la Corte asume ese papel y determina que todo esto está viciado por forma y por fondo, todos estos actos caen en cascada”, subraya.
Sin embargo, advierte de un grave riesgo si se llega a esa situación: los poderes Ejecutivo y Legislativo dirán que no aceptan la decisión de la Suprema Corte y esto agravará la crisis constitucional que ya vive el país.
Aun en ese extremo, opina que puede haber una salida política si hay voluntad del Ejecutivo, pues el Poder Judicial ha planteado una solicitud de diálogo desde hace mucho tiempo y está abierto a reformas, pero no en la forma en que se pretende imponerlas.
Tómbola indignante
También deplora la situación derivada de la reforma judicial y califica de vergonzosos los actos cometidos en el Senado con la insaculación de los cargos judiciales que se elegirían el próximo año.
Los define como “tómbola indignante” y un “ejercicio de lotería bochornoso”.
Incluso, considera que la reforma, con sus vicios de forma y fondo, fue más bien impulsada por un coraje y deseos de venganza del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, por una serie de decisiones que fueron adversas a su gobierno porque éste no se apegaba a los mandatos de ley.
En la etapa de su carrera judicial en Yucatán, que comenzó en 1985 en el centro del país, el maestro Monroy fue magistrado fundador del Segundo Tribunal Colegiado del Decimocuarto Circuito y magistrado del Segundo Tribunal Unitario del mismo circuito, entre otros cargos.
Fue también delegado en la entidad del Instituto de Investigaciones Jurisprudenciales y de Promoción y Difusión de la Ética Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Un vicio muy grave
Durante la entrevista aborda parte del origen y las consecuencias de la llamada reforma judicial, así como el papel que le corresponde a la Suprema Corte en el tema.
A continuación, conceptos medulares de la plática:
—En realidad no es una reforma.
Esta iniciativa no tiene ninguna modificación sustantiva. Lo único que establece es el despido de manera arbitraria de todos los titulares de los juzgados, tribunales, la Suprema Corte y el Consejo de la Judicatura, y crea un nuevo órgano, el Tribunal de Disciplina.
—La destitución tiene un vicio de fondo muy grave.
La motivación para hacer este despido masivo es que existe corrupción, y el problema fundamental que tiene esta motivación es que la corrupción no está comprobada, no está personificada, no está determinada en cada uno de los elementos, en cada uno de los titulares de los juzgados, de los tribunales y de la Suprema Corte.
—Vamos a suponer, como decimos los abogados, suponiendo sin conceder, que alguien ha incurrido en corrupción. Bueno, pues a ver cuál es su nombre, cuál es la imputación que se le hace, que tenga el debido proceso y si ha incurrido en corrupción que se le sancione, pero imputar corrupción así de manera general y arbitraria no es el procedimiento jurídico adecuado.
—Por otro lado, si cuando estaba en funciones el Presidente de la República (López Obrador) empezó a decir que en el Poder Judicial había corrupción y no señaló quién, cuándo, cómo, dónde y por qué, entonces se convirtió en un encubridor.
—Alguien que tiene conocimiento de un delito y no da el aviso a la autoridad para que se investigue y se sancione, se convierte automáticamente en encubridor de ese delito.
—La llamada reforma tiene vicios de forma y vicios de fondo. Vicios de forma porque no se siguió el procedimiento legislativo en la Cámara de Diputados.
—Fuimos testigos mediante la transmisión en vivo —en tiempo real como ahora se dice— de cómo se trasladaron de la sede del Congreso a un auditorio en la Magdalena Mixhuca y no se verificó el quórum, no se verificó si las personas que estaban ahí eran o no los diputados.
—Hay señalamientos de diputados opositores al oficialismo que dicen que no se verificó esa condición previa para que la sesión pudiera tener validez.
Defectos de fondo a la reforma al Poder Judicial
—Y así por el estilo hay una serie de regularidades de forma, pero las más importantes son las de fondo.
—En el Poder Judicial hay una resistencia, pero creo que hay una consigna clave en todo este movimiento.
—Cuando alguien es declarado vencedor en un concurso de oposición y lo van a investir —porque es una investidura de la Judicatura, una potestad que le viene de la Constitución— como juzgador se hace una protesta: protesta guardar y hacer guardar la Constitución.
—Y si la persona protesta, es decir, declara que está de acuerdo con ese mandato constitucional, entonces con toda solemnidad se le dice: si así lo hiciere, que la patria te lo premie, y si no, que te lo demande.
—El problema grave es que se está atentando contra el corazón de la Constitución. El corazón de la Constitución, desde 1917, fue la soberanía popular emanada de la revolución de aquel entonces, emanada de la lucha armada, que estableció que nos constituíamos en una república democrática, representativa y federal, básicamente.
—¿Qué quiere decir lo de representativa? Que es el pueblo donde reside. El pueblo otorga a sus representantes la facultad de integrar los órganos de gobierno y los poderes del gobierno, que son tres: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
—En el caso del Ejecutivo y del Legislativo, la representación se ejerce de forma directa mediante el voto popular y se eligen diputados, senadores y Presidente de la República, pero a los jueces no se les elige mediante una representación directa, sino mediante una representación indirecta.
—Y la clave de que sea indirecta no es que la Judicatura se arrogue esa representación. En el caso de los ministros de la Corte, antes de esta iniciativa era el presidente de la República el que proponía una terna al Senado y el Senado elegía de esa terna al ministro. Eso es una democracia indirecta.
—Lo más importante es que para acceder al cargo de juez o magistrado se requiere vencer en un concurso de oposición.
Crisis amenazante
Un concurso de oposición que se va forjando, como decimos en el argot judicial, picando piedra, empezando desde oficial judicial, desde actuario, desde secretario, ganando experiencia y estudiando, conociendo los criterios jurisprudenciales, conociendo reformas legislativas, conociendo las diversas materias que hay en el orden jurídico mexicano.
—Yo estoy aterrado, estoy realmente asustado de que se haya puesto en la Constitución que el requisito para ser juez es tener ocho de promedio en la carrera y cinco cartas de recomendación de vecinos. No en automático se es juez.
—A mí me daría miedo, terror, tener un conflicto y someterlo a una persona que fue electa popularmente con esos requisitos. Es gravísimo incluso para las personas que hoy, sin conocer la iniciativa, están diciendo: “Sí, sí, sí, esos jueces son corruptos”. “Sí, sí, sí, el mandato popular dice que se vayan, que sean electos popularmente” (Continuará).
