• La señora Guadalupe Ek Chim, quien se dedica a la elaboración artesanal de piñatas. A la izquierda, una pieza con la tradicional forma de estrella

La tecnología no ha suplido a quienes con dedicación buscan un sustento en la elaboración artesanal de piñatas, como es el caso de Guadalupe Ek Chim.

Desde hace 15 años ella está en este negocio con su familia para apoyar a su sobrina con una discapacidad y ganarse el pan.

Ahora los pedidos están al alza, pero así como hay temporadas altas como la decembrina, hay bajas en las que con la cabeza en alto continúa esforzándose para sus ventas.

En una entrevista con el Diario, Guadalupe Ek comparte cómo inició en este oficio.

“Me invitó un empleado a una fábrica. Yo trabajaba en una dulcería, conocí al que reparte las piñatas y él me preguntó si quería aprender (a elaborarlas), dije que sí y así empecé”, indica.

El proceso es un arte que puede variar en su duración y venden diferentes modelos, desde las tradicionales hasta las que se hacen con moldes.

“Hago piñatas de molde que se arman en 10 minutos”, dice. “Es como hacer una gelatina, solo que en material de fibra de vidrio y salen cientos de piñatas, después las secas en el piso”.

“Se pueden hacer de cartón, que se les llama de tambor, aún se usa lo del globo, engrudo y la forma tradicional”, explica.

En esta temporada navideña, señala, las figuras más solicitadas son las del Grinch, las galletas de jengibre y las clásicas para fin de año, que son las de pavo, el Año Viejo y las estrellas de picos.

Los precios que manejan van de $120 a $350, hay chicas, medianas y grandes.

Ante el aumento de ventas, envía un mensaje a la sociedad sobre la labor que implica hacer estos objetos célebres de las fiestas.

“No ven (las personas) el tiempo, el esfuerzo, todo lo que implica, es algo manual”, refiere.

Sin embargo, no escatima en señalar la pasión que siente al realizar esta labor.

“Me gusta, a veces hay personas que me dicen que les gustaría aprender, pero no tienen la iniciativa para hacerlo, me gustaría decirles que se den ese tiempo para aprender porque es bonito, me encanta”, manifiesta.

Durante esta temporada la famosa “Calle de las piñatas” se convierte en el destino de quienes buscan comprar estas piezas, además de dulces y artículos festivos.

Este lugar, conocido por ser el alma de las festividades, está repleto de piñatas de todos los tamaños y diseños.

Las piñatas son un símbolo clave en las posadas mexicanas, tienen opciones para todos. Desde las pequeñas y accesibles, que rondan los $60, hasta las jumbo cuyo precios que pueden superar los $1,000, cada una aporta su propio tono.

Hay las tradicionales en forma de estrella, de personajes relacionados con las festividades como renos, muñecos de nieve, etcétera. Incluso hay lugares donde las piñatas incluyen descuento de hasta 29%.

Los vendedores coinciden en que la variedad de diseños y colores asegura que se acerquen muchos compradores, encontrando la opción adecuada a lo que buscan.

Dulces para la piñata: ¿Cuánto cuestan en Yucatán?

Los dulces, esenciales para rellenar las piñatas, se venden desde $33 por medio kilo hasta paquetes de 20 kilogramos por mil trescientos pesos.

Aunque las celebraciones más importantes de diciembre aún están a unos días de distancia, las posadas ya han comenzado, lo que ha impulsado las compras.

“La mayoría de los clientes prefiere esperar hasta las últimas semanas para asegurarse de que los dulces estén frescos”, comenta un comerciante del pasillo.

En los días previos a Navidad y Año Nuevo este lugar se convierte en un lugar muy concurrido, con compradores buscando completar sus listas de preparativos.

Este emblemático pasillo no solo constituye un punto de compra, sino que un lugar cargado de simbolismo y tradición. Los visitantes acuden a él todo el año, pero se acercan más durante estas fechas.— VANESSA ARGÁEZ CASTILLA / KARLA ACOSTA CASTILLO