La revitalización del Centro Histórico de Mérida afronta una serie de dilemas relacionados con la propia conservación de ese patrimonio, señaló el doctor Josep Ligorred Perramón, coordinador de la Maestría en Conservación del Patrimonio Arquitectónico de la Facultad de Arquitectura de la Uady.
Estado actual de conservación del Centro Histórico y su uso es parte de la discusión, dijo.
La rehabilitación tiene que ver con el uso y cómo podemos utilizar este patrimonio en la actualidad, apuntó el especialista.
“Vemos que una gran cantidad del patrimonio histórico está abandonado, muy deteriorado y merece una atención técnica muy importante para su intervención”, indicó el catedrático al ser cuestionado sobre cómo se puede revitalizar el Centro Histórico de Mérida sin que pierda su identidad y autenticidad.
La intervención y su uso se vinculan con otro de los grandes dilemas, que es precisamente la revitalización, señaló. “Para revitalizar necesitamos que sea un lugar atractivo desde muchos aspectos, incluso para ser habitado”.
“Vivir en las ciudades históricas implica un atractivo para la población joven, en este caso pasará que haya desde viviendas o residencias para jóvenes y/o estudiantes a casas para parejas jóvenes, etcétera”.
Esta posibilidad de que gente joven ingrese en los centros históricos viene asociada a otros dilemas, como pasear adecuadamente y peatonalizar la zona.
La palabra peatonalizar a veces sorprende, “más que peatonalizar el Centro Histórico de Mérida hay que ‘desmotoralizarlo’”, apuntó. “Está lleno de peatones y de gente caminando cada día de un lugar para otro”.
“Creo que hay que afrontar todos estos dilemas adecuadamente, sobre todo en este pacto a priori entre autoridades y academia”.
“En este diálogo entre ambas partes hay que planificar adecuadamente las normas e integrar lo que nos permite revitalizar estas áreas, dar un nuevo valor no solamente a los centros históricos, sino a la zona metropolitana del territorio, desde esta perspectiva donde el patrimonio sea un eje para el desarrollo”.
¿Qué papel juegan las fachadas y los elementos arquitectónicos tradicionales en la imagen urbana de la ciudad?
“Es una parte integral del patrimonio. Y evidentemente no hay una sociedad igual a otra, no hay un lugar igual a otro y ni una historia de un lugar igual a la de otro”.
Ligorred Perramón señaló que es importante reconocer estos elementos en estas fachadas o pasear por las calles para observarlas. Hay un patrimonio invisible y que le da tanta vida, más sentido, al entender esta lectura y que a través de la imagen urbana podemos entender el lugar donde habitamos”.
¿Cómo se pueden preservar los barrios tradicionales de Mérida, como Santiago y San Juan, y al mismo tiempo adaptarlos a las necesidades de la vida contemporánea?
Respecto a los barrios históricos, dijo que “de alguna manera implica un proceso de darles vida. No es que no tengan vida, tienen vida propia, sino que se debe conservar y valorar al patrimonio que hay ahí”.
Es “un patrimonio tangible, arquitectónico, abandonado en algunos casos, invisible en otros, (hay que) ponerle valor, difundirlo, para conocer la historia de cada uno de estos barrios, con la población local, con los habitantes de estos barrios”.
“Vemos, por ejemplo, una población en el Centro Histórico y vemos en algunos de estos barrios una buena cantidad de población. Hay que revitalizar en otro sentido, no es que no estén habitados”.
Ligorred Perramón señaló que hay que valorar esta historia, todos esos lugares con historia, esas plazas, esos barrios.
Con los análisis que se hizo y los datos del Inegi se encontró, por ejemplo, que en el Centro Histórico de Mérida hay más de 1,100 hablantes de la lengua maya. Entonces hay interculturalidad y es lo que también le dará vida a estos barrios, expuso.
Al preguntarle cómo se pueden proteger y poner en valor los monumentos históricos de Mérida, como la Catedral, la Casa de Montejo y el Palacio de Gobierno, su respuesta fue:
“En el imaginario colectivo de la gente está este patrimonio histórico, estos monumentos que dan una identidad, pero también hay que verlos dentro de un discurso, un relato histórico de la ciudad, por qué están ahí, quiénes habitaron este lugar. Hay que conocerlos, valorarlos, vivirlos y protegerlos. Y sobre todo en alianza entre academia y autoridades que permitirán dar pasos adelante para planificar, conservar y transformar la manera de habitar”.





