La agricultura está en una situación crítica y ante la creciente preocupación por la sostenibilidad ambiental y la necesidad de mitigar los efectos del cambio climático.
Cada vez más investigadores y activistas están promoviendo sistemas agrícolas que priorizan la regeneración y la conservación de los ecosistemas.
Uno de estos sistemas es el Agroforestal Sintrópico, una metodología que gana atención por su enfoque en la sostenibilidad.
“El sistema Agroforestal Sintrópico es una forma de hacer agroforestería desde una perspectiva regenerativa, donde el ser humano tiene un rol activo en la estimulación de procesos ecológicos que se encuentran en la naturaleza”, señala el biólogo Jean Arnaud García Brule, especialista en agroforestería regenerativa.
“La diferencia principal frente a otros sistemas de cultivo es que aquí, en lugar de utilizar insumos externos, se basa en el conocimiento humano y su capacidad para observar y entender cómo funcionan los ecosistemas”, añade.
Este enfoque enfatiza la observación de cómo los ecosistemas naturales alcanzan la abundancia a través de ciclos de crecimiento y regeneración.
Según el especialista, el ser humano puede actuar como un facilitador en este proceso, estimulando la fertilidad del suelo mediante prácticas como la poda selectiva y la integración de diferentes especies de plantas para maximizar la biodiversidad.
“Todo en la naturaleza tiene una función específica. Cada organismo trabaja de manera colaborativa para mantener el equilibrio del ecosistema, un principio clave del sistema sintrópico es el manejo basado en pulsaciones en lugar de ciclos lineales”, apunta.
“Esto significa que después de períodos de crecimiento intenso, hay momentos de equilibrio y descanso que permiten a los ecosistemas regenerarse naturalmente. Las intervenciones humanas deben estar sincronizadas con estos ciclos para fomentar la evolución y no la destrucción del entorno natural”, explica.
El sistema Agroforestal Sintrópico tiene sus raíces en Brasil, donde fue desarrollado por el investigador suizo Ernst Götsch. Desde allí, ha sido replicado en otros países como Portugal, México y Guatemala.
En Yucatán, por ejemplo, García Brule ha trabajado con comunidades para aplicar estas técnicas, ayudando a regenerar suelos degradados y mejorar la producción agrícola.
“Yucatán ha sufrido durante décadas los efectos de la explotación maderera y la agricultura intensiva, hoy día necesitamos regenerar esos ecosistemas. La agricultura sintrópica nos permite hacerlo de una manera que respeta los ritmos naturales de la tierra, proporcionando una solución sostenible para los problemas ambientales actuales”.
El experto indica que este sistema se enfoca en la creación de microclimas que retienen la humedad y fomentan la retención de agua, un aspecto crucial en regiones con altos niveles de sequía.
“La capacidad de almacenar y distribuir el agua de manera eficiente es una de las razones por las que el Agroforestal Sintrópico es una herramienta valiosa para combatir la sequía y otros desequilibrios climáticos”.
Un aspecto distintivo del Agroforestal Sintrópico es su diferencia con la agricultura tradicional. Mientras que la segunda tiende a ser lineal y centrada en maximizar la producción a corto plazo, el enfoque sintrópico se centra en la regeneración a largo plazo.
“En este sistema, se considera a la tierra como un organismo viviente que necesita cuidados continuos y manejo adecuado”, dice.
“El verdadero éxito del Agroforestal Sintrópico depende del manejo humano. El 90% del éxito está en cómo manejamos y estimulamos los procesos naturales, la poda selectiva, la creación de espacios adecuados para diferentes tipos de plantas y el manejo cuidadoso del suelo son prácticas esenciales que garantizan la sostenibilidad de este sistema”.
Este enfoque ha mostrado ser adaptable en diversas regiones del mundo, incluidos países con condiciones climáticas extremas.
En Guatemala, García Brule coordina un proyecto que mejora los ingresos de pequeños productores de café mediante técnicas regenerativas que fomentan la biodiversidad y mejoran la calidad del suelo.
