El Carnaval ya comenzó. Ayer estudiantes de diferentes centros educativos participaron en el desfile infantil en el centro de Mérida, en tanto que otros afinaban los detalles para lucir sus coloridos trajes.
En un recorrido durante el desfile infantil, que partió en la calle 62 con rumbo al parque de Santa Ana, se pudo ver que con temática amazónica 29 escuelas llevaron a sus alumnos a otro nivel con sus vestuarios, en colores verde, café, rosado y azul, así como con disfraces de animales, de bailarinas con tutús y payasitos, entre otros. (En la sección Imagen abundamos sobre el desfile de ayer).
Esther Medina Cárdenas dijo que a ella le gusta el Carnaval y le da gusto que sus pequeños participen en el desfile. Indicó que desembolsó $400 en los trajes de sus dos pequeños.
En el caso de Aurelia Salas Cetina, esta es la primera vez que participan sus nietos. Emocionada por traer a los cinco, ella mencionó que realizó el traje de la princesa Jazmín para su nieta menor, y los demás confeccionaron su propio disfraz. Su motivación fue participar en familia en el paseo.
Dalia González mencionó que es la primera vez que su hijo sale después de la pandemia. Ya está en tercero de kínder, sí que no quiere que él se pierda la experiencia.
Por otra parte, durante la mañana algunos se dieron cita en los comercios del Centro para adquirir telas, escarcha y plumas de colores, zapatillas y todo lo necesario para completar su atuendo.
Inspirados en el Carnaval Amazónico, este año muchos optaron por los traje de rumbero.
El comerciante Jorge Auais Becil señaló que los productos más solicitados por los clientes son las zapatillas, los tutús y los disfraces de payasitos. También mencionó a las mallas de diferentes colores, como verde, amarillo, rosado y azul.
“¡Una locura!”, dijo el entrevistado, refiriéndose a la gran demanda de colores llamativos.
En cuanto a los accesorios, el comerciante Jaime Elías Martín comentó que la gente está buscando muchas plumas de colores tierra, así como las tradicionales.
“Las plumas de avestruz y pavo real, y la diamantina dorada y plateada, siguen estando muy solicitadas, siguiendo la línea del Carnaval Amazónico”, compartió.
Todo esto es necesario para completar un disfraz. Algunos optan por mandarlo a hacer con una modista, en tanto que otros lo compran hecho o simplemente completan lo que les falta.
Reina Basto Báez, por ejemplo, buscaba flores colgantes para su nieta, quien se vestirá de rumbera.
“Es una temática libre y la vamos a disfrazar de rumbera”, comentó.


