• Una de las actividades que se realizaron la semana pasada para festejar los 35 años de labor de la agrupación Pronatura Península Yucatán, en la que se ha logrado proteger diversas áreas de naturaleza
  • Arriba, una jaguarundi que se rescató en 2023 en el nororiente meridano. A la derecha, un jaguar captado por una cámara trampa en la reserva de Dzilam en año pasado
  • El avistamiento de flamencos es parte de las actividades ecoturísticas que se ofrecen en la costa. Su práctica requiere de estrategias para garantizar la conservación de las especies

El cuidado de las especies en la península de Yucatán es esencial para el equilibrio ecológico y el bienestar social. El aumento de la urbanización, la explotación de recursos así como el cambio climático representan actualmente una amenaza seria para la biodiversidad.

Para lograrlo, investigadores, doctores, biólogos y otros ambientalistas se han dedicado durante años a concienciar y educar sobre la importancia de preservar nuestros ecosistemas.

Pronatura Península de Yucatán lleva al cabo ocho proyectos, varios de los cuales están enfocados en la conservación de las especies de la región.

Ernesto Gómez Uc, maestro en ciencias y coordinador del programa de conservación de aves en Pronatura Península de Yucatán, ha trabajado en conjunto con diversos proyectos para proteger las especies de aves de la región.

Su objetivo es dar a conocer estas especies para que la comunidad también se involucre en su conservación. Uno de los proyectos más destacados de la organización es el Festival de las Aves Toh, un evento que se ha llevado a cabo por 24 años y cuyo propósito es sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de las aves.

“Lo que tratamos de hacer es que la comunidad en general valore este tesoro que tenemos aquí, que son las aves de nuestro estado. De los observadores de aves a nivel nacional, el 40% se encuentra aquí en Yucatán”, dice.

“Este festival no solo está dirigido a los observadores de aves, sino que también invita a la población a participar en concursos de fotografía, dibujo y actividades lúdicas para los más pequeños. Las salidas al campo, en las que se realizan observaciones especializadas de aves costeras o de selva, son una oportunidad para que los participantes se acerquen de manera directa a la naturaleza y comprendan la diversidad de especies que habitan la región”.

En peligro

Ernesto Gómez comparte que algunas especies de aves están en peligro de extinción; como el flamenco americano y la garza rojiza, especies catalogadas como vulnerables o en peligro debido a la pérdida de hábitats naturales. Los loros y otras especies de aves también enfrentan riesgos debido a la caza furtiva y la captura ilegal, lo que pone en peligro su supervivencia en la región.

Además subraya que la urbanización acelerada y la deforestación son factores que agravan la situación.

“Lo que tratamos de incidir es en las comunidades, para que entiendan que un ave en libertad es mucho más valiosa que un ave en cautiverio”, apunta”.

Felinos

También está el programa de conservación de felinos, liderado por Anuar David Hernández Saint Martín, responsable del programa de conservación de felinos en Pronatura Península de Yucatán. No solo el jaguar es especie en peligro de extinción, en la península habitan otras especies de felinos como el puma, el ocelote, el tigrillo y el yaguarundí; todos ellos en riesgo debido a la pérdida de su hábitat y la persecución humana.

“Prácticamente todos los años registramos hembras con crías, lo que es una gran señal, porque eso nos dice que la población todavía está reproduciéndose.

“Muchos de los individuos que detectamos a través de las cámaras trampa, son individuos que sospechamos que se están moviendo en la zona, que solamente están pasando por ahí; lo que nos habla que esta región todavía está tratando de mantenerse conectada y gracias a esta información podemos identificar en dónde y qué se tiene qué hacer para seguir manteniendo a los individuos”.

Anuar explica que la conservación de estas especies requiere un enfoque integral que abarque tanto la protección de sus hábitats como la convivencia con las comunidades cercanas. “Las actividades de restauración ecológica, como la creación de áreas naturales protegidas voluntarias, son clave para garantizar la supervivencia de estos felinos”.

Uno de los proyectos enfocados en los felinos se centra en mitigar el impacto que tienen cuando atacan al ganado de los campesinos, ayudando a reducir los perjuicios que estos animales pueden causar a las comunidades locales.

“No es por maldad, es su naturaleza. Para mitigar estos conflictos, el programa promueve prácticas de ganadería más amigables con el ecosistema, como la ganadería regenerativa, que no solo beneficia a los felinos, sino también a los productores, al mejorar la salud de los animales y el suelo”, comenta.

Convivencia

Mitigar este conflicto es crucial, ya que permite a las comunidades convivir con los felinos en su hábitat natural sin causarles daño. Esto es especialmente relevante debido a los casos de especies que han sido atropelladas en las carreteras, ya que la urbanización masiva ha convertido sus territorios en áreas cada vez más vulnerables.

“Es importante garantizar que el crecimiento urbano sea sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Los desarrollos deben evitar zonas de alto valor ecológico, como las selvas bien conservadas, y centrarse en áreas que ya hayan sido degradadas. Tenemos que aprender a convivir con las especies que tenemos a nuestro alrededor. La biodiversidad es nuestra herencia, y debemos preservarla no solo para nosotros, sino también para las futuras generaciones”, comenta.

Tiburón ballena

Una de las especies que también ya es considerada importante para el ecosistema es el tiburón ballena, una especie poco conocida para muchos, especialmente en la Península de Yucatán, donde muchos creen que no es posible observarla en sus aguas. Sin embargo, según Natalia Cárdenas, miembro de Pronatura Península de Yucatán, el estudio de este gigante marino ha avanzado mucho en las últimas décadas. Aunque el interés por esta especie comenzó a finales de los 90, fue a partir de 2004 cuando la actividad eco turística comenzó a desarrollarse en la punta noreste de la Península, que hoy en día es una industria ecoturística que mueve millones al año dando muchos beneficios a las comunidades locales.

“Es vital para la comunidad conocer y proteger al tiburón ballena, ya que el turismo que involucra el avistamiento de esta especie se ha convertido en una fuente significativa de ingresos. Sin embargo, este turismo debe ser manejado con cuidado para minimizar su impacto sobre la población de tiburones, asegurando que se mantenga tanto la actividad económica como la conservación de la especie”.

Características

El tiburón ballena es el pez más grande del mundo, y a menudo se le confunde con una ballena, aunque en realidad es un pez. Es una especie filtradora que se alimenta principalmente de plancton y que, a pesar de su tamaño, es inofensiva para los humanos. Se distribuye en mares tropicales donde el plancton es escaso, lo que requiere que sea muy eficiente en su alimentación.

De esta especie aún se desconoce mucho sobre su reproducción. Se sabe que los machos jóvenes son los que más se encuentran en las zonas de agregación, las hembras siguen siendo un enigma, y aún no se sabe con certeza dónde se reproducen.

Uno de los principales problemas que se enfrenta con el tiburón ballena es el declive en el número de avistamientos en los últimos años. La doctora Cárdenas señaló que mientras que antes se podían ver hasta 200 tiburones ballena en un solo día, ahora ese número ha caído a entre 30 y 35. Las posibles causas de este descenso incluyen el calentamiento global, la disminución de la disponibilidad de plancton, y la creciente presión turística sobre la especie.