“Para nosotros como mexicanos, ahorrar duele”.
Con esta frase María de las Nieves Lanzagorta García, vicepresidenta de Vinculación de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), sintetiza una realidad que afecta a millones de mexicanos: la falta de hábitos de ahorro e inversión.
Previo a su participación en el Foro de Finanzas 2025: Empower your Finances, de la Universidad Anáhuac Mayab, la especialista abordó en entrevista con el Diario los retos y oportunidades en torno a la cultura financiera del país.
De acuerdo con la licenciada Lanzagorta García, la palabra “ahorro” genera rechazo en la mayoría de las personas.
“No nos gusta ahorrar, ahorrar duele”, afirma. En contraste, el concepto de “inversión” suele ser más atractivo porque implica la posibilidad de generar más dinero.
Poco ahorro
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024, presentada hace unas semanas, confirma esta percepción: los mexicanos ahorran poco y, en su mayoría, lo hacen de manera informal.
“Muchos guardan dinero en efectivo en casa, en latas de refresco dentro de la despensa o en esquemas comunitarios como las tandas”, explica la experta.
“Si bien estas prácticas reflejan una cultura de previsión, no generan rendimientos ni protegen el valor del dinero a largo plazo”.
Desde la reforma de 1997, el sistema de ahorro para el retiro en México ha obligado a millones de trabajadores formales a invertir sin que necesariamente sean conscientes de ello.
En la actualidad el total de recursos acumulados en las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) representa el 20% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
“Nos obligan a ahorrar para el retiro y no nos dejan gastarlo, lo cual es positivo. Sin embargo, la mayoría de las personas no tiene idea de cuánto dinero tiene en su Afore ni de cómo está creciendo”, comenta Lanzagorta García.
De acuerdo con encuestas realizadas por Amafore, muchas personas desconocen que cuentan con este fondo, y cuando se les pregunta cuándo fue la última vez que revisaron su saldo, la respuesta más común es “hace dos años” o “nunca”.
Cambios en el Afore
Para la especialista, el cambio de mentalidad es clave. Recomienda que los trabajadores descarguen la aplicación de Afore Móvil y revisen de manera periódica su saldo.
Una reforma en el sistema de pensiones ha incrementado la cantidad de dinero que las empresas aportan a las cuentas de retiro de sus empleados.
“Hoy estamos ahorrando más que antes, pero falta generar una cultura de inversión desde jóvenes.
Si alguien comienza a destinar $2,000 mensuales a su Afore desde los 25 años, incluyendo la aportación patronal, su retiro será mucho más cómodo que el de alguien que empiece 10 años después”.
Se recomienda desde los 20 años y hasta antes de los 35 años, las personas destinen al menos el 10% de su sueldo total al ahorro para el retiro.
En el mejor de los casos, las aportaciones voluntarias automáticas pueden generar grandes beneficios a largo plazo, sin importar lo pequeñas que sean.
Este porcentaje representa un mínimo recomendable, cualquier monto adicional que se pueda destinar incrementará las posibilidades de contar con un retiro más holgado y seguro.
Mejores hábitos financieros
Generar el hábito de aportar de manera constante, incluso con ingresos variables o provenientes de emprendimientos, es clave para construir un patrimonio financiero sólido.
La licenciada Lanzagorta García destaca algunas estrategias de economía conductual que pueden ayudar a mejorar los hábitos financieros.
Una de ellas es la competencia social: “Si te comparas con amigos que están ahorrando e invirtiendo, te motivas a hacer lo mismo”.
Otra estrategia es la automatización: “Programar transferencias automáticas a la Afore o pedir a la empresa que haga el descuento directamente en nómina facilita el ahorro sin que lo sintamos como un sacrificio”.
Asimismo, fomentar el ahorro desde una edad temprana puede marcar la diferencia en el futuro financiero de los jóvenes.
Si bien para muchos el concepto de ahorro está asociado con metas a corto plazo como viajes, un nuevo teléfono o un concierto, es posible cambiar esta perspectiva enseñándoles que invertir desde jóvenes puede brindarles seguridad financiera.
El hablar de retiro a edades tempranas puede parecer lejano e irrelevante, pero existen herramientas que pueden despertar su interés en hacer sus propias contribuciones voluntarias.
Con el declive del sistema de pensiones jubilatorias tradicionales, cada vez es más importante que los jóvenes entiendan cómo pueden aportar incluso sin estar en un esquema contractual formal.
Aquellos que tienen un negocio propio o empleo independiente también pueden generar un fondo de retiro desde temprana edad.
Ahorrar desde la juventud no solo es una estrategia inteligente, sino que es la mejor manera de garantizarse un futuro financiero estable y próspero.
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