“El tema del aborto, para nosotros los cristianos, es muy claro y siempre tendrá una sola respuesta: sí a la vida, a cualquier edad”, subrayó el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar de Yucatán.

El sacerdote advirtió que el aborto representa una falta muy grave y que la Iglesia católica impone la excomunión a quienes lo promueven y votan a favor de su legalización.

El padre Ricardo Atoche acudió a la sesión del Congreso de Yucatán, en la que se discutió la iniciativa relacionada con la despenalización del aborto, realizada el pasado miércoles.

Tras su presencia en el recito legislativo, reporteros del Diario lo buscaron para saber su postura sobre la iniciativa que se discutió y plantearle las siguientes preguntas: ¿Qué está bien y qué está mal de la propuesta que se presentó? ¿Qué dice la Iglesia Católica al respecto? ¿Qué consecuencias impone a quienes promueven y votan a favor del aborto?. Ante las preguntas, el padre respondió:

“Como ciudadano, pero sobre todo como ser humano, deseo compartir mi reflexión sobre lo vivido ayer en el Congreso del Estado: En primer lugar, quiero destacar que todos los asistentes formamos parte de una misma sociedad, unida por nuestra humanidad y por los lazos que hemos construido en esta tierra”.

“Es cierto que muchos avances en la organización social han sido positivos. Sin embargo, en ocasiones corremos el riesgo de despersonalizar el dolor humano y encerrarnos en nuestras propias ideas, dejando de mirar al prójimo. Ahí está el gran reto: reencontrarnos en nuestras diferencias, reconocer lo que nos une, aquello que nos hace alzar la voz por lo que consideramos justo. No se trata de buenos contra malos. La realidad humana es más compleja, con matices que sólo Dios puede comprender plenamente.

“Sí a la vida”

“El aborto, para los cristianos, es un tema que no admite ambigüedades: es un sí a la vida, sin importar la etapa de desarrollo”.

“Una sociedad que se ve orillada, justificada o no, a interrumpir la vida de sus propios hijos, es una sociedad gravemente herida. Si bien es responsabilidad de los legisladores tomar decisiones sobre nuestras normas de convivencia, es deber de todos escuchar el grito de desesperación de nuestra sociedad, el dolor, la frustración y el enojo que muchas veces se traducen en violencia, incluso contra los miembros más pequeños e indefensos.

“Como creyente, estoy convencido de que nuestra postura a favor de la vida debe ir acompañada de misericordia. Debemos acoger con compasión a las mujeres que, movidas por el miedo o la desesperación, consideran el aborto como una opción. Sin juzgarlas, tenemos que acompañarlas, iluminando sus decisiones con la luz del Evangelio. El compromiso con los no nacidos incluye también a las madres gestantes, para que sepan que no están solas”.

“El mundo vive entre desigualdades, injusticias, angustia y tristeza. Ante esto, la Iglesia está llamada a ser un signo de esperanza. Que quienes nos miren puedan recibir algo de esa paz que viene del cielo, del saberse amados por un Dios veraz, misericordioso y compasivo.

“Dar pasos hacia un diálogo auténtico siempre traerá beneficios. Solo así podremos ofrecer solidaridad y apoyo a quienes lo necesitan, con la esperanza de que las diferencias se disuelvan al comprender que lo que nos une es más fuerte: la dignidad de la vida humana”.

¿Qué consecuencias impone a quienes promueven y votan a favor del aborto?

El padre Ricardo Atoche explicó que, para la Iglesia católica, el aborto es una falta grave que conlleva la pena de excomunión. Esta sanción aplica únicamente a los fieles católicos, es decir, a quienes profesan la fe, conocen la gravedad del acto según la doctrina y actúan en contra de ella.

“La excomunión no busca castigar, sino hacer reflexionar. Se trata de una separación temporal de la comunión con los demás fieles y del derecho a recibir los sacramentos, especialmente la Eucaristía. Esta situación puede revertirse mediante el sacramento de la reconciliación”, concluyó.

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