La víctima de agresión sexual durante la entrevista con el Diario
La víctima de agresión sexual durante la entrevista con el Diario

MÉRIDA.- Natalia T., víctima de una agresión sexual en 2024, aconseja a las jóvenes como ella que tengan mucho cuidado de las personas con que se rodean y no se confíen de cualquiera.

Ella tuvo una amarga experiencia que, según relata, le hizo caer en estado de shock y solo pudo comenzar a superar lo sucedido cuando decidió contarle los hechos a una psicóloga.

A partir de esa ayuda interpuso una denuncia que derivó en un juicio para el acusado y la posterior sentencia por el delito de violación equiparada agravada en grado de tentativa.

Víctima de violencia sexual comparte su lucha

El sentenciado es Aarón D.L., quien, de acuerdo con el expediente, se aprovechó de la confianza de la víctima, de su superioridad jerárquica y de las circunstancias en torno a un festejo de cumpleaños para cometer el ilícito.

“Quiero que la gente conozca del caso y sepa que él fue mi jefe laboral, fue mi instructor, mi supuesto amigo”, explica Natalia.

“Tenía toda mi confianza… ¿Cómo se puede entregar la confianza a alguien que luego te haga estas cosas?”.

Compara su caso con otros que se han conocido en el ámbito nacional, de quienes se aprovechan de una posición de poder para cometer abusos.

Y, reitera que su propósito es que no haya más personas que puedan ser víctimas de A.D.L. en su negocio que ofrece cursos de buceo, al que acuden varias mujeres.

El asunto fue ventilado en el Juzgado Segundo de Control del Primer Distrito Judicial, del sistema de justicia penal acusatorio y oral.

Se hizo un juicio abreviado, con aceptación de las partes, y el acusado recibió una sentencia de prisión por tres años, ocho meses y trece días, así como una multa.

El juzgado dictó la sentencia el 7 de febrero pasado, pero, explica uno de los abogados de la víctima, el agresor no ha pisado la cárcel.

Al parecer obtuvo una conmutación de la pena o está utilizando algún recurso legal que le permite dilatar la ejecución de la condena.

¿Qué ocurrió?

La joven explica que los hechos ocurrieron el 5 de febrero de 2024 en el domicilio de A.D.L. Era cumpleaños de ella y su jefe y supuesto amigo la invitó al igual que a otros colaboradores para un festejo.

Fue la primera en llegar y el anfitrión la indujo a beber alcohol.

Recuerda que llegó una compañera y poco después se sintió muy mareada. No sabe más porque quedó inconsciente y despertó en su casa en la madrugada siguiente, confundida y con dolores físicos que le causaron sospechas de que algo andaba mal.

Sus temores se confirmaron cuando la compañera con quien compartió algunos momentos en la reunión le platicó lo que había observado, a partir de que su jefe la subió a una habitación supuestamente para que descansara, pero en realidad la aisló.

Es la misma compañera que la rescató y la llevó a su casa. También fue testigo a su favor en el juicio.

La víctima afirma que cayó en shock y no podía creer que su supuesto amigo y jefe la hubiera atacado. Tampoco sabía qué hacer y se sumergió en depresión hasta que recurrió a una psicóloga y le contó su experiencia.

Con el apoyo psicológico y la ayuda moral de su familia interpuso una denuncia el 12 de febrero, una semana después de los hechos.

Los informes médicos que constan en el expediente confirman que sufrió afectaciones psicológicas severas.

El proceso, como ya señalamos, culminó en un juicio abreviado y se sentenció al acusado por el delito de violación equiparada agravada en grado de tentativa, al considerar el juzgado que había suficientes elementos de prueba del delito.

El propio A.D.L. reconoció su participación en el ilícito imputado.

Agresor procura una situación a su favor

Natalia dice que lamenta que el sentenciado continúe sus actividades como si nada hubiera pasado y que goce de la protección de una agencia que certifica los cursos de su negocio, a pesar de que le alertó sobre su conducta.

También insiste en que el agresor armó todo un contexto a su favor, pues él planeó el festejo, invitó a quienes quiso y ofreció su casa para la reunión, lo cual le permitió el control de la situación.

Por último, reiteró su llamado a las jóvenes a que tengan cuidado porque a su alrededor pueden estar agresores sexuales, como le ocurrió a ella.

“Aunque la sentencia haya sido de cárcel, él (A.D.L.) no la está pisando, sigue trabajando como si nada y en su academia recibe a muchas personas y entre ellas podrían estar otras víctimas”, recalca.

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