En el marco del Día Internacional de los Monumentos y Sitios, que desde 2001 se conmemora cada 18 de abril, surge una reflexión necesaria sobre el papel que estos elementos juegan en la vida cotidiana y la construcción de la memoria colectiva.
El maestro en Arquitectura Héctor Durán Castillo, integrante de la Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado (Ayerac) y docente en la Universidad Modelo, en entrevista señala que los monumentos son un reflejo de la historia e identidad.
“Qué mejor que aprovechemos la gran cantidad de monumentos que tenemos en nuestra entidad”, indica.
Luego enumera varios sitios patrimoniales en la entidad: desde el Centro Histórico de Mérida, con sus templos, plazas, esculturas y museos hasta los conventos, haciendas y monumentos que conviven con el patrimonio natural fuera de la ciudad.
“Tenemos que disfrutarlos y valorarlos, tenemos que comprender por qué son importantes y qué nos aportan como sociedad porque si no nos queda claro eso, podemos tender a alterarlos y modificarlos”, señala.
El maestro refiere que la relación entre los monumentos históricos y la construcción de la identidad colectiva es muy estrecha.
“Los monumentos son el reflejo de la sociedad en un momento histórico determinado. En los monumentos históricos podemos observar la economía, la política, los movimientos sociales; por tanto, los monumentos nos traen memoria”, explica.
Por otro lado, continúa, los monumentos son los recipientes donde suceden las actividades de la cultura; es decir, donde la sociedad se desenvuelve, como los parques o las iglesias.

“La vida cotidiana se desarrolla con y alrededor de los monumentos, es por eso que la sociedad desarrolla vínculos muy poderosos de memoria y de identidad con ellos”.
Acerca de qué implica remover o cambiar de sitio símbolos que han sido parte de la memoria histórica, el maestro señala que el monumento está estrechamente ligado a su lugar y a la sociedad que lo produjo.
“Todos los elementos que constituyen un monumento histórico, hasta los más pequeños, como los pisos de pasta o las diferentes manifestaciones en las estructuras de los techos, el espesor de los muros, los monogramas y otros elementos como el barandal de las escaleras, las herrerías, la carpintería… nos transmiten los valores de memoria y de identidad”.
“Por tanto, si llega a mutilarse un elemento, nos sometemos a la pérdida de la memoria”, comenta.
Eso mismo aplica para los monumentos artísticos que adornan glorietas, parques o jardines y que son más susceptibles a moverse de lugar. “Estos elementos urbanos también son muy importantes de conservar y si se mueven no deberían sufrir alteración”.
Acerca de si hay monumentos que deberían permanecer en su lugar tal como están y otros que, en dado caso, sí se pudieran remover, el especialista responde que la sociedad es quien pone y quita.
“Hay muchas etapas históricas en la ciudad, desde la Colonia, el Porfiriato, la posrevolución, el movimiento moderno… Entonces, los monumentos que vemos y existen en la ciudad (edificios, arquitectura y monumentos artísticos) son reflejo de las ideologías de grupos sociales determinados, pero también de épocas determinadas”.
“Las mismas personas son las que ponen los monumentos, pero puede ser que pase el tiempo y que los valores de la sociedad cambien, con esa transformación a veces unos monumentos ya no son tan socialmente aceptados como otros, o simplemente unos pierden relevancia contra otros”.
De hecho, agrega el maestro, el patrimonio siempre está en disputa, entre la sociedad, la iniciativa privada y el gobierno.— IVÁN CANUL EK
En sus propias palabras Héctor Durán Castillo, maestro en Arquitectura
“Hay muchos intereses que giran alrededor de un patrimonio y eso es normal en una sociedad. Por tanto, quien decidiría si un monumento se queda o se mueve es la misma sociedad”.
“Vivimos en una sociedad que en teoría debería ser plural, en la cual varios grupos que disfrutan el sitio y que indirectamente están relacionados con ese sitio tendrían que discutir y comentar qué es lo que hoy representa este monumento y decidir de manera colectiva si se tiene que mover o quedar, pero hay que escuchar a todas las voces”.
