• Adultos y niños plantan un árbol. La reforestación permanente ayudaría a preservar a las abejas

“Llegamos nosotros y le quitamos a cada especie su función. Por eso, reforestar no puede ser una campaña temporal, tiene que ser permanente. Nunca es suficiente. Entre la sequía, los incendios, la deforestación y el desarrollo urbano, los árboles desaparecen. Y si desaparecen los árboles, las abejas no tienen de dónde alimentarse”.

Así lo dijo Raúl Peraza López, apicultor y coordinador de la Red de Rescatistas de Abejas de Yucatán, sobre las afectaciones de la especie melipona debido a la temporada de calor.

El especialista manifestó que es interesante ver cómo las personas se responsabilizan del cuidado de las abejas al colocar recipientes con agua con azúcar para ellas.

Sin embargo, recalcó que esta acción no es recomendable, ya que atrae a más abejas y podrían instalar su panal en el mismo espacio donde se dejó el líquido.

No es adecuado ofrecerles alimento, aunque sí se pueden poner agua en los recipientes para que las abejas se hidraten.

Además, colocar agua en parques tampoco se recomienda, pues en esos espacios se realizan fumigaciones y pueden contaminarla y matar a las abejas. Por tanto, el agua en casa es una opción más segura.

“Las altas temperaturas provocan que las colmenas se calienten mucho. Las abejas llevan agua a la colmena y abanican”.

“Si alguna vez has escuchado el sonido fuerte de una colmena, es porque están ventilando. Es un trabajo arduo para ellas porque aletean al extremo, son ventiladores 24 horas y eso las termina cansando e incluso matándolas”, explicó.

Por tal motivo, es importante tener más árboles, especialmente aquellos que producen flores, porque producen una temperatura ideal para las abejas. Cuando trabajan de más, necesitan alimentarse más, pero si no hay comida, se debilitan y enferman, lo que afecta a toda la colonia.

El calor extremo y los incendios han impactado la vida de estas especies, con el humo y el aumento de temperatura, lo que perjudica aún más su supervivencia.

“La temperatura que toleran las abejas, como las apis, es de unos 36 grados dentro de la colmena y hasta 45 grados en el exterior”.

“Las meliponas, por su parte, solo toleran menos de 36 grados y no pueden regular su temperatura con facilidad. Una colmena de meliponas tiene aproximadamente 50,000 abejas”, indicó.

Abejas contra la temperatura

“En casos extremos de calor, ellas trabajan casi el triple debido al aumento de temperatura, lo que las hace trabajar más ventilando el panal. La diferencia entre las apis y las meliponas es que las apis pueden mudarse, con todo y reina si no soportan el calor; mientras que las meliponas no pueden. La abeja reina es demasiado pesada debido a su fisogastria y no puede volar”, apuntó.

Una de las razones por las cuales algunas especies de meliponas se encuentran debajo de la tierra es para mantenerse a salvo del calor. No obstante, el cambio climático y la urbanización afectan a las meliponas que estaban aclimatadas a las condiciones de Yucatán.

“Hay dos factores que debemos considerar. Primero, los seres humanos sacamos a las abejas de su hábitat natural y las ponemos en cajas, pero no les damos las condiciones que ellas buscan de forma natural”.

“Hay personas que colocan las cajas bajo techos de lámina, lo que es fatal para las abejas, por más adaptadas que estén. Segundo, cada vez hay más cemento que tierra, generamos más calor que sombra y fresco”, enfatizó el apicultor.

Para él, es fundamental cuidar a todas las especies, la flora y la fauna, porque son parte de nosotros. En este caso, son parte de la belleza natural que ofrece la Península.

Protección a la meliponicultura

Peraza López también compartió una importante noticia sobre el trabajo que se realizan con la propuesta de ley de protección a la meliponicultura, presentada por la diputada local Manuela Cocom en el Congreso de Yucatán.

“Seríamos los primeros en el país en tener una ley de este tipo. No es a nivel nacional, sino local, pero es un paso gigante. Van a convocar a especialistas para revisarla en comisiones. Y sí, merece contarse si queremos que las abejas sigan zumbando”.