Este 2025, Sal Sol, La Sal del Mar, cumple 79 años produciendo pureza en cada grano de sal de mar. Desde las charcas de Las Coloradas, Yucatán, hasta cada rincón del país, Sal Sol ha sido testigo de generaciones, recetas y momentos que han hecho “Un Mar de Diferencia”.
La noche del pasado jueves, en el parque Kukulcán Alamo, en el marco del tercer juego de la serie entre los Leones de Yucatán y los Piratas de Campeche, Sal Sol festejó junto con los aficionados, en medio de dinámicas, regalos, música e incluso un pastel que Tere Cazola hizo llegar junto con su equipo de animación.
Proceso natural
Con respecto a los 79 años de Sal Sol, La Sal del Mar, el proceso que sigue Grupo Industrial Roche sigue siendo tan natural como el origen mismo: sol, viento y mar. Es ese equilibrio es lo que le da su sabor auténtico y su carácter único. No es solo sal, es la sal del mar, dijo Airis Sosa, jefa de Marketing.
En un mundo que cambia constantemente, nos mantenemos firmes a nuestra esencia: ofrecer un producto natural, de calidad y confiable, con un origen que nos llena de orgullo. Cada grano lleva consigo la fuerza del sol, la energía del viento, la pureza del mar y la mano artesanal yucateca”, agregó.
Y mientras las fieras la armaban en grande en el terreno de juego, desde antes del “Play Ball”, Sal Sol ya estaba haciendo las delicias de los aficionados en los accesos al estadio, obsequiando algunas bebidas elaboradas con los productos de la marca. Pero la verdadera fiesta la estaba poniendo Salerito que, con energía y alegría, recorría las gradas del lugar llevando su entusiasmo en medio de música, aplausos y múltiples muestras de cariño entre los presentes.
Momento culminante de la velada: en el inter de la sexta entrada, las mañanitas se escucharon por el sonido y, cerca del palco donde se encontraba Salerito, se apersonó Leonel El Coronel, mascota de los Leones de Yucatán y el equipo de animación de Tere Cazola, empresa que se unió a la celebración de los 79 años de Sal Sol.
En medio del aplauso del público y de bromas entre Salerito y Leonel, las emociones brotaron, las palabras sobraron y los rostros alegres afloraron como muestra de agradecimiento y promesa de seguir trabajando con el mismo ahínco y dedicación por muchos años más, para poner en los hogares de Yucatán y de México un producto natural de la más alta calidad y acompañar la buena mesa que distingue a la gastronomía de la entidad.
Más adelante, Salerito continuó la noche regalando alegría entre el público, bailando en las gradas y regalando muestras de sus productos a los asistentes.— Emanuel Rincón Becerra










