El ex piloto profesional de motociclismo Jorge Díaz Díaz, originario de España, narró a un grupo empresarial de Mérida su historia de recuperación en los accidentes mortales que sufrió en las competencias mundiales de alta velocidad.
Lo más sorprendente que contó de su historia fue cuando clínicamente los médicos lo decretaron muerto por más de tres minutos por una grave lesión de traumatismo craneoencefálico y milagrosamente resucitó y a sus 35 años de edad ya está retirado del motociclismo de alto rendimiento.
En su conferencia “La frontera invisible entre dos mundos vida/muerte”, en un hotel en Prolongación Paseo de Montejo, el ex piloto Jorge Díaz afirmó que más allá de los cinco sentidos conocidos en el cuerpo humano, el cerebro y el corazón son dos órganos poderosos.
A su decir, si se alinean con fe, disciplina, meditación y esperanza producen una coherencia mental y cardiaca capaz de bajar el estrés y superar pensamientos negativos y derrotistas, lo que permite superar casi todos los obstáculos de la vida, como es su caso.
Como casi toda historia de superación, el motociclista vivió una dura infancia por el abandono de su padre cuando tenía seis años de edad y asumió el rol de protector de la familia por ser el primogénito. Además, tenía un rechazo total a los estudios y enfrentó la oposición de su madre para que se dedicara al motociclismo de competencia.
“Préstamos” por una pasión
Su afición y pasión por el motociclismo, porque quería ser como los pilotos que veía en la televisión, lo orillaron a “prestar” motocicletas en su adolescencia, por lo que tuvo problemas con la policía, hasta que con su trabajo compró un vehículo con el que practicaba en un callejón de la ciudad de Madrid.
“Tenía 17 años cuando entré a mi primer circuito y empezaron mis problemas personales por los accidentes, por el sufrimiento y el dolor. Tenía 26 años cuando sufrí un aparatoso accidente que me causó traumatismo craneoencefálico grave, clínicamente morí más de tres minutos”.
“Sentí que salí de mi cuerpo bajo una luminosidad, vi a mi mamá junto a mí, a los médicos que me daban reanimación, no sentía dolor ni podía hablar”, contó. “Fue como un sueño que tuve, pero reviví y me recuperé y volví a montar una motocicleta”.
A lo largo de sus 21 años como piloto profesional en competencias de motociclismo de alta velocidad, Jorge Díaz sufrió otros accidentes que le produjeron la fractura de múltiples huesos y de la columna vertebral.
En otro diagnóstico poco alentador los médicos le dijeron que no volvería a caminar y quedaría confinado en una silla de ruedas para toda su vida.
Estudios
En este estado crítico dedicó su vida al estudio profundo de la neurociencia, la biodescodificación, epigenética, metafísica y mecánica cuántica.
Con esos conocimientos y su férrea decisión de superación volvió a caminar, como hasta hoy, pero con una secuela en la columna vertebral que lo obligaron al retiro prematuro del motociclismo.
“Si le pones todas las ganas del mundo, los sueños se cumplen”, enfatizó.
“Tuve patrocinadores, llegué al campeonato de España y de Europa, la gente se fijó en mí”.
“Aquel chico del callejón compitió contra los mejores pilotos de motociclismo y logró una entre un millón de posibilidades: se levantó de la cama del Hospital de Toledo especializado en rehabilitación de fracturas y volvió a caminar”.
Nosocomio
El piloto retirado compartió que en el Hospital de Toledo supo y vio que pilotos de carreras con parálisis superaron esos problemas y se propuso con toda su energía volver a caminar.
Para ello, señaló, alineó su mente con el corazón y se dio la magia que lo tiene de nuevo en este mundo en plenitud, llevando su historia y mensaje de esperanza para todas las personas que enfrentan serias adversidades y enfermedades difíciles.
En sus estudios de neurociencia, recordó, supo que el cerebro apenas se aprovecha el 5 por ciento de su potencial y que es el órgano que domina las funciones del ser humano.
En su caso, lo puso a prueba porque no dejó que sus pensamientos sean negativos, sino positivos, de esperanza y fe y así pudo superar sus múltiples fracturas de huesos y el traumatismo craneoencefálico que lo hizo experimentar una muerte y resucitación.
Su experiencia de vida extraordinaria del piloto lo difunde por el mundo mediante conferencias, en libros y pláticas con empresarios, universitarios y enfermos terminales con los que interactúa.
En la capital yucateca estuvo con grupos de empresarios, con estudiantes de universidades y pacientes de hospitales públicos. Su visita termina el domingo y regresará a su ciudad natal, Madrid.
