Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae<zxxz,x zx, x <zx<
Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae<zxxz,x zx, x <zx<

A solo 60 kilómetros de la concurrida Chichén Itzá, escondida entre la espesa vegetación del oriente yucateco, se levanta Ek Balam, una antigua ciudad maya que ha comenzado a recuperar el esplendor que alguna vez la posicionó como capital de un poderoso reino y que vale la pena visitar.

Este antiguo recinto se encuentra estratégicamente ubicado en el oriente del estado de Yucatán. A solo 30 kilómetros al norte de Valladolid, ciudad colonial ideal para hospedarse y degustar la gastronomía —junto a muchas otras experiencias—, Ek Balam ofrece un acceso sencillo para quienes deseen adentrarse en su arquitectura única y menos concurrida que otros sitios arqueológicos de la región.

Desde Mérida, la capital del estado, el trayecto hasta este lugar, es de aproximadamente 170 kilómetros, lo que representa unas dos horas en carretera.

Como mencionamos, está cerca de Chichén, a 60 kilómetros al suroeste del sitio, lo que permite integrar ambos en un recorrido de un solo día para quienes deseen conocer distintas facetas del legado maya.

Con una historia que se remonta al periodo Clásico Tardío, terminal, Ek Balam —que en lengua maya significa “Jaguar Negro”— fue cuna de una dinastía gobernante y hogar de artistas, escribanos, escultores y comerciantes que contribuyeron a su riqueza cultural y arquitectónica.

Hoy esta joya arqueológica ofrece a turistas locales, nacionales y extranjeros la posibilidad de recorrer edificaciones aún escalables, algo no permitido en otros centros arqueológicos.

La doctora Alejandra Alonso Olvera, quien ha liderado durante más de 20 años los trabajos de excavación, restauración y conservación en Ek Balam, describe al sitio como un crisol de estilos arquitectónicos.

“Aquí convergen tradiciones del estilo Puuc, influencias de la costa del Golfo y de Campeche, lo que le otorga una diversidad arquitectónica sin igual”.

Durante su apogeo, Ek Balam floreció gracias a su rol como centro comercial y artístico. La escritura jeroglífica hallada en sus estructuras habla de alianzas, poderío político y una organización social sofisticada.

“Fue una verdadera escuela de escribas”, comenta la especialista, “sus murales, esculturas gemelas y muros policromos muestran la riqueza estética que caracterizaba a sus edificios”.

El recorrido por Ek Balam tiene como mayor atractivo su centro cívico ceremonial, donde se encuentra la Acrópolis, una colosal estructura que resguarda los restos del rey Ukit Kan Lek Tok’ y de su padre. Se puede observar recintos decorados, relieves únicos y vestigios de estuco que se piensa estuvieron pintados con vivos colores: rojos, verdes, azules, amarillos y negros.

Uno de los grandes atractivos es el hecho de que muchas estructuras aún pueden escalarse, permitiendo vistas panorámicas de la selva circundante. Además, los visitantes pueden explorar la Popolnah, el Juego de Pelota —que divide la ciudad en plazas norte y sur— y caminar por los senderos ecológicos recientemente habilitados para disfrutar de la flora y la fauna, así como de estructuras aún no restauradas pero visibles.

Excavaciones en Ek Balam

A pesar de más de 50 años de estudios arqueológicos, aún queda mucho por conocer. Las excavaciones en la Plaza Oeste y otras áreas de la Acrópolis, iniciadas en 2023, continúan revelando secretos. Incluso, el cenote del sitio permanece sin exploración subacuática, dejando abierta la posibilidad de futuros hallazgos.

Ek Balam es uno de los 18 sitios arqueológicos abiertos al público en Yucatán, de un total de más de 6,000 registrados en el estado.

A pesar de su importancia, sigue siendo menos visitado que Chichén Itzá y Cobá, aunque en la Semana Santa 2025 recibió a más de 9 mil personas, y de seguir esa tendencia llegarían este año 160 mil visitantes.

¿Cuánto cuesta visitar Ek Balam?

El acceso general tiene un precio de $581 pesos (cuota federal de $100 más la estatal de $481) para visitantes extranjeros y mexicanos sin identificación vigente. Los mexicanos con credencial vigente pagan $232, mientras que los yucatecos con INE solo $100. Los domingos, la entrada es gratuita para nacionales con identificación.