Imagen tomada de internet
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Una investigación científica realizada en varias ciudades del mundo reveló una relación entre el aumento del calor, consecuencia del cambio climático, con la presencia cada vez mayor de poblaciones de ratas.

Sin embargo, también existen otros factores en las ciudades que permiten esas plagas, como la generación de desperdicios de comida y la formación de sitios adecuados para madrigueras.

Ratas de ciudad, plagas que explotan recursos

La investigación, publicada en la revista Science Advances, revela que las ratas de ciudad son plagas comensales que explotan recursos que acompañan a las grandes poblaciones humanas.

Señala que fue un estudio realizado en 16 ciudades de todo el mundo para estimar las tendencias en las poblaciones de ratas.

En 11 de las urbes (69 %) se registró tendencias significativas de aumento en el número de ratas, incluyendo Washington, Nueva York y Ámsterdam.

Relación entre la población de ratas y el calor

Como pequeños mamíferos, las ratas deben mantener la homeostasis corporal interna y están limitadas por las bajas temperaturas durante el invierno.

Entonces, el aumento de las temperaturas resultante del cambio climático o las islas de calor urbanas puede ampliar la ventana estacional para que los roedores busquen alimento en la superficie y en el período de reproducción activa de las ratas, favoreciendo su crecimiento poblacional.

“También es probable que el aumento del tamaño de la población humana y la urbanización proporcionen más residuos alimentarios como recurso y hábitats estructurales que sustenten las poblaciones de ratas”, añade Science Advances.

Ciudades con más calor y más ratas

Otros datos que arrojó la investigación son que las ciudades que tuvieron un mayor aumento de temperatura a lo largo del tiempo tuvieron mayores aumentos en los avistamientos de ratas.

Un análisis de regresión independiente también reveló que la tendencia de la temperatura a largo plazo estaba fuertemente asociada con el número de ratas y que las ciudades que experimentaron el mayor calentamiento (sobre las temperaturas base a largo plazo) también experimentaron aumentos más rápidos en el número de esos roedores.

La variable ambiental que se relacionó más fuertemente con los aumentos en la población de esos animales fue el cambio de temperatura experimentado por cada ciudad en relación con las temperaturas promedio de referencia a largo plazo.

¿Influye el cambio climático en la población de ratas?

Al respecto, en la revista UNAM Global se señala que el cambio climático es un factor para el incremento de las poblaciones de ratas en las ciudades.

Sin embargo, la bióloga Ella Vázquez Domínguez señala que no debe considerarse como causa única de este crecimiento, ya que la expansión de las áreas urbanas y la alta densidad poblacional también inciden en este fenómeno.

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“Tomemos como ejemplo a Nueva York, una de las ciudades afectadas por esta situación. Esta ciudad estadounidense es una de las más pobladas, y las ratas han encontrado en el metro un lugar propicio para proliferar debido a que la gente tira mucha comida”, indica.

La especialista del Instituto de Ecología de la UNAM explica que cuando llega el invierno no se ven mucho, pero en la temporada cálida aprovechan para alimentarse y reproducirse; entonces, si la temporada de invierno se reduce, tienen más oportunidades.

¿Las ratas son un riesgo para las personas?

Ella Vázquez dice que, por lo general, las ratas intentan evitar el contacto con los humanos y solo atacan cuando se sienten amenazadas, por lo que es poco probable que lleguen a ser agresivas de manera masiva.

Sin embargo, la proliferación de estos roedores en las ciudades puede tener varias consecuencias negativas tanto para la salud pública como para la infraestructura urbana.

Recuerda que son portadoras de enfermedades peligrosas que pueden transmitirse a los seres humanos, como la leptospirosis, el hantavirus y algunas afecciones gastrointestinales.

Además, los parásitos que las ratas hospedan, como pulgas y garrapatas, también pueden transmitir enfermedades.

Además, la presencia de ratas en mercados y restaurantes aumenta el riesgo de intoxicaciones alimentarias, pues estos animales tienen contacto con residuos y excrementos.