MADRID (EFE).— Las poblaciones de aves están disminuyendo en todo el mundo, y América del Norte ha perdido más del 25% de todas sus aves reproductoras desde 1970, según un estudio publicado ayer en “Science”.
El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Cornell, advierte que los descensos son más pronunciados en las zonas donde las aves deberían estar prosperando, lo que plantea nuevos retos para la conservación de especies.
“La pérdida no es uniforme”, indica Alison Johnston, una de las autoras. “El 83% de las especies evaluadas están perdiendo más población donde siguen siendo más abundantes”.
Los científicos analizaron más de 36 millones de registros ciudadanos del programa eBird, cruzados con variables ambientales y modelos de aprendizaje profundo, para obtener un panorama detallado de 495 especies entre 2007 y 2021.
“El 75% de las especies están en descenso poblacional en toda su área, y el 65% lo hace de manera significativa”, añade Johnston. “Lo más preocupante es que estos descensos ocurren incluso en los bastiones tradicionales”. Las especies que habitan praderas y zonas áridas están entre las más afectadas. “Esto no se debe sólo a la ubicación geográfica, sino a la abundancia local”, explican los investigadores.
El estudio apunta al cambio climático y la pérdida de hábitat como los principales motores del declive. “Lugares que antes ofrecían un hábitat ideal ya no lo son”, agrega Johnston.
Pese al panorama general negativo, también se detectaron áreas de estabilidad, especialmente en regiones como los Apalaches y algunas montañas del oeste de Estados Unidos.
“Con esta información podemos identificar zonas prioritarias”, dijo Amanda Rodewald, otra autora del estudio. “Es exactamente lo que necesitamos para una conservación eficaz a gran escala”.
Johnston indicó que el estudio anterior de 2019 ya advertía sobre la pérdida de casi 3,000 millones de aves en Estados Unidos y Canadá, pero esta nueva investigación permite afinar las estrategias al precisar dónde están los puntos críticos.
“Se trata de tener datos locales que permitan tomar decisiones inteligentes”, apuntó Rodewald. “No basta con saber que las aves disminuyen, sino saber exactamente dónde se requiere actuar”.
El equipo de Cornell espera que los mapas generados por este estudio ayuden a gobiernos y organizaciones a tomar medidas de protección más rápidas y focalizadas.
De un vistazo
Mapa dinámico
El modelo identifica zonas clave con poblaciones que suben o bajan rápidamente, facilitando estrategias precisas de conservación regional.
Aves resistentes
Algunas especies en hábitats marginales parecen menos afectadas por presiones ambientales, lo que podría guiar acciones futuras.
Participación ciudadana
Millones de registros de observadores de aves ayudaron a formar este análisis, demostrando la importancia de la ciencia colaborativa.
