¿Existen investigaciones sobre la viudez? La doctora en antropología Gina Villagómez Valdés, investigadora del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), indicó que los estudios biomédicos y sociales desde el ámbito de la medicina, sociología, psicología, antropología y psiquiatría priorizan tres enfoques principales al referirse a investigaciones sobre la viudez.
Éstos son como una construcción social, como una condición de vulnerabilidad y como un evento transformador.
¿La viudez es diferente entre las mujeres?
“Se dice que los duelos suelen durar alrededor de dos años, pero este trauma suele ser diferente para quienes pierden un esposo en la juventud, en la madurez o en la vejez”.
“Los contextos e historias personales, así como las fortalezas internas, mostrarán resiliencia (salir adelante a partir de la pérdida) y de no ser así, pueden sumirse en el abandono por largos periodos”, manifestó.
De acuerdo con datos al respecto, muestran que la pérdida de la pareja puede potenciar la recuperación de las viudas mediante la elaboración de estrategias personales como nuevos hábitos de convivencia social, de salud y familiar.
También se identifican nuevos hábitos laborales (emprendimientos, autoempleo o empleo formal), reorganización familiar (nuevas convivencias con hijos para amortiguar el dolor), participación en organizaciones civiles, religiosas o comunitarias, y nuevos hábitos de salud como análisis médicos, control de peso y cuidado de la apariencia.
“Son su motor”
“Las mujeres jóvenes, particularmente, hacen a un lado su dolor para sacar a sus hijos adelante. Son su motor, no les queda de otra. No tienen tiempo para largas lamentaciones incluso si se encuentran en depresión y con manifestaciones físicas que minan su calidad de vida. Necesitan sobreponerse para que sus hijos se recuperen lo más pronto posible. Esa es su prioridad”.
En muchos casos, la pérdida se convierte en un detonante de cambio profundo.
“Son múltiples los casos en nuestro medio en los que las viudas jóvenes se han vuelto empresarias, autoempleadas o regresan al ámbito laboral si cuentan con estudios superiores. Dentistas, terapeutas, maestras, secretarias, etc. Algunos corporativos comerciales muy conocidos en Yucatán surgieron de una viudez femenina”, relató.
Al preguntarle cómo transita el duelo una mujer viuda, la investigadora señaló que el duelo representa uno de los factores más impactantes para quien pierde a su pareja, y su intensidad varía según la etapa de la vida en que ocurre.
“El duelo es el factor más impactante para la persona que pierde a la pareja, debido a la huella que deja en la salud mental y emocional de las personas afectadas. Este duelo está fuertemente vinculado al tipo de relación afectiva que tenía la pareja, al nivel de autonomía económica e instrumental de los viudos”.
“Las mujeres jóvenes tienden a recuperarse con relativa rapidez porque la sobrevivencia emocional y económica de los hijos menores de edad se vuelve prioridad y las obliga a acortar el duelo. Sin embargo, las generaciones jóvenes tienden a aceptar acompañamiento terapéutico para incorporar medidas psicológicas e incluso farmacéuticas para controlar el dolor.
No obstante, el panorama se complica para mujeres de mediana edad o adultas mayores.
“No sucede lo mismo con mujeres en mediana edad o adultas mayores. Las mujeres de mediana edad no tienen la misma facilidad para reintegrarse al mercado de trabajo, por lo que dependerán más de apoyos familiares e incluso gubernamentales. Esta situación aletarga el duelo”, expuso.
La etapa de la adultez mayor es, en muchos casos, la más desafiante para una viuda.
“Para las adultas mayores la situación es un tanto más difícil, ya que vivieron en pareja por décadas, creando mayor dependencia al modelo tradicional de roles de género (hombre proveedor, mujer ama de casa). La esperanza de vida las ubica en situación de viudez por más años y con menos recursos para salir adelante”.
“Es en este ciclo de vida es donde se requieren más medidas de apoyo y protección, especialmente si las viudas enfrentan enfermedades crónico degenerativas o terminales”.
“Estas viudas requieren mayor atención familiar, comunitaria y del Estado para proporcionarles los servicios médicos, hospitalarios, de vivienda y otras necesidades, sobre todo si son mujeres mayas o mujeres que no tuvieron hijos o no se encuentran cerca por motivos de migración”.
Además, indicó la doctora, muchas veces las viudas enfrentan abandono emocional, aun teniendo hijos.
“Aquí habría que señalar la falta de apoyo de hijos e hijas que no se ocupan de ellas a pesar de su condición de viudez”.
“Los hijos responsables tienden a llevarse a la madre a sus casas por el elevado estrés y dolor para la viuda que debe abandonar el hogar conyugal. Ese es uno de los mayores dolores para las viudas adultas mayores: perder su espacio, sus recuerdos y autonomía. Pero en caso de quedarse en su propiedad, enfrentan soledad y abandono emocional. Este tipo de abandono suele ser uno de los aspectos más difíciles de la soledad”.
En cuanto al impacto emocional y la desigualdad económica, la viudez puede convertirse en una experiencia devastadora.
“La viudez es un evento profundamente traumático que puede llevar a una variedad de problemas psicológicos, incluyendo depresión, ansiedad y sentimientos de soledad, los cuales afectan gravemente la calidad de vida de las mujeres viudas. Diversos estudios psicológicos y psiquiátricos muestran que especialmente las mujeres manifiestan dolores emocionales en mayor medida que los hombres y tienden a acudir a los servicios de salud para buscar ayuda”.
Finalmente, abordó cómo la viudez afecta a la economía de las mujeres, en particular de aquellas que dependían de su pareja.
“Los aspectos económicos de la viudez son más difíciles para las mujeres, especialmente aquellas adultas mayores que dependían de los ingresos de la pareja. Y a pesar de la existencia de las pensiones por viudez, la mayoría de las mujeres que se enfrentan a la pérdida de la pareja se encuentran en condiciones de diversos niveles de pobreza y vulnerabilidad”.
“Esta situación afecta particularmente a las viudas jóvenes que se quedan con hijos menores de edad, lo que las obliga a trabajar fuera del ámbito doméstico para solventar los gastos. Los datos oficiales demuestran que las viudas adultas mayores tienen que trabajar fuera del hogar (13%) en comparación de las viudas jóvenes (59%)”, concluyó la investigadora
