Esta semana Yucatán experimentará un aumento considerable en las lluvias debido a la llegada de al menos dos ondas tropicales y la reactivación de la vaguada monzónica, un patrón atmosférico que estará arrastrando grandes cantidades de humedad hacia la región.
El meteorólogo Juan Antonio Palma Solís, en entrevista con el Diario, explicó que este fenómeno comenzó a establecerse desde inicios de semana e influirá fuertemente en la Península.
El eje de este sistema se encuentra sobre Guatemala, Belice, sur de Quintana Roo y Campeche, y se mueve hacia el norte, provocando condiciones propicias para tormentas más amplias e intensas en la región.
A este sistema se suman dos ondas tropicales, una que llegaría entre mañana jueves y el viernes, y otra el fin de semana.
Pese a que una de ellas fue vigilada por el Centro Nacional de Huracanes por su potencial ciclónico, no se desarrolló debido a condiciones desfavorables, por lo que solo llegará como onda activa.
De acuerdo con el experto, a diferencia de semanas anteriores, cuando las precipitaciones eran más localizadas, en estos días se espera una cobertura mayor.
“Vamos a pasar de lluvias aisladas a dispersas o generalizadas, con un 60% a 80% de probabilidad de lluvia en el estado”, advirtió.
Estas precipitaciones podrían acumular entre 50 y 75 milímetros en 24 horas, lo cual representa un riesgo de moderado a alto de encharcamientos e inundaciones en zonas urbanas.
Además, estas condiciones incrementan la posibilidad de turbonadas, como la registrada el pasado fin de semana en el municipio de Ticul, donde fuertes ráfagas de viento provocaron la caída de un escenario instalado para un evento público. Afortunadamente no se reportaron personas lesionadas, pero el incidente evidenció la peligrosidad de estos fenómenos.
Formación de turbonadas
“Las turbonadas no necesitan de un ciclón para presentarse. Se forman a partir de nubes de tormenta muy altas y cargadas de humedad, conocidas como cumulonimbus. Cuando liberan su contenido, se generan corrientes descendentes muy violentas que al tocar el suelo se expanden en todas direcciones”, manifestó el especialista.
Estas ráfagas pueden alcanzar velocidades de 60 a 80 kph en cuestión de segundos y causar daños importantes, especialmente si impactan estructuras temporales, árboles o cableado.
El caso de Ticul fue una muestra de esto.
“Una celda de tormenta se formó justo en la zona, liberando lluvia y viento con gran fuerza. No tardó más de un minuto, pero fue suficiente para causar estragos. No fue un tornado, como algunos pensaron. El viento de la turbonada va en línea recta, no gira, y su efecto es muy puntual”, comentó.
Ante este escenario, el meteorólogo recomendó a la población mantenerse atenta a los reportes oficiales y tomar precauciones básicas como desconectar aparatos eléctricos durante tormentas, evitar salir si se aproximan nubes tipo arcus —de apariencia alargada y oscura, similares a una nave— y resguardarse ante señales de vientos fuertes
Aunque no hay alerta de ciclones en el Atlántico por ahora, el cambio en los patrones atmosféricos podría abrir la puerta a una mayor actividad en agosto, concluyó Palma Solís.


