La movilización temprana después de una operación favorece a la regeneración de tejidos del paciente
La movilización temprana después de una operación favorece a la regeneración de tejidos del paciente

Durante años, el reposo absoluto era la indicación más común después de una cirugía. Hoy, los avances en la medicina de rehabilitación y la fisioterapia confirman lo contrario: moverse, aunque sea de forma asistida y desde los primeros momentos tras la intervención, es crucial para la recuperación del paciente.

En entrevista para el Diario, la licenciada en Terapia Física y Rehabilitación, Maya Álvarez Ruiz, explica que movilizar al paciente de forma temprana favorece la regeneración celular, reduce riesgos graves como trombosis y acelera la recuperación funcional.

“Ahora sabemos gracias a investigaciones y estudios científicos, que la movilidad asistida activa cadenas de proteínas y células regeneradoras, como la miosina y la actina, que contribuyen a reparar los tejidos dañados”, detalla.

Moverse tras una operación no implica que el paciente tenga que levantarse de inmediato de la cama.

De hecho, la movilización puede ser pasiva, es decir, realizada por personal de salud cuando no puede hacerlo por sí mismo.

De acuerdo con la especialista, este simple movimiento “manda señales al cerebro para producir más células regeneradoras”, algo comparable, salvando la intensidad, a lo que ocurre cuando se hace ejercicio físico moderado.

La fisioterapeuta enfatiza que la movilidad temprana también favorece la oxigenación y el retorno venoso.

“Cuando un paciente permanece inmóvil demasiado tiempo, la sangre circula más lento y se estanca, principalmente en pantorrillas o zonas de apoyo como espalda y sacro. Esto eleva el riesgo de coágulos o trombosis que pueden complicar gravemente la recuperación”, advierte.

Beneficios del movimiento

Además, la movilización activa el sistema linfático, responsable de eliminar sustancias de desecho que se acumulan tras la cirugía. Si no se eliminan adecuadamente, estas pueden causar inflamación excesiva, infecciones o edemas, o derivar en otro tipo de complicaciones.

Según la rehabilitadora, un paciente que permanece inmóvil por largo tiempo puede sufrir atrofia muscular, pérdida de masa muscular (sarcopenia) y complicaciones respiratorias o circulatorias.

“La inmovilidad prolongada impacta la funcionalidad y la autonomía del paciente. Por eso, uno de nuestros principales objetivos es lograr que la persona recupere su independencia en sus actividades diarias”, manifiesta.

El éxito de la movilidad postoperatoria depende en gran parte del trabajo coordinado entre médicos, enfermeros y fisioterapeutas

“Los enfermeros suelen encargarse de cambios de posición: girar al paciente, colocarlo de lado o boca abajo. El fisioterapeuta trabaja más en la movilidad articular específica y diseña ejercicios adaptados a la zona y tipo de cirugía”, indica la especialista.

En hospitales con áreas de rehabilitación, los fisioterapeutas participan desde que el paciente está en recuperación inmediata. En otros casos, el personal de enfermería es clave para iniciar la movilización básica.

“Lo ideal es que el movimiento empiece lo antes posible, siempre que el médico indique que el paciente está estable”, aclara.

Constancia, clave en la recuperación por fisioterapia

Salir del hospital no significa detener la rehabilitación. Maya Álvarez Ruiz recalca que la recuperación funcional requiere continuar la movilidad guiada durante semanas o meses, dependiendo de la profundidad de la intervención.

“La movilidad directa en la zona operada, ayuda a evitar cicatrices que limiten la función, como las queloides, que pueden adherirse a las capas de la piel causando hipomovilidad, si no se tratan con ejercicios específicos”, subraya.

Incluso en cirugías complejas, como una mastectomía por cáncer, la fisioterapia debe adaptarse para prevenir complicaciones como acumulación de líquido linfático.

“En casos oncológicos es más delicado, pero la movilización adecuada sigue siendo fundamental”, concluye.

Moverse pronto y de forma correcta no solo acelera la cicatrización y previene complicaciones, sino que devuelve al paciente la confianza y la independencia.

En la actualidad, la rehabilitación empieza desde el primer día, un paso temprano que puede marcar toda la diferencia