Arranca agosto con un panorama poco alentador en los mercados del centro de Mérida. Comerciantes locales aseguran que las ventas no repuntan y que esta temporada vacacional no ha sido lo que esperaban.
En un recorrido por el área, vendedores compartieron cómo inician el mes, entre precios estables y expectativas moderadas.
En la zona de pescados y mariscos, Josué Acosta, de una pescadería, señaló que mantienen la esperanza en el mes de septiembre.
“Las vacaciones nos afectan porque la gente se va al puerto, pero los fines de semana vienen a surtirse, compran sus pescados y mariscos para llevarlos a la playa”.
Actualmente, los precios son: cazón a $90, pulpo a $160, camarón cocido a $250 y filete a $140 el kilo.
En el área de carnes, la situación es similar. Los precios se mantienen: carne de puerco a $125 el kilo (molida, pezuña y otras piezas), pollo a $110, pavo a $90 aunque escaso, gallipava a $50 y gallina a $60.
Por su parte, en frutas y verduras, el limón se vende a $6 el kilo, la pitahaya a $42, tomate a $15, zanahoria a $19 y papa a $23.
Ajuste de precios en mercados de Mérida no es viable
Los precios de los alimentos no han subido ni bajado. Según los comerciantes, con las ventas tan bajas, ajustar los precios no es viable, ya que significaría perder las escasas ganancias que logran obtener. Coinciden en que esta temporada, entre vacaciones y lluvias, no es precisamente la mejor del año.
Por su parte, vendedores de artesanías coincidieron en que el flujo de clientes es esporádico, y en su mayoría se trata de turistas extranjeros, quienes a veces adquieren un pequeño recuerdo o, en muchos casos, solo preguntan precios, que inician desde los $150.
Los vendedores de estas artesanias expresaron su descontento, pues esperaban una mejor respuesta del turismo.
“El turismo está bajo en esta zona, no bajan al mero centro. Hay días que no sale nada, y otros ni $5. Esperábamos que esta fuera la temporada fuerte, pero no ha sido así”, lamentó Antonia Cocom, comerciante de artesanías.
El área de zapaterías, locales de ropa típica y puestos de recuerdos comparten la decepción: la temporada vacacional llegó, pero no con las ventas que tanto anhelaban.
