En esta temporada de compra de útiles escolares, una especialista advirtió que la elección de una mochila adecuada, acorde a la edad y peso de los estudiantes, puede ser clave para prevenir dolores musculares y problemas de postura.
En entrevista, la ortopedista pediatra Alejandra Juárez Oseguera subrayó que un mal uso de la mochila o la sobrecarga de peso puede tener consecuencias importantes.
“Una mochila con exceso de peso puede provocar contracturas en la espalda, dolor de cuello y hombros, así como fatiga por la carga constante. Incluso pueden presentarse alteraciones en la postura y deformidades en la columna”, explicó.
Señaló que estas afectaciones suelen identificarse mediante señales físicas o quejas del menor.
“Lo primero es observar si el niño manifiesta dolor de espalda, cuello u hombros después de la jornada escolar. Caminar encorvado hacia adelante o marcas visibles en los hombros son señales claras de que la mochila pesa demasiado o no está bien ajustada”, indicó.
La entrevistada recomendó optar por mochilas con correas anchas, acolchonadas y firmes, preferiblemente con cinturón a la cintura para distribuir mejor el peso. Asimismo, sugirió aprovechar los compartimentos: colocar lo más pesado cerca del cuerpo y los objetos ligeros en la parte externa.
“El peso de la mochila no debe superar el 10 % del peso corporal del niño. Además, siempre deben usarse ambos tirantes, nunca cargarla en un solo hombro. Las mochilas con ruedas pueden ser una buena alternativa, siempre y cuando no representen un problema para subir escaleras”, puntualizó.
Si los dolores son persistentes o se detecta alguna posible deformidad en piernas, rodillas o columna, la atención temprana con un especialista es fundamental para evitar complicaciones mayores.
Recomendaciones al elegir mochila
Autoridades como la Secretaría de Salud y el IMSS también han emitido lineamientos para el uso adecuado de mochilas escolares:
Peso máximo sugerido: No debe superar el 10% del peso corporal del menor; en algunos casos se admite hasta un 15%, aunque se aconseja optar por el límite más bajo.
Uso de correas y postura: deben usarse ambas correas, preferiblemente acolchonadas y anchas; la mochila debe quedar a unos cinco cm por encima de la cintura.
Tiempo de carga: No llevarla por más de 15 minutos seguidos; en trayectos largos y se recomienda ayudar al menor.
Fortalecimiento muscular: Practicar ejercicio o deporte para fortalecer la espalda, los hombros y la zona lumbar.
Alternativas: Mochilas con ruedas, siempre que las condiciones de la escuela lo permitan.
Características físicas: materiales ligeros, correas ajustables, y dimensiones que no sobrepasen los hombros ni caigan por debajo de la cintura.
Carga inteligente: Solo llevar los útiles necesarios para cada día.
En conclusión, elegir la mochila correcta y fomentar buenos hábitos de uso son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia en la salud física de los estudiantes.
“La mochila escolar no debe ser una carga, sino una herramienta adecuada para su desarrollo académico y físico”, resumió Juárez Oseguera.
