En medio de la incertidumbre global y con la mirada puesta en las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos, el peso mexicano se mantiene fuerte frente al dólar. La duda es si esta situación refleja estabilidad económica o solo responde a factores externos.
El economista Gabriel Alejandro Rodríguez Cedillo, doctor en Gobierno y Administración Pública y coordinador de la licenciatura en Comercio Internacional de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), explica que el tipo de cambio es una de las variables más relevantes de la economía.
“El tipo de cambio funciona como amortiguador de las decisiones externas que afectan al país”, señala.
Actualmente, dice, la fortaleza del peso obedece principalmente a la debilidad del dólar estadounidense.
Una moneda fuerte genera ventajas, como el abaratamiento de importaciones, viajes más accesibles y menores costos para las empresas que adquieren bienes de capital en el extranjero. Pero también hay riesgos.
“Podemos perder competitividad porque las exportaciones se encarecen y la balanza comercial puede volverse deficitaria”, advierte.
Rodríguez Cedillo subraya que el comportamiento cambiario depende tanto de factores internos como internacionales.
En el ámbito nacional, influyen la inflación, las tasas de interés y el crecimiento económico.
“Cuando el Banco de México ofrece una tasa atractiva, los inversionistas extranjeros compran pesos y eso aprecia la moneda. Pero si baja la tasa, sucede lo contrario”, explica.
Respecto a la inflación, aclara que existe una relación directa: cuando aumenta, la moneda tiende a depreciarse. No obstante, si los cambios son menores a un punto porcentual, el impacto en el mercado cambiario resulta poco visible.
Economía mexicana, sin recesión
El especialista enfatiza que la economía mexicana no atraviesa una recesión, pero tampoco muestra fortaleza.
“Tenemos una tasa de interés competitiva y una inflación controlada. En ese contexto, el peso se mantiene relativamente estable”, sostiene.
Hacia el último trimestre del año, anticipa que intervendrán varios factores.
En Estados Unidos continuará la política comercial ambigua, mientras que en México se definirá el paquete económico de 2026, compuesto por los criterios generales, la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos. Estos documentos marcarán el rumbo económico de 2025.
El economista prevé un crecimiento lento de alrededor de 1.4% al cierre del año. Aunque la estabilidad cambiaria se percibe como positiva, advierte sobre el riesgo de una economía pasiva.
Por ello, recomienda a la población consumir con prudencia, mantener un ritmo constante y planear sus compras y viajes con moderación, pues la fortaleza del peso podría ser temporal.
Rodríguez Cedillo concluye que, mientras Estados Unidos no defina con claridad su política comercial y México reduzca el gasto público, la economía nacional dependerá en gran medida del consumo interno y de la inversión privada.
