Se cumple el primer año de gobierno de Joaquín Díaz Mena. Durante estos meses las deudas de campaña se siguen pagando y los chapulines siguen cobrando las consabidas cuotas y aquilatando más poder.
Los expriistas y expanistas, principalmente los primeros, ocupan posiciones privilegiadas en el gobierno estatal y comienzan a construir una estructura poderosa, paralela a la del gobernador.
El círculo se va cerrando mientras el poder de los chapulines crece y Huacho Díaz se siente presionado, aislado en momentos importantes, incluso desobedecido. Las cuotas de poder se multiplican y los arribistas adquieren un poderío inusitado que los lleva a infiltrarse en otras partes para moverse mejor y con más adeptos en el tablero político.
En el Poder Judicial, un reciente ejemplo de la ampliación de ese poder, llegó Erika Torres López como presidenta del Tribunal Superior de Justicia, amiga y excolaboradora de Dafne López Martínez, coordinador de asesores del gobierno y amigo y excolaborador de Mario Millet Encalada, el empresario consentido del actual gobierno, pues fue operador financiero de la campaña de Huacho Díaz.
Erika no era la candidata del gobernador para esa posición, la ficha a mover era Hernán Vega Burgos, incluso el Poder Judicial envió una iniciativa al Congreso para que la presidenta del TSJ pudiera dimitir para cederle el lugar a Vega Burgos, pero una jugada en el ajedrez político por Dafne y compañía dejaron a la ficha del mandatario fuera.
Este movimiento planeado y calculado fortalece el poder del empresario consentido, de Dafne López, coordinador de asesores, Luis Hevia, secretario técnico de Planeación y Evaluación, Pablo Castro, subsecretario de Gobierno, los más visibles, y otras fichas que construyen la famosa estructura paralela para lograr mejores negocios y beneficios personales.
Estas fichas se mueven ya, a un año de distancia, con más facilidad hacia el frente del poder y ponen en aprietos al gobernador por las decisiones unilaterales que toman o las desobediencias, como en el caso del Poder Judicial.
Nada los detiene en su camino por el control político en el gobierno estatal y en la construcción del futuro político del grupo. Ellos ven más poder y mejores negocios para el empresario consentido, pues se amplían las oportunidades.
Joaquín Díaz quizá no vislumbró las consecuencias al otorgarles a esos arribistas puestos claves en el gobierno y consentir en demasía al operador financiero de su campaña. Menos pensó en que algunos chapulines y el empresario, por los nexos que tenían en el pasado, podían conformar una alianza muy poderosa que compitiera con su propio poder.
Se sintió comprometido y ofuscado por el triunfo obtenido y comenzó a repartir los puestos y saldar así las deudas de campaña. No vio en los nuevos funcionarios la experiencia, el compromiso y el pasado turbulento de muchos.
Y desde el principio del gobierno surgieron situaciones problemáticas: renuncias, enfrentamientos entre los chapulines, malestar de los morenistas, enroque, rebeldías y acciones a espaldas del gobernante. Y las fichas de los chapulines se movían en busca de poder.
Este avance de los chapulines entroniza como negociador preferencial en las obras y negocios a Millet Encalada en el Poder Ejecutivo, en el Poder Judicial y anexos. Ya no hay límites. Y comienza a vislumbrarse con más claridad un poder paralelo.
Con estos movimientos estratégicos la estructura paralela va cercando al gobernador a pesar de la defensa de sus peones, pues hay una avalancha de chapulines que avanzan con mayor seguridad y confianza por el poder que ostentan.
A pesar de las críticas de los ciudadanos y el malestar de los morenistas por los chapulines que eran nombrados en el gabinete, Huacho Díaz siguió con la repartición de puestos, sentía que así saldaba sus compromisos de campaña, pero se excedió y no vio el monstruo chapulinesco que creaba.
Los chapulines y el empresario consentido avanzan con firmeza en el tablero político y ponen en jaque al gobernador. Huacho Díaz debe ya reflexionar, a un año de su gobierno, de ese poder excesivo que otorga a los saltarines. Si no mueve bien sus fichas y deja que la otra estructura crezca, entonces el mate estaría cerca ante los tentáculos hambrientos de poder de estos especímenes saltarines. Al tiempo. Mérida, Yucatán.
Profesor
