En Yucatán seis de cada 10 muertes por accidentes de tránsito corresponden a motociclistas. Tan solo en la temporada vacacional 27 de los 41 fallecidos hasta la primera quincena de agosto eran motociclistas.
Las cifras revelan una realidad que, aunque conocida, sigue siendo ignorada por muchos, pues el casco, pero no cualquier casco, puede salvar vidas.
Golpes en la cabeza, mortales
El doctor César Landeros, conocedor del área neurológica, explica a Diario de Yucatán que un golpe en la cabeza puede tener consecuencias que van desde leves conmociones hasta daños irreversibles en el cerebro.
“El casco es como el cascarón de un huevo y el cerebro es la yema. El cascarón evita que se rompa, pero si el golpe es muy fuerte la yema se sacude”, ejemplifica.
Las lesiones cerebrales más comunes en motociclistas tras un accidente incluyen conmociones, contusiones (moretones en el cerebro), hemorragias internas y la llamada lesión axonal difusa, una de las más graves, que puede dejar en coma al paciente.
Aunque portar casco no evita al 100% el riesgo de daño cerebral, su uso reduce considerablemente la gravedad del impacto.
“La diferencia entre usar un casco integral, uno abierto o ninguno es abismal. El casco integral es, por mucho, el más seguro: protege la cabeza, la cara y la mandíbula. El abierto deja zonas vulnerables, no usar casco es la peor decisión posible”, subraya el doctor Landeros.
Los síntomas de alarma tras un golpe pueden aparecer de inmediato o incluso horas después.
Confusión, vómitos, dolor de cabeza intenso, somnolencia extrema o líquido saliendo por nariz u oídos son señales que requieren atención médica inmediata.
“Una persona puede parecer bien tras el accidente, pero horas más tarde desarrollar un sangrado cerebral que puede ser mortal. Por eso toda persona golpeada en la cabeza debe estar en observación médica al menos 24 horas”, advierte.
El especialista detalla que las consecuencias de un traumatismo craneoencefálico pueden extenderse semanas, meses o incluso años: problemas de memoria, cambios en el estado de ánimo, dolores crónicos, mareos persistentes e incluso un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Parkinson.
En urgencias la prueba más usada para valorar la gravedad es la tomografía computarizada, que permite detectar hemorragias y fracturas.
Dependiendo de la lesión, el tratamiento puede ir desde reposo y vigilancia médica hasta cirugía de urgencia para drenar sangre acumulada o aliviar la presión intracraneal.
Motociclistas sin cascos en Yucatán
En Yucatán la mayoría de los motociclistas utiliza cascos sin certificación, a pesar de que la diferencia de precio respecto a uno certificado ronda los 900 a 1,000 pesos.
“Es un costo mínimo comparado con los gastos hospitalarios, las secuelas neurológicas de por vida o, en el peor de los casos, la muerte”, añade.
El mensaje de los expertos no debe pasarse por alto, pues no basta con “llevar cualquier casco”.
La verdadera protección está en usar cascos certificados e integrales. Los motociclistas deben entender que la inversión en un casco de calidad no es un gasto, sino una medida que puede salvarles la vida.
“Cada minuto en urgencias cuenta, pero la verdadera decisión que marca la diferencia se toma antes de salir a la calle: colocarse un casco certificado, bien ajustado y que cubra toda la cabeza”, resume el doctor Landeros.
En un estado donde más del 60% de las muertes viales involucran motociclistas, la prevención no puede seguir siendo ignorada. La seguridad está, literalmente, en la cabeza.
