Marcha antigentrificación en Ciudad de México, en julio pasado. El especialista brasileño Paulo Nascimento Neto subraya que los gobiernos deben aplicar regulaciones para equilibrar el interés público y el privado
Marcha antigentrificación en Ciudad de México, en julio pasado. El especialista brasileño Paulo Nascimento Neto subraya que los gobiernos deben aplicar regulaciones para equilibrar el interés público y el privado

Uno de los elementos esenciales para que un rescate urbano sea exitoso y sostenible en el tiempo es involucrar a toda la población, a los agentes privados y al mercado inmobiliario, consideró el doctor Paulo Nascimento Neto, coordinador del programa de posgrado en Gestión Urbana y docente de la Licenciatura de Arquitectura Urbanista en la Universidad Pontificia Católica de Paraná, en Curitiba, Brasil.

De esta forma, explicó, la ciudad avanza y se garantiza tanto la preservación del centro histórico como su ocupación, logrando un beneficio colectivo.

“Hay que construir estrategias, atraer a los agentes privados para que también sea de su interés ocupar estos edificios y asegurar su preservación”, apuntó.

El especialista destacó que existen diversos instrumentos urbanísticos, como la venta o transmisión de derechos constructivos, entre otros, que pueden incentivar a la gente a habitar nuevamente los centros históricos.

Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de la gentrificación, fenómeno que ya se ha presentado en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.

“En muchos casos los precios suben, las personas que vivían en el centro ya no pueden pagar el alquiler y se ven obligadas a mudarse lejos. Entonces, el centro se convierte en un espacio restaurado, pero vacío”, dijo.

También señaló que la llegada de turistas o la proliferación de alojamientos como Airbnb generan la apariencia de dinamismo urbano, aunque en realidad no existe conexión con la comunidad. “Son edificios que parecen viviendas, pero funcionan como hoteles”.

Mejora de espacios urbanos

Nascimento Neto también subrayó que aunque todos buscan la mejora de los espacios urbanos —más comercios, más restaurantes y más servicios—, el proceso natural de la economía eleva el valor del suelo y el costo de la vivienda.

Por ello, consideró fundamental aplicar instrumentos urbanísticos que garanticen la inclusión social, como establecer zonas de interés social para vivienda en el centro, con el fin de mantener a los sectores de bajos ingresos en ese espacio.

“Si no hay regulación, la tendencia natural del mercado es encarecer el suelo. Ahí es donde las autoridades deben intervenir para equilibrar el interés público y el privado”, exhortó.

El especialista reconoció que esta tarea no es sencilla, pues existen presiones de diversos actores, además de las dificultades de financiar infraestructura urbana. “Los gobiernos deben encontrar mecanismos de negociación que aseguren el interés público sin desincentivar a los agentes privados”.