El sector hotelero ya resiente los daños por los constantes apagones en el centro de Mérida y en el segundo corte nocturno de electricidad, anteanoche miércoles, se reportó daños muy grandes en la operación y servicios de estos establecimientos.
La queja del presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles en Yucatán, Juan José Martín Pacheco, no se hizo esperar apenas se suspendió la electricidad.
Descalificó la eficiencia y la calidad del servicio que ofrece la Comisión Federal de Electricidad (CFE), empresa del gobierno federal que opera, controla y cobra por el servicio eléctrico del país.
“Hay un daño muy grande por la falta de luz en los hoteles”.
“Nos está afectando a los hoteleros. Ya es la segunda vez en una semana que se corta la electricidad en el Centro. No puede ser que tengamos este tipo de servicio de la CFE en una zona tan importante como es el centro de la ciudad”.
El empresario hotelero dijo que el corte de luz afectó a hoteles, comercios y restaurantes de las calles 62 con 57 y 60 con 58, lo que causó un panorama terrible por la oscuridad en que quedó este sector de Mérida.
En el caso de los hoteles, la afectación no solo fue en los servicios que ofrecen los centros de hospedaje, sino también en la comodidad y seguridad de los huéspedes.
Ante el corte de energía, los aires acondicionados y los elevadores dejaron de funcionar y todos sintieron un estado de inseguridad por la oscuridad reinante.
CFE: apagones por afectaciones en cablería
Para dimensionar el problema que enfrenta, la CFE mostró gráficas y un vídeo donde se aprecia que de una tapa del registro subterráneo salía humo y vapor a causa del supuesto cortocircuito de los cables enterrados en esa fosa.
En el centro de la ciudad funcionan decenas de hoteles de todos tipos y tamaños, así como numerosos comerciales y restaurantes, que por falta de electricidad quedaron en penumbra y sin dar algún servicio.
Los restaurantes tuvieron que utilizar pequeñas lámparas recargables o veladoras para que sus comensales terminaran sus alimentos.
Otros recurrieron a las lámparas de emergencia y a la luz de los faros de automóviles, que fue la única forma de iluminar las fachadas de los establecimientos.
Como es costumbre durante los apagones, los semáforos del Centro Histórico también dejaron de funcionar, de modo que el tránsito se volvió peligroso para los conductores.
