Durante diciembre, algunas personas suelen experimentar tristeza, nostalgia o incluso episodios depresivos que pueden influir en su comportamiento en diferentes ámbitos. Pero ¿a qué se debe esta situación?
Para comprender mejor este fenómeno, las psicólogas María Isabel González Arteaga y Estefanía Heredia compartieron sus perspectivas y ambas explicaron que este sentir, tan común en estas fechas, puede tener diversos orígenes.
María González comentó que las causas pueden ser psicológicas, sociales y biológicas; en este último aspecto, el cambio en la cantidad de luz en invierno influye significativamente en el estado de ánimo.
Estefanía Heredia añadió que este “sentir” es una manifestación específica de la depresión.
Para diagnosticarla, explicó, es fundamental observar que la aparición y remisión de los episodios depresivos se presenten en momentos característicos del año.
Durante el verano estos episodios suelen disminuir considerablemente, dijo.
En el plano emocional, la psicóloga María González señaló que la familia y la unión tienen un papel importante. “Muchas personas están lejos de casa o atraviesan problemas familiares, lo cual puede intensificar la sensación de tristeza”.
Además, mencionó que el estrés y la presión social también pueden propiciar este tipo de depresión estacional.
La experta manifestó que esta época del año suele venir acompañada de expectativas y estándares sociales: reuniones familiares, balance de logros, presiones laborales y personales, entre otros.
Estefanía Heredia agregó que los episodios de depresión mayor con patrón estacional suelen manifestarse con pérdida de energía, hipersomnia —dormir en exceso—, sobrealimentación, aumento de peso y una fuerte necesidad de consumir carbohidratos.
La especialista continuó indicando que, para entender la prevalencia de este patrón estacional, es importante considerar factores como la edad, el sexo y la latitud geográfica.
Según puntualizó, la prevalencia aumenta en lugares más alejados del ecuador; además, las personas jóvenes tienen mayor riesgo de presentar episodios depresivos en invierno y las mujeres tienden a padecerlos con mayor frecuencia durante esta época del año.
Entre los síntomas que pueden observarse se encuentran un estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, sentimientos de vacío o desesperanza, y la percepción —propia o ajena— de verse decaído.
Asimismo, puede presentarse una disminución importante del interés por actividades que antes resultaban placenteras, así como cambios en los patrones de sueño.
En casos más graves, pueden aparecer dificultades para pensar, concentrarse o tomar decisiones, e incluso pensamientos de muerte o ideas suicidas.
Sobre cómo ayudar, MaríaGonzález enfatizó la importancia de escuchar de manera activa a quienes están atravesando este momento, validar lo que sienten, ofrecer compañía sin presión y sin minimizar sus emociones es fundamental.
En ese sentido, compartió que frases como “ya me cansé de escuchar lo mismo” o “¿no quieres hablar de otra cosa?” pueden hacer más daño que bien. Lo esencial es acompañar, dar espacio y reconocer su experiencia.
De igual manera, recomendó invitarles a iniciar un proceso terapéutico con un profesional que pueda acompañarlos adecuadamente. Dijo que la depresión no debe pasarse por alto, pues es una condición psiquiátrica seria que requiere atención y cuidado.— Ilse Noh Canché
