Hay que permitir que los padres expresen libremente su tristeza, enojo o culpa ante la pérdida de un bebé e incluso esa parte de no creer lo que sucede, recomienda José Garfias Cáceres, neuropsicólogo clínico y tanatólogo ante el duelo gestacional, perinatal y neonatal.
Lo más importante es validar todas las emociones sin juzgar, solo es estar ahí, acompañar y ser ese hombro que muchas veces los papás necesitan para poder expresar su dolor, dice.
“También se puede favorecer la conexión simbólica con el bebé, sugerir acciones que tengan ese vínculo desde el amor, como guardar una foto, escribir una carta 0 tener algún objeto significativo”, indica.
El experto recalca que lo anterior de alguna manera ayuda y acompaña en el proceso para transformar la ausencia física en una presencia espiritual y simbólica, y ayuda a los papás a vivir su proceso sin apurarlos.
“Acordémonos que el duelo no tiene un tiempo exacto, no hay un tiempo en el que podamos decir ‘Ah, pues por tal tipo de pérdida hay tanto tiempo’. El duelo es diferente para cada persona, no tiene un tiempo para nadie, cada persona lo vive de una manera distinta, lo vive en sus tiempos y experimenta el dolor en la manera en la que él sabe vivir su dolor”.
“Lo importante es poder acompañar con empatía y recordar a los papás que finalmente una pérdida como ésta no es fácil sobrellevarla, pero que se tiene que aprender a vivir con ello, transformar el dolor en amor y continuar la vida”, dice.
Garfias Cáceres explica que el duelo gestacional ocurre cuando la pérdida se da durante el periodo de embarazo antes del nacimiento del bebé.
Suele ser en los primeros meses de embarazo. Puede ser por un aborto espontáneo, por una muerte intrauterina o cuando se tiene que dar la interrupción del embarazo pues por causas médicas, por causas de salud de la mamá, por ejemplo.
“En este tipo de duelo, el vínculo ya se está formando, aunque no hay un contacto físico como tal con el bebé, pero gracias a toda la tecnología, a través de los ultrasonidos, ya se puede escuchar el corazón y ver cómo se está formando el bebé”.
El duelo perinatal ocurre cuando la pérdida se da en el embarazo más adelantado.
“Si habláramos de tiempo, nos referimos a más o menos a partir de la semana 22, 23 y hasta los primeros días del parto, digamos que durante la primera semana después de él”, explica.
El experto señala que aquí con la tecnología 3D ya se vio al bebé formado y eso hace que el apego sea más intenso. “Los padres ya tienen un contacto más fuerte el bebé, ya se sienten su movimientos, incluso muchos ya hicieron los rituales de esta etapa, como el baby shower”, apunta.
El duelo neonatal sucede cuando el bebé fallece después de nacer, a partir de la segunda semana después del parto hasta más o menos el primer mes. Evidentemente aquí los papás ya pudieron ver al bebé, ya pudieron tocar los, convivir y abrazarlo”.
“La mamá ya tuvo contacto físico a través de la parte de la lactancia, el tiempo será breve pero finalmente eso ha consolidado un vínculo que hace que la pérdida que se presenta sea muy fuerte”.
Diferencias entre cada duelo por un bebé
En resumen, la diferencia principal entre estos duelos radica en el momento de la pérdida y el nivel de vínculo que ya se estableció entre los padres y el bebé.
El rol del tanatólogo en el acompañamiento de las familias que pasan por una pérdida como ésta cumple un papel importante en lo emocional, espiritual y psicológico de los papás.
“Lo que el tanatólogo hace con los papás y con la familia, de entrada es validar el dolor y la pérdida. Aquí hay que evitar por todos los medios minimizar o querer provocar la parte racional del sufrimiento”, dice José Garfias.
“Frases como ‘No te preocupes’, ‘aún eres joven’, ‘puedes todavía tener hijos’ no se deben de hacer. El tanatólogo ayuda a validar su dolor”.
También parte del trabajo tanatológico es brindar un espacio seguro donde los papás puedan expresar lo que sienten.
“La culpa, el enojo, la tristeza, la misma negación que muchas veces no es fácil expresar en otros lugares porque la gente no está preparada para saber qué decir o qué hacer”.
También ofrecen y orientan sobre rituales simbólicos, las despedidas que ayudan a procesar la pérdida.
El objetivo del tanatólogo no es eliminar el dolor ni evitarlo sino acompañar en el proceso para que ellos puedan llegar a esa parte de la aceptación.
Enfermeras en el duelo
En cuanto al rol de la enfermera, el especialista dice que hay que recordar que muchas veces la pérdida se da dentro del hospital y es esta profesional es quizá la primera persona con la que tienen contacto los papás.
“Digamos que dentro de sus funciones están ofrecer una contención emocional inmediata, sobre todo cuando acaba de darse el fallecimiento y también facilita el contacto con el bebé cuando es posible”.
Es quien permite a los papás hacer su cierre a través de ver el cuerpo, abrazarlo, tocarlo y poder comenzar ese proceso de despedida, dice el tanatólogo.
Rituales ante la pérdida de un bebé
Ante la pérdida de un bebé, los rituales son herramientas terapéuticas en el duelo.
“Estos rituales permiten dar sentido y cierre pues a una experiencia dolorosa. Y también facilita que los papás puedan expresar su amor, puedan despedirse del bebé, validando la existencia, la realidad de ese bebé y que evidentemente les permite a ellos sentirse validados en su dolor”, dice el doctor José Garfias Cáceres, neuropsicólogo y tanatólogo.
Estos rituales no evitan el dolor, pero sí le dan un lugar, lo validan. Hacen que los papás puedan sentirse escuchados y acompañados particularmente en su proceso, expuso
