El director del Proyecto Santa María, José Pierre Medina Arjona, en reciente recorrido por las instalaciones de una Unidad de Manejo Ambiental, que se localizan en el Parque Ecológico Metropolitano Yumtsil
El director del Proyecto Santa María, José Pierre Medina Arjona, en reciente recorrido por las instalaciones de una Unidad de Manejo Ambiental, que se localizan en el Parque Ecológico Metropolitano Yumtsil

Durante los últimos días, en la Península de Yucatán se han registrado bajas temperaturas, que no solo han sorprendido e impactado a la población, sino que también han afectado a la fauna silvestre, como son las aves tropicales.

Por ello, José Pierre Medina, director del refugio Proyecto Santa María, compartió información relevante sobre esta situación.

El entrevistado advirtió que este tipo de clima no es habitual ni para la región ni para las especies que lo habitan.

En el caso de los loros y otras aves, estas temperaturas que han estado por debajo de los 15 grados representan un riesgo para su salud, ya que les genera estrés y disminución de las defensas, teniendo como consecuencia enfermedades.

Cuando las temperaturas bajan entre los 3 y 4 grados la situación para las aves se vuelve crítica.

Pierre Medina mencionó que en varios puntos del estado ya se realizaron reportes sobre aves que caen al suelo durante la noche debido al frío extremo, en algunos casos las aves no logran sobrevivir.

De hecho, dijo, en el refugio se han recibido aves en esas condiciones.

El director comentó que en algunos casos es posible la rehabilitación de estas aves, y tiempo más tarde son reubicadas y reincorporadas a la vida silvestre, pero el daño no siempre es reversible.

Debido a ello, apuntó, su equipo ha tomado medidas urgentes para la protección de los loros en el refugio.

Un ejemplo es la instalación de dormideros elevados, hechos con cajas de madera, que les permiten a las aves resguardarse del frío.

También se encuentran cubriendo espacios para evitar las corrientes de aire.

Sumado a estas acciones, se han reforzado los cuidados con suplementos multivitamínicos y atención constante para los loros.

Hasta el momento el refugio reporta saldo blanco, aunque el director reconoce la situación extraordinaria que se está viviendo, por lo que tienen vigilancia permanente.

Pierre Medina comentó que esta situación es un fenómeno y una señal de alerta sobre los cambios climáticos que se están manifestado con bastante fuerza en la región, ante los cuales las aves no cuentan con espacios naturales adecuados para resguardarse, dejándolas vulnerables.

La situación también es un reflejo del impacto que el deterioro ambiental tiene sobre la vida silvestre.

Ante este panorama, el director recomienda que, si durante una ola de frío se encuentra en el suelo a un ave viva, lo más importante es reducir su estrés.

La mayor sugerencia es colocar al ave en una caja bien cerrada, dejarla en un lugar tibio y tranquilo, evitar una manipulación en exceso y buscar el apoyo de un especialista o algún refugio.

Pierre Medina exhorta a la conciencia colectiva: no comprar aves silvestres, respetar su entorno y aprender a convivir con la naturaleza.

“Lo que estamos viviendo es consecuencia de un daño ambiental acumulado. Cuidar a las aves es también cuidar el equilibrio que sostiene nuestra vida”, concluyó.— Ilse Noh Canché

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