El jesuita Jorge González Candia en la presentación del compendio “Metodologías para la Construcción de la Paz” en la Prepa Ibero Mérida
El jesuita Jorge González Candia en la presentación del compendio “Metodologías para la Construcción de la Paz” en la Prepa Ibero Mérida
  • El jesuita Jorge González Candia en la presentación del compendio “Metodologías para la Construcción de la Paz” en la Prepa Ibero Mérida
  • Ana Laviada Hernández, directora de la Prepa Ibero Mérida, explica al Diario la dinámica del Círculo de Paz entre los alumnos del colegio

En las aulas de la Prepa Ibero Mérida, los pupitres se mueven y los estudiantes forman un círculo. Un objeto que se pasa de mano en mano marca el turno de quien habla. Es el “objeto de la voz” y simboliza una apuesta pedagógica que busca transformar la convivencia cotidiana.

Ana Laviada Hernández, directora de la Prepa Ibero Mérida, explica que este proyecto, llamado Círculo de Paz, no es aislado, sino parte de una tradición educativa de dos décadas, desde la fundación de Loyola Comunidad Educativa, que está vinculada con la Prepa Ibero Mérida, que tiene seis años.

La prepa, indica la directora al Diario, forma parte de la red de obras educativas de inspiración ignaciana.

“Es una prepa jesuita que está inspirada en el paradigma pedagógico ignaciano, y uno de los elementos fundamentales para todos los proyectos educativos jesuitas es la construcción de la paz”, afirma.

En ese camino, han trabajado de cerca con las iniciativas impulsadas por el padre Jorge Atilano González Candia, uno de los promotores en el país de las metodologías para la construcción de paz, entre las cuales están los círculos de paz.

Éstos se realizan de manera periódica, cada 15 días o al menos una vez al mes, y siguen una metodología específica.

“Los círculos de paz son espacios donde los alumnos se disponen en un círculo para tratar temas de su grupo, se aplica una metodología específica en la que hay un objeto de la voz y una serie de preguntas guía, y se va pasando el objeto de la voz”.

La maestra señala que solo puede hablar quien tiene el objeto de la voz, de esa forma empiezan a desarrollar habilidades para identificar aquellas circunstancias que están impidiendo que las relaciones entre ellos no sean sanas.

“Ellos identifican las actitudes, las situaciones, la cuestión relacional y encuentran puntos de acuerdo, aprenden a disentir de una manera respetuosa y esto realmente genera un ambiente muy cordial, con mucho más herramientas para enfrentar conflictos”.

Entorno seguro

Para la directora, la prioridad es crear un entorno seguro donde cada uno de los jóvenes se sienta aceptado, reconocido, validado y pueda actuar como ellos piensan que deben actuar y sean respetados.

Antes de cada sesión, el alumnado responde encuestas que permiten detectar los temas a tratar.

“De hecho, ellos mismos son los que identifican los problemas de los que quieren hablar. A través de encuestas que se hacen antes de los diálogos de los círculos de paz, ellos identifican cuáles son las situaciones que los están lastimando y las situaciones que los están perjudicando”. Las problemáticas varían según cada generación.

“Depende mucho de cada grupo. Cada grupo tiene una personalidad diferente y conflictos diferentes”, comparte la maestra.

Algunos conflictos parecen menores, aunque impactan la convivencia diaria.

“Por ejemplo, algunos sienten que otros en el grupo están pisando sus derechos. Por ejemplo, en una (reunión del círculo) en la que estuve el mes pasado ellos hablaban de que había un grupo de alumnos que no estaba respetando el espacio común y estaba dejando comida a medias, que no tiraba las cosas en la basura, tan sencillo como eso, por ejemplo, que invadían sus espacios”.

Pero no todo se queda en lo cotidiano, “desde cosas así de pequeñas hasta cosas mucho más complicadas como situaciones de agresión dentro del grupo” se detectan.

Para los casos individuales, la escuela cuenta con otro recurso: la mediación entre pares. “Ese ya es para casos individuales, y forma parte de los instrumentos que tenemos para la construcción de paz”.

Cuando el conflicto involucra a dos personas en particular, interviene un equipo de estudiantes capacitados.

“Cuando hay un conflicto concreto entre dos integrantes de la comunidad o dos alumnos, tenemos un grupo de mediadores que han sido formados en la mediación, en las habilidades de diálogo, de escucha, de toma de acuerdos y ellos ayudan, son pares que ayudan a otros estudiantes a dialogar sobre sus problemas, a llegar a acuerdos y a tomar decisiones que pueden mejorar su convivencia”, puntualiza Ana Laviada.

Mediación difícil

Medir el impacto no siempre es sencillo. En el caso de la mediación es difícil, dice la maestra, porque se tiene una cultura en la que uno no quiere hablar de su problema y manifiesta que está bien. Los círculos de paz, en cambio, son obligatorios. La diferencia radica en la disposición.

“Las personas que están en el conflicto tienen que desear someter su conflicto a una mediación. Entonces, es diferente. Los círculos de paz van generando un entorno que favorece y propicia que haya mediación”.

En ese sentido, recalca, el éxito se mide a través de encuestas de percepción.

“Realmente lo medimos en estas encuestas con las que hacemos una toma de pulso de cómo sienten a su grupo, cómo sienten el ambiente. Hacemos preguntas muy concretas como ¿me siento seguro o segura en el ambiente escolar?, ¿siento que soy respetada o no siento que soy respetada? Entonces, más bien lo que vamos viendo es su satisfacción con la dinámica social que se da en la prepa”.

Encuentros estudiantiles Convivencia cotidiana

La directora de la Prepa Ibero Mérida, Ana Laviada, recalca la importancia del Círculo de Paz.

Aprendizaje progresivo

Ana Laviada Hernández subraya que el aprendizaje en estos encuentros es progresivo, pues los alumnos expresan “lo que les incomoda, expresar que alguien está invadiendo mi lugar”.

Escuchar y empatizar

También agrega que la “persona que está invadiendo puede escuchar y empatizar con lo que siente y lo que le genera a esta persona el hecho de que se invada su escritorio”.

Diálogo

La maestra destaca que los alumnos “aprenden a dialogar, a pensar en el otro, a darse cuenta, porque muchas veces ni siquiera somos conscientes del impacto que mis acciones tienen en el otro”.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.