El contador Juan José Sierra Álvarez, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), en entrevista con el Diario
El contador Juan José Sierra Álvarez, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), en entrevista con el Diario (Foto de Carlos de la Cruz)

“La mejor reforma electoral es que no haya reforma electoral, es la no reforma electoral. No podemos darnos el lujo de hablar en este momento de polarizar, de dividir, cuando hay prioridades para el país”, advirtió Juan José Sierra Álvarez, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

En su opinión, se han tomado decisiones de política pública, como la reforma judicial y las modificaciones a la Ley de Amparo, que son contrarias al clima de confianza y certidumbre que requiere el país para fomentar más inversiones.

“La peor señal que estamos mandando a la inversión, una señal que ahuyenta la inversión, es precisamente que estamos cambiando las reglas del juego y que las cambiamos sin los consensos”, subrayó. “Es la peor señal que podemos mandar a la inversión”.

Inseguridad e informalidad económica, temas prioritarios

Más que una reforma electoral, insistió, hay que atender temas prioritarios como la inseguridad en el país, la creación de empleos formales –“el mejor programa social es el empleo formal” – y la generación de condiciones que generen más certeza al inversionista.

“Veamos la realidad que vive el país, primero de estancamiento económico”, enfatizó. “En 2025 solo crecimos el 0.8%, algo insignificante, un crecimiento prácticamente de cero, con una escasa generación del empleo formal, con una pérdida de registros de patrones en el Seguro Social…”

También indicó que los empresarios quieren reglas claras, que sean respetadas y no estén sujetas a cambios continuos, y recalcó que se requiere que gobierno y gobernados vayan de la mano y sostengan un diálogo de verdad, no de mentiras.

El contador público Sierra Álvarez llegó a Mérida para participar en la toma de compromiso de David Reyes Aguiar como nuevo presidente de Coparmex Mérida, anteayer.

En ese acto, como informamos, ambos dirigentes pronunciaron discursos en los que abordaron la propuesta de reforma electoral y otros temas de la agenda nacional.

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Política, economía, negociaciones e inversión

Antes de la ceremonia, el presidente nacional del sindicato patronal concedió a Diario de Yucatán una entrevista en la que habló de la situación económica y política del país, de los efectos de la inseguridad en la inversión privada y de los retos que se avecinan por las negociaciones en torno al T-MEC y la nueva elección judicial en 2027, entre otros temas.

En el aspecto de seguridad dijo que los yucatecos se pueden considerar privilegiados en comparación con los habitantes de otros estados, que viven situaciones difíciles, pero aconsejó que se sigan haciendo esfuerzos para no perder esa condición favorable.

La realidad del país, de estancamiento económico

A continuación, los puntos medulares de la entrevista:

Ya conocemos la propuesta de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, ¿qué opinión le merece?

Mira, desde Coparmex, lo que dijimos en nuestro comunicado (de hace unos días) fue muy claro: ante la realidad que vive el país, tenemos otras prioridades.

Veamos los hechos que se generaron el pasado fin de semana, donde se dio un paso importante y por eso hago un reconocimiento a las fuerzas de seguridad, al gabinete de seguridad y a la coordinación que hubo de los tres niveles de gobierno, aunque por desgracia tuvimos hechos violentos en algunas ciudades de diferentes estados…

Veamos la realidad que vive el país, primero de estancamiento económico. En 2025 solo crecimos el 0.8%, algo insignificante, un crecimiento prácticamente de cero, con una escasa generación del empleo formal, con una pérdida de registros de patrones en el Seguro Social que nos dan claridad de una realidad del país.

Hay un anhelo de seguridad, justicia y paz en nuestro país. En este momento, ante estas prioridades, nos parece que la reforma electoral es riesgosa y es inoportuna.

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La propuesta: trabajar unidos, en consenso, para generar confianza

Y lo hemos dicho: la mejor reforma electoral es que no haya reforma electoral, es la no reforma electoral. No podemos darnos el lujo de hablar en este momento de polarizar, de dividir, hablando o discutiendo una reforma político-electoral.

El análisis mismo, la discusión misma polariza y hoy México nos necesita unidos, trabajando en un mismo sentido, todos de la mano: el gobierno, los empresarios, los sindicatos que representan a los trabajadores precisamente en los temas que tenemos que trabajar para que México sea un país atractivo a la inversión.

En esta realidad globalizada, México tiene que trabajar, lo hemos dicho, en tres temas que son fundamentales: la seguridad, la certeza jurídica y la energía. Esto es fundamental para que México sea atractivo a la inversión.

Una mesa firme, sin movimientos con más reformas

Lo que hemos dicho es que ya los empresarios no queremos que nos sigan moviendo la mesa con más reformas. La mesa necesita estabilidad, firmeza. Los empresarios necesitamos que el país tenga esta confianza para invertir.

Nos parece que ante esta incertidumbre en lo externo, cuando está de por medio la revisión del T-MEC en este 2026 y hay también una incertidumbre interna, lo único que se genera es que hoy hablemos o analicemos y discutamos una reforma político-electoral. Eso es más incertidumbre y no necesitamos más incertidumbre.

Y es esta parte en que ya no queremos que nos sigan moviendo la mesa con más reformas. Si hay algo que nos preguntan las empresas cuando vamos a Estados Unidos, a Canadá, a Japón o Alemania, es precisamente si las reglas se van a respetar, si no van a cambiar, si su inversión se va  respetar.

Y la peor señal que estamos mandando a la inversión, una señal que ahuyenta la inversión, es precisamente que aquí estamos cambiando las reglas del juego y que las cambiamos sin los consensos. Es la peor señal que podemos mandar a la inversión.

Un punto de aborda la propuesta de reforma es el supuesto ahorro. ¿Se puede hablar de una democracia cara y una democracia barata?

Mira, yo diría que el INE fue una conquista ciudadana, que las reformas electorales en el país surgieron de las minorías, justo de las minorías para ganar espacios de representatividad.

Creo que es importante. Es un sistema democrático que ha permitido al país estabilidad y una transición en esa misma democracia, en esa misma democracia pacífica, una transición en la que han llegado al poder las diferentes fuerzas políticas a nivel de gobierno federal, ya no hablemos a nivel de los municipios y de los estados.

Es decir, me parece que es un sistema democrático perfectible, sí, por supuesto, mejorable en función de hacerlo a través de los consensos de todos los partidos y de todos los actores, pero insistimos mucho: no es en este momento una prioridad para el país.

Solo generamos en el año 2025 el 23% del empleo formal, pero si a ese  23% del empleo formal le quitamos los trabajadores de las plataformas (digitales), solo generamos el 6% del empleo formal. ¿Por qué los trabajadores de las plataformas? Porque ya eran trabajos que existían en la informalidad y que se convirtieron en formales. No eran, no son empleos nuevos.

Solo generamos en el 2025 seis por ciento del empleo formal. ¿Esto qué significa? Son 72,000 empleos en todo el año. Si lo dividimos entre los 365 días, generamos diario en todo el territorio nacional 197 empleos formales, cuando somos un país de más de 130 millones de habitantes.

Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de Coparmex, en entrevista con Diario de Yucatán (Foto de Carlos de la Cruz)
Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de Coparmex, en entrevista con Diario de Yucatán (Foto de Carlos de la Cruz)

Sin confianza no hay inversión ni crecimiento

Si no hay confianza, no crecemos. Si no hay confianza, no hay inversión. Y sin crecimiento económico no podemos hablar de prosperidad, de desarrollo social, de empleos bien pagados, bien remunerados que son lo que las familias de México necesitan. Y sin esto, pues no hay futuro para México.

Por eso son fundamentales las condiciones prioritarias, las condiciones fundamentales para el mejor clima de los negocios. Y para este mejor clima de los negocios, lo que vemos desde el sector empresarial es que ya no queremos más reformas, que no nos sigan moviendo la mesa con más reformas.

El debate no es si es cara (la democracia), si es barata, si es mejor, si es peor. El debate hoy en la Cámara de Diputados, en el Senado, tiene que ser qué vamos a hacer para que México sea un país atractivo a la inversión. ¿Qué política pública? ¿Qué cambio? ¿Qué golpe de timón tenemos que dar para darle al empresario mexicano la confianza para que invierta en su país y para que el empresario extranjero vea que es un buen momento para hacerlo?

En los términos que ya conocemos, ¿esa reforma impactaría negativamente en la economía?

Queremos reglas claras, que estas reglas ya no cambien, que la mesa esté estable, que las reglas del juego se respeten. Esto es muy importante, porque si hacemos una reflexión, México tiene una enorme oportunidad en la relocalización de las cadenas de suministro del lado de nuestro gran socio comercial. La pregunta es, ¿por qué no lo hemos aprovechado?

¿Cuántos países quisieran esa gran oportunidad y nosotros nos estamos confiando, nos estamos durmiendo en nuestros laureles y estamos tomando decisiones que no abonan precisamente a la confianza?

Yo creo que, en conciencia, allí está el llamado del sector empresarial, a reflexionar cuáles son las prioridades ante la realidad-país que tenemos, ante la enorme oportunidad.

Del otro lado, en un sentido contrario tenemos un 0% de crecimiento, cuando somos un país llamado a crecer, a tener tasas de crecimiento de doble dígito anuales. Creo que ahí está la reflexión.

La inversión pública no llega ni al diez por ciento

La inversión privada es la única que va a generar desarrollo económico. La inversión privada representa el 90%. La inversión pública no llega ni siquiera al 10%. La inversión pública es importante en función de la infraestructura, pero con la inversión pública México no va a crecer.

México va a crecer con la inversión de los empresarios, de las empresas nacionales y extranjeras. Y mi pregunta es, ¿por qué México no crece? ¿Por qué no invierte el empresario? ¿Por qué seis de cada diez están viendo que no es momento de invertir y están retrasando, están repensando sus inversiones y otros están tomando decisiones de llevar sus inversiones a otros países?.

No nos podemos confiar. El T-MEC es una enorme herramienta que tiene México, pero tiene que ser México un jugador atractivo para la inversión, como si no tuviéramos el T-MEC.

¿Cuáles son sus propias respuestas a todas las interrogantes que acaba de plantear? ¿Por qué no aprovechamos oportunidades como la que nos ofrece la relocalización de empresas?

Porque estamos tomando decisiones de política pública contrarias a ese clima de confianza. Decisiones como la reforma judicial, decisiones como la Ley de Amparo.

Otro tema es la inseguridad. Sin seguridad no es posible hablar de desarrollo económico.

Creo que eso es muy importante, el clima de inseguridad que se vive en el país, aunque sí hay un esfuerzo que reconocemos que se está haciendo, un esfuerzo a partir de un cambio de estrategia que era fundamental para el país, pero las cifras siguen siendo alarmantes.

Me parece que es un punto donde México tiene que trabajar, donde tenemos que trabajar en temas de seguridad, en temas de certeza jurídica, en temas de energía…

Cuando yo visito los centros empresariales en el país, la mayor exigencia, el mayor reclamo de los empresarios hoy es el tema precisamente de la seguridad, y ya no hablemos de algo que está descontrolado en el país que es la extorsión.

La extorsión es el delito que tiene de rodillas a miles de empresarios en el país, es el delito que mata a la Mipyme (micros y pequeñas empresas). Con un evento matas a una micro y pequeña empresa, y no es solo el cierre de la empresa, es la pérdida del patrimonio de esas familias, de esos jóvenes, de esas madres solteras que están sosteniendo esos emprendimientos y esas micro, pequeñas y medianas empresas.

Es una realidad que tenemos un 56% de informalidad en el país, es decir, el empleo en México lo sostiene la informalidad. Y hay que decirlo: esto no es bueno, porque lejos de ser un freno para la economía del país, estamos hablando de personas que tienen dignidad, son trabajadores que no tienen ninguna prestación social.

Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de Coparmex, en entrevista con Diario de Yucatán (Foto de Carlos de la Cruz)
Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de Coparmex, en entrevista con Diario de Yucatán (Foto de Carlos de la Cruz)

El empleo formal es “el mejor programa social”

Y ya nos lo dijo el Inegi: 13.7 millones de personas salieron de la pobreza y la mayoría de ellas es gracias al salario. Solo cuatro de cada diez salieron de la pobreza por la vía de las transferencias de programas sociales. ¿Qué nos está diciendo el Inegi? Que el mejor programa social es el empleo formal.

El mejor programa social que existe en México es el empleo formal y tenemos que cuidarlo. No estamos generando el empleo formal que necesita nuestro país. Cada año 1.2 millones de jóvenes ingresan al mercado laboral.

Esa es la dimensión económica, y en la dimensión social lo que nos está diciendo el Inegi es que retrocedimos en acceso a seguridad social, en acceso a la salud, en acceso a la vivienda digna y en acceso a la educación.

México retrocedió de una forma desproporcionada. En 2018, 22 millones y medio de personas estaban sin acceso a la salud. Lo duplicamos en 2024: son 44 millones y medio de personas sin servicio, sin acceso a la salud.

¿Qué quiere decir esto? Sí, los trabajadores están ganando un salario mínimo mayor, pero están gastando más en salud. Y eso no puede suceder. Por eso creemos que ahí están las prioridades de nuestro país. Tenemos muchos retos, muchas oportunidades y muchos riesgos.

Hay que enfrentar los retos, capitalizar las oportunidades y disminuir los riesgos. Y creo que el empresario no está invirtiendo porque no ve las condiciones de confianza y porque precisamente las reglas cambian; cambian sin los consensos y cambian de la noche a la mañana y seguimos con más reformas. Y el empresario ya no quiere más reformas.

Después de la experiencia del sexenio anterior, ¿hay un cambio auténtico en el rumbo de la política de seguridad? ¿Tiene algo que ver la presión de Estados Unidos?

Mira, estamos en el marco de un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá y tenemos claridad en lo que a Estados Unidos le interesa en materia de seguridad. Son precisamente las drogas, el fentanilo, la parte migratoria, la relación comercial con China…

Atendiendo a eso, me parece que tenemos que ser muy estratégicos y contundentes. No a la sumisión, pero sí a la coordinación y colaboración.

Insisto: colaboración, coordinación, no sumisión. Esto es fundamental para las mejores condiciones de los negocios en los tres países y, en función de eso, estamos obligados a dar esas condiciones de certeza, de seguridad, de energía.

Me parece que ahí están las prioridades y en eso tenemos que trabajar como país si queremos, insisto, que México sea atractivo a la inversión, no solamente para la inversión extranjera directa.

Muchas veces nos obsesionamos y decimos que es muy buena la inversión extranjera directa, y mejor todavía la de nuevas empresas, pero tenemos un mercado interno 13 veces mayor que la inversión extranjera directa.

Y en ese mercado interno, ahí están las Mipymes que generan el 71% del empleo, pero de las cinco millones y medio de Mipymes, solo un millón novecientos mil son formales. El resto, tres millones seiscientos mil, son informales.

¿Qué necesita el país? Una ruta para incentivar a la Mipyme, una ruta de productividad, no una reforma electoral.

Reducir la informalidad en la economía, para que aumente el empleo formal, es una de las prioridades en el país, manifiesta Coparmex
Reducir la informalidad en la economía, para que aumente el empleo formal, es una de las prioridades en el país, manifiesta Coparmex

¿Ve usted alguna amenaza a la economía este año?

Es un año que va a estar marcado por tres cosas fundamentales: la necesidad de crecimiento económico, la generación del empleo formal y el tema de la certeza. Y como parte de la certeza está la revisión del T-MEC.

Tenemos que generar las condiciones para que exista el desarrollo económico y vamos a ver si somos capaces. Eso es muy importante.

El PIB no miente. El PIB es un dato que refleja la el crecimiento del país e, insisto, el crecimiento no se va a dar por sí solo. Para que haya crecimiento tiene que haber confianza del inversionista, del empresario en invertir en su país. Y creo que a eso estamos llamando. Eso es la prioridad número uno.

De eso dependen muchas familias en México. Lo más importante es generar las condiciones de inversión para que haya crecimiento.

Creo que tenemos que dejar esto de la reforma (electoral). Por eso la mejor reforma es la no reforma y dejarla para cuando el país esté creciendo. Imaginemos un país que crece a tasa de doble dígito, que genera inversión, desarrollo económico y empleos bien pagados, que haya bajado la informalidad.

Me parece que es la ruta que tenemos que seguir y después, cuando tengamos otras condiciones como país, pues hablemos de la reforma electoral y analicemos y discutamos ese tema.

¿Cuál es el tamaño del desafío de la elección intermedia de 2027?

Sí, tenemos otro problema enfrente en el 2027. No sé cómo le vamos a hacer cuando tenemos las elecciones intermedias y las elecciones del resto del Poder Judicial.

La verdad, no sé cómo le van a hacer para organizar estas elecciones. Es un reto que tenemos también como país. Me parece que es una de las prioridades de la que deberíamos estar hablando. ¿Cómo vamos a organizar esas elecciones en 2027?

¿Cuánto va a tardar un ciudadano en ir a votar en 2027 si ya vimos lo que sucedió en la reforma judicial con los acordeones, con lo que causó la desinformación? Y tan solo fue con un 13% (del padrón de electores) de asistencia.

Es decir, ahí están las prioridades del país y los retos.

¿Cómo ve la situación en Yucatán?

Hemos platicado con algunos empresarios y la verdad es que me parece que son ustedes privilegiados en el tema de seguridad comparado con Culiacán y con otros lugares del país.

Es algo que tienen que conservar, no dar por hecho nada. El esfuerzo debe continuar en materia de seguridad para Yucatán, para Mérida, por supuesto.

Estos tiempos nos retan como país en lo interno y en lo externo. A partir de ello, México requiere mucho diálogo social. Un diálogo real, un diálogo de verdad, no de mentiras. Tenemos que trabajar de la mano. Si el gobierno va por su lado, los empresarios por el nuestro y los sindicatos por otro, eso no nos va a llevar a ningún lado.

Podemos tener diferencias. Y las vamos a tener. Es normal y natural. Disentir fortalece, pero tenemos que encontrar dónde estamos de acuerdo y trabajar en ello. Allí está la clave.

Aquí en Yucatán hubo una expresión de lo que digo, cuando quisieron subir el Impuesto Sobre Nóminas. Y fue una expresión legítima del sector empresarial, en una sola voz.

A partir de ahí me parece que tiene que seguir un diálogo y una colaboración efectiva, estratégica, para bien de Mérida y para bien de Yucatán.

¿Algún mensaje final?

Solo agregaría para apelar a la sensibilidad, a la conciencia de los legisladores, sobre la realidad que vive nuestro país, nuestro querido México, y reiterarles que debemos trabajar por las prioridades.

No podemos hablar de prosperidad, no podemos hablar de desarrollo social, no podemos hablar de empleos bien pagados y bien remunerados que tanto necesitan las familias de México para salir de esa condición de pobreza, si no se generan las oportunidades.

La realidad del país nos llama a trabajar unidos, no divididos, no polarizados. Debemos estar unidos en función del bien mayor que es nuestro país.

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