• El predio de la calle 48 entre 55 y 57, en pleno centro de Mérida, bajo la vigilancia anteayer de policías municipales horas después que ocurrió el trágico desplome de un techo que dejó un albañil muerto
  • El ingreso de la unidad del Servicio Médico Forense para el levantamiento del cuerpo del alarife que perdió la vida en el derrumbe de la calle 48 entre 55 y 57. A la izquierda, los bomberos que acudieron al lugar tras el llamado de auxilio
  • El inmueble donde ocurrió el trágico percance, en una imagen de Google Maps antes de ser demolido

El trágico derrumbe de un techo de construcción en un predio de la calle 48 saca a la luz hoy el descuido en que incurren la Secretaría de Infraestructura del Bienestar y la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC Yucatán) en materia de capacitación de los albañiles mediante el programa Dignificar.

La administración estatal que encabeza el gobernador Joaquín Díaz Mena, de la coalición Morena-PT-PVEM, mantiene suspendido el programa Dignificar con el pretexto de un rediseño de mejora, por lo que no lo aplicó en 2025.

En este trimestre de 2026 tampoco hay noticias si se hará, según revela Bernabé Chan Castañeda, secretario general del Sindicato de Alarifes de Yucatán.

Entrevistado sobre los riesgos de esta actividad y la muerte de un albañil en un predio de la calle 48 entre 55 y 57, Chan Castañeda informa que su sindicato averigua si los trabajos de construcción en esa obra están apegados a las normas laborales, que obliga a las empresas constructoras a la afiliación de los obreros al IMSS, a una capacitación profesional, una supervisión sobre seguridad y uso de equipos de protección y supervisión de obra.

Durante la entrevista, el líder de los albañiles admite que el propio IMSS considera a la albañilería como una actividad muy riesgosa, por lo que ocurren muchos accidentes de trabajo en este campo laboral.

Por ello, el instituto impulsa una política de capacitación para este tipo de obreros conjuntamente con las dependencias que manejan proyectos de obra pública y la CMIC.

Sin embargo, “desgraciadamente”, dice, la Secretaría de Infraestructura para el Bienestar, a cargo de Alaine López Briceño, y el Instituto de Capacitación de la CMIC, responsables de la capacitación de los obreros no realiza esa tarea desde 2025.

Chan Castañeda explica que cada vez que una dependencia pública otorga un contrato de obra pública a una empresa, la CMIC retiene un porcentaje de la inversión y junto con el programa Dignificar imparten capacitación y entregan equipos de seguridad y herramientas de trabajo a los albañiles.

“El programa Dignificar no se ha hecho en los últimos años, cayó en un bache”, asegura el líder de los albañiles. “El mayor problema, las omisiones o falta de supervisión lo vemos en las obras públicas porque no hay una estricta exigencia del cumplimiento de las disposiciones”.

Vigilancia

“En la obra privada, principalmente las grandes como construcciones de hoteles, edificios, centros comerciales, fraccionamientos, las compañías tienen personal profesional que vigila que se cumplan las normas de seguridad”, explica.

“En la construcción del Hospital O’Horán, si uno va a verlo, los albañiles usan todos los equipos de protección y de seguridad. Allá y en las grandes compañías es estricta la vigilancia”.

“El problema es cuando algún contratista, una pequeña empresa o el propio albañil contrata en forma directa algún trabajo porque no pagan IMSS ni les importa la seguridad de los trabajadores”, reconoce.

“Sabemos que el albañil tiene que buscar ingresos para sostener a su familia, la necesidad de dinero hace que pase por alto las medidas de seguridad, aun cuando vaya en contra de su persona”.

Sobre trabajos en construcciones antiguas, descuidadas y en riesgo de desplome, dice que el INAH valora las condiciones del predio si es factible su reconstrucción, conservación o demolición, pero la empresa responsable es la que tiene que supervisar que toda construcción esté bien apuntalada y que los obreros utilicen los equipos necesarios para su seguridad, fijen muy bien los andamios.

“Por evitar pagos del seguro y permisos se descuidan aspectos y es cuando ocurren accidentes como el de la calle 48”, dice.

“El albañil tiene que buscar trabajo día a día para sobrevivir y cuando hay un buen pago, pasa por alto los riesgos de hasta perder la vida”, apunta.

Quién es el responsable

Se le preguntó sobre cuando ocurre un accidente en una obra en construcción, quién es el responsable.

Sin dudarlo, dice que el responsable es el dueño del predio, pero si tiene un contrato formal con una empresa o persona, la responsabilidad es de la empresa que realiza los trabajos.

De hecho, cuando el IMSS descubre que una obra se realiza sin la afiliación de los trabajadores, inicia un proceso administrativo y en primera instancia responsabiliza al dueño del predio, le cobra por el avance de la obra y si no quiere pagar, toma como garantía de cobro dicho predio.

Además, reconoce que en Yucatán hay muchísimos albañiles que trabajan en la informalidad, principalmente en trabajos pequeños a particulares y por ello todo el tiempo tienen empleo, pero descuidan su seguridad e integridad física.

Chan Castañeda recuerda que el programa Dignificar lo estableció el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, lo siguió el de Rolando Zapata Bello, ambos del PRI, y Mauricio Vila Dosal, del PAN, pero el actual gobierno de Huacho Díaz Mena no tiene el mismo dinamismo. En 2025 no dio ninguna capacitación para los albañiles y este año no tiene noticias si habrá el programa.

“Veo que Dignificar está atorado. Ya me acerqué a platicar con la Secretaría de Infraestructura del Bienestar y me dijeron que harán algunas modificaciones para mejorar el programa”, revela.

“Los albañiles yucatecos ya cambiaron su estilo de trabajo, ahora ya no ves a trabajadores con chancletas en las obras, usan botas, guantes, chalecos, artículos de seguridad cuando están en las alturas, saben fijar andamios a grandes alturas. Ese cambio es fruto de la capacitación que han recibido en años anteriores y por la estricta supervisión de seguridad industrial que ejercen las grandes compañías”.

Los albañiles aceptan estos cambios en la vestimenta más moderna porque saben que es por su seguridad y por su bien, dice. Sin embargo, la vigilancia es vital en la seguridad. Por ejemplo, si el albañil no usa el equipo de seguridad que dispone la empresa, le llaman la atención, lo obligan a usar los equipos, si reincide lo multan y si vuelve a reincidir lo despiden. Lo mismo ocurre con quienes rompen la regla de no fumar y no beber.

“La disciplina es importante en las obras porque la albañilería es de alto riesgo”, reitera. “La supervisión también juega un papel vital en cada obra porque cuando un trabajador no está bien capacitado, no tiene la experiencia, puede incurrir en errores que pueden ser fatales. Por lo que he leído en la prensa sobre el accidente de la calle 48 allí faltó supervisión profesional porque si se desplomó el techo es porque no estaba bien apuntalado”.

Respecto a la responsabilidad de la CMIC en la falta de capacitación de los alarifes, como en años anteriores, Chan Castañeda dijo que el Instituto de Capacitación de ese organismo es el único autorizado y reconocido para impartir la capacitación del programa Dignificar, pero lo tiene suspendido. Sí da capacitación, pero a otros trabajadores de la construcción, no a los albañiles.

“Vamos a insistir con la CMIC, vamos a tener un acercamiento con el presidente, para conocer por qué está suspendido este programa y cómo podemos reactivarlo”, señala.

Se le recuerda que en las administraciones de Ivonne Ortega y Rolando Zapata, los festejos del Día del Albañil (el 3 de mayo) y la entrega de certificados, equipos y herramientas a los albañiles capacitados era motivo de grandes fiestas, con alguna artista famosa invitada o grupo musical.

En este año, el Día del Albañil lo celebrarán en su local sindical el 3 de mayo y el 28 de septiembre organizarán el gremio del Cristo de las Ampollas en la Catedral de Mérida.

“Antes los constructores colaboraban, hoy la construcción está acaparada por una sola persona, él tiene toda la obra pública”, considera. “La obra privada, los dueños saben a quién contratan, pero en la obra pública muchas empresas no están en la jugada”.

El sindicato que dirige Chan Castañeda tiene 7,000 afiliados en Yucatán y pertenece a la CTM, pero reconoce que el número de albañiles es mayor porque hay otros sindicatos como el de la CROC y otros más, pero igual hay albañiles independientes que trabajan con contratistas o por su cuenta.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.