Los bajones en el suministro eléctrico representan pérdidas totales de especímenes para productores acuícolas en Yucatán, un problema que, contrario a lo que podría pensarse, resulta más grave que las enfermedades.
Según la bióloga Miroslava López Lara, gerente del Comité Estatal de Sanidad e Inocuidad Acuícola y Pesquera de Yucatán (Cesay), aunque en primera instancia se considera que las infecciones son el principal riesgo en esta industria, en la práctica los casos graves son poco frecuentes.
La especialista explicó que la acuicultura requiere una inversión inicial considerable, principalmente por la infraestructura necesaria para la crianza de los organismos.
Esta condición, sumada a la concentración de grandes cantidades de especímenes en un mismo espacio, podría hacer pensar que un brote infeccioso tendría consecuencias devastadoras; sin embargo, no es el escenario más común.
“Los casos realmente graves son muy raros”, puntualizó Miroslava López, quien añadió que la mayoría de las especies presenta buena resistencia.
No obstante, destacó que los camarones requieren condiciones más específicas para su desarrollo.
En este sentido, señaló que el Cesay ofrece a los productores análisis gratuitos de sus lotes, así como asesoría para canalizarlos con médicos veterinarios, lo que ha permitido atender oportunamente los casos detectados.
Asimismo, la experta subrayó que especies como la tilapia se caracterizan por su resistencia y buena salud, aunque enfatizó que la acuicultura implica un trabajo permanente.
“No es como la agricultura, donde se deja un cultivo y se regresa al día siguiente; aquí se trabaja con seres vivos, es una actividad de 24/7”.
Hasta el momento, en el estado solo se han registrado infecciones bacterianas menores o presencia de algunos parásitos en pocos organismos. No se han reportado brotes virales ni pérdidas masivas por enfermedades, gracias a la atención oportuna y al acompañamiento técnico.
“Las enfermedades pueden disminuir la población, pero no representan un riesgo para las personas. No tenemos un equivalente al gusano barrenador”, aclaró.— Pablo May Pech
