• En los mercados de Mérida, como en el Lucas de Gálvez y el San Benito, los consumidores también observan ajustes de precios constantes
  • Un puesto de venta de recados y condimentos del Lucas de Gálvez, productos que durante todo el año registran demanda constante

Para el doctor Gabriel Rodríguez Cedillo, académico de la Facultad de Economía de la Uady, la cuesta de enero es crónica y todo el año.

El profesional recalca que la frase de “la cuesta de enero” no solo abarca los meses de enero, febrero y marzo, sino que esta crisis de precios se extiende durante los meses restantes del año.

“Los yucatecos vivimos una cuesta de manera crónica”, sostiene. “Decir que solo enero es el mes duro y doloroso económicamente es meramente cultural”, señala. “La realidad es que la situación difícil y de alzas es anual, es crónica, ya no tiene un límite y no hay esperanza de que la carestía termine en enero”.

El economista y académico universitario considera que la economía resiente cuatro ajustes de precios alcistas durante el año, lo que contribuye para que la cuesta de enero se prolongue todo el año. Además, en Yucatán hay un crecimiento económico lento y alzas permanentes de precios.

“Una característica clara de la economía yucateca es que cuando vas al súper de compras y regresas a los 15 días, los productos de la canasta básica o bienes de alto consumo ya tienen otro precio, es poca la variación de precios, pero se siente el alza”, señala. “La cuesta de enero no termina en marzo, estamos en una cuesta permanente. Esa frase sólo es un símbolo cultural de un comportamiento que empieza en la época decembrina”.

Recuerda que tradicionalmente el período llamado cuesta de enero es porque en ese mes todo es más caro, los trabajadores asalariados no tienen dinero para solventar sus principales gastos y menos para paseos vacacionales, por lo que generalmente se endeudan para sobrepasar este difícil período alcista y de escasez de dinero.

El economista explica que la cuesta de enero tiene una característica interesante: es el reflejo de los aumentos que ocurren en diciembre como efecto de la derrama financiera por los aguinaldos y del alto consumismo. Sin embargo, cuando pasa la euforia de las fiestas decembrinas y llega enero, los trabajadores ya no tienen ese excedente de efectivo, tienen que solventar sus gastos con su sueldo normal, pero con precios de artículos de consumo más altos.

“Ahora es más doloroso este período económico difícil porque hay tanta diversificación de consumo que no da el dinero”, señala. “Es tanto el consumo, que pensamos en ir a la playa, al cine, comprar flores amarillas, regalos por el día del amor y la amistad. Hay tanta diversidad de consumo que no nos da el dinero y este alto consumo nos lleva a la lógica de ajustes de precios en casi todo y todo el año. Por ello esta explicación que tenemos una cuesta de enero crónica y anual, suben los precios todos los meses del año”.

Dice que cuando el trabajador cree que ya dejó de gastar y viene una recuperación, vienen las vacaciones y regresa el gasto familiar.

Sin aumento al salario mínimo

Se le preguntó al doctor Rodríguez Cedillo si esta escalada de precios constantes pulverizó el aumento al salario mínimo.

Considera que muchas personas que ganan el salario mínino y reciben el aumento pueden comprar productos básicos de consumo a los que antes no tenían acceso por su bajo ingreso, pero poco a poco este incremento de sueldo se va pulverizando ante los ajustes de precios de los productos y vuelve a quedar en precaria situación económica que limita su consumo, al menos que se detenga el alza, que ve imposible en Mérida por la carestía de la vida en la ciudad.

Mérida es una ciudad cara y eso influye para que los productos básicos y servicios sean más caros”, detalla. “Hay que entender algo: en el sistema económico yucateco siempre hay precios de bienes que determinan el alza. Si vives en una zona vulnerable, los precios de consumo básico estarán accesibles, pero si vives en una zona de alta plusvalía, los precios de los mismos productos aumentan su valor”.

“Hay sectores económicos yucatecos que impulsan el alza del precio de las cosas, como el desarrollo inmobiliario y la inversión extranjera, son dos factores importantes. Imagina que las casas cuestan hoy en día a partir de 2.2 millones de pesos, si lo puedes pagar, podrás pagar los altos precios de productos de consumo”.

Ante estos momentos económicos difíciles, el doctor Gabriel Rodríguez recomienda a los consumidores más moderación, no gastar más de sus ingresos porque el exceso de consumo siempre deriva en un alza de precios por la oferta y la demanda, llevar un control de los bienes básicos, cambiar la dinámica de diversión.

Dice que los yucatecos acostumbran ir a la playa durante los períodos vacacionales como este de Semana Santa y generalmente hay derroche en el consumo. En lugar de pagar cantidades importantes por las actividades recreactivas de la familia, es mejor aprovechar los espacios abiertos y gratuitos que tiene la ciudad y el Estado. Por ejemplo, pueden realizar un tour en museos, cuyo costo es simbólico o gratuito y es de alto valor de aprendizaje. O ir a los parques públicos u otros lugares atractivos donde se propicia la convivencia.

“En esta cuesta de enero el primer ajuste de precios a la alza lo vemos en los alimentos, pero en realidad todo sube de acuerdo con los períodos tradicionales como son la cuaresma, las vacaciones de verano, el inicio del curso escolar y las fiestas decembrinas”, recuerda. “Son cuatro ajustes de precios que se realizan de cajón durante el año. Esto quiere decir que la cuesta de enero, se prolonga hasta diciembre, es una cuesta permanente y anual”.

“Y la mercadotecnia parece no tener límites porque hoy en día todo inventan para el festejo, que es sinónimo de consumo excesivo, lo que aumenta de precios la mayoría de los bienes, principalmente del ramo alimenticio”, subraya.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.