“El sistema tiene que estar a nuestro favor, porque nosotros lo vivimos a diario”, fue el reclamo que la mamá Azuli Anguas gritó durante la megamarcha por el autismo que se llevó a cabo en Paseo de Montejo.
Audífonos con cancelación de ruido, peluches de apego, perros de asistencia, familias que acompañan y personas con Trastorno del Espectro Autista se prepararon para caminar rumbo al Monumento a la Patria con un objetivo claro: visibilizar el autismo.
La marcha se realizó en el marco del Día Mundial del Autismo, conmemorado el pasado 2 de abril. La convocatoria estuvo a cargo de Intégrate Comunidad Neurodivergente A.C., y reunió a más de 350 personas, entre colectivos, familias, especialistas y ciudadanos interesados en la causa.
Durante el recorrido se pudieron leer pancartas con mensajes como “El autismo es parte de este mundo, no es un mundo aparte” y “Las personas autistas no están en su mundo, están en el nuestro”, como muestra de acompañamiento y apoyo.
Al llegar al Monumento a la Patria, Roberto Erosa Uribia, presidente de Intégrate Comunidad Neurodivergente, leyó el manifiesto en el que destacó que el autismo debe ser un tema que una y no que aísle. Señaló las dificultades que enfrentan las familias, como el bullying, la falta de acceso a terapias y medicamentos, así como la discriminación en las escuelas, como parte del llamado a garantizar derechos y servicios de salud.
También se hizo énfasis en la consigna “nada sobre autismo, sin autistas”, para subrayar la importancia de que las personas con TEA participen activamente en la toma de decisiones sobre sus derechos.
Además, se recalcó la necesidad de dejar atrás la indiferencia y avanzar hacia la aceptación, recordando que muchas familias han vivido este proceso en soledad.
Acto seguido, varias familias y personas autistas compartieron sus testimonios. La primera en tomar la palabra fue Azuli Anguas, originaria de Chocholá, quien señaló que la lucha por los derechos de las personas con autismo debe hacerse en unidad, con la mirada puesta en un mejor futuro para sus hijos. Aunque ya se logró la aprobación de la ley, dijo, “ahora corresponde compartirla y vigilar que se cumpla”.
Desde distintas voces y vivencias, coincidieron en que el camino no es fácil, especialmente tras el diagnóstico, pero insistieron en la importancia de acompañarse como comunidad.
También destacaron que estos espacios permiten avanzar en inclusión y aceptación, además de visibilizar el autismo y otras neurodivergencias, con la intención de mejorar la calidad de vida de niñas, niños y jóvenes, y construir una sociedad más incluyente para todos.
El evento continuó con más testimonios de personas autistas y padres de familia. Pese a que se invitó a funcionarios a la caminata, no se contó con su asistencia.




















