Victoria no dejaba de mirar el humo que aún salía de lo que quedó de su vivienda: maderas y palos carbonizados, láminas de cartón reducidos a cenizas, plásticos derretidos y láminas de zinc dobladas por el fuego.
Desde luego, tenía el rostro lleno de tristeza al ver que lo que construyó con su familia durante al menos siete años se perdió en tan solo unos minutos.
“Por un poquito más nos tapa el paso el fuego. ‘Ainas’ no salimos de ahí. Solo porque mi mamá salió a ver su comida, se dio cuenta y me fue a avisar. Bendición de Dios salimos, casi no lo contamos”, relata la joven madre de dos niñas, una de cinco años y la otra de seis meses de edad.
Ellas se encontraban en la casa la tarde del miércoles cuando comenzó el incendio, que afectó a otras seis casas en la colonia San Luis Sur Dzununcán.
La joven sonrió con sus vecinos cuando comenzó a buscar ropa de entre varias bolsas que fueron donadas por distintas personas que, empáticos, ayudaron a las familias afectadas.
Investigan causas de incendio en Dzununcán
Según se dice, el siniestro fue provocado por una persona que estaba quemando cables para sacar el cobre y venderlo.
Donde estuvo la casa de Victoria quedaron los restos de una mascota, en el terreno de a lado también murió quemado otro perro.
De estos cadáveres se encargó el personal del Servicio Veterinario Forense y el Instituto de Ciencias Forenses de la Fiscalía.
Estos ayer por la mañana realizaron diligencias en la zona afectada para determinar las causas exactas del siniestro y agregar los datos de prueba a la carpeta de investigación que el Ministerio Público abrió.
En espera de ayuda
¿Dónde durmieron?, se le preguntó a Victoria. Respondió que ella, su esposo, su mamá y sus hijas se fueron a dormir a casa de un hermano, pero indicó que era casi un hecho que ayer duerma a las puertas de su predio quemado, pues están a la espera de que las autoridades estatales y municipales envíen el apoyo prometido para que, de alguna manera, puedan reanudar su vida.
Mientras miraba el humo que salía del terreno fue abordada, precisamente, por trabajadores de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Mérida, quienes platicaron con Victoria por varios minutos, le pidieron sus datos y solicitaron algunos documentos que ella no pudo entregar, pues todo se quemó.
Los trabajadores municipales, de todas maneras, tomaron los datos y después fueron con cada una de las familias afectadas, como la de Adolfo González, quien perdió gran parte de su patrimonio.
“Soy comerciante, toda la mercancía con la que trabajábamos, sombreros y cinturones, se quemaron. Se nos quemaron dos cuartos y un baño, se quemó todo lo que teníamos ahí: ropa, roperos, máquinas de coser, todo”, comenta.
De sus cuartos quedaron nada más palos quemados, plásticos derretidos y láminas dobladas. “Lo único que pudimos sacar es lo que traemos puesto”.
El señor cuenta que el fuego llegó a su casa después de la casa de Victoria: un árbol “agarró lumbre” y las ramas alcanzaron las láminas de cartón de la casa de don Adolfo, todo se quemó en cuestión de minutos.
“Cuando mi hija se dio cuenta ya el fuego estaba arriba, no pudimos hacer nada. Teníamos tres cachorritos, se quemaron ahí junto a la puerta. Ahí se murieron. Gracias a Dios nosotros estamos bien, emocionalmente nos queda la tristeza, pero gracias a Dios nosotros estamos aquí”, dice.
Entre el olor a humo que aún se siente, los afectados han recibido apoyo de sus vecinos y esperan, también, recibir apoyo de autoridades estatales y municipales. En tanto, la zona continuaba asegurada por la policía hasta que se concluya con los trabajos de investigación.
