Con la llegada de las altas temperaturas, las familias enfrentan un problema común: el sobrecalentamiento del agua en los tinacos.

En viviendas donde los tinacos están expuestos al sol en forma directa, especialmente en las azoteas, el agua puede alcanzar temperaturas elevadas a lo largo del día. Vecinos de distintas zonas de Mérida coinciden en que uno de los errores más comunes es no prever algún tipo de sombra para los depósitos.

“El tinaco se calienta tanto que abrir la llave en la tarde solo arroja agua caliente”, refieren.

Una medida para reducir la exposición solar de los tinacos es instalar techos ligeros, malla-sombra o estructuras que bloqueen la radiación directa.

Otra sugerencia es optar por tinacos de colores claros, ya que reflejan mejor la luz solar en comparación con los de oscuros, que tienden a absorber calor.

Hay que verificar que las tapas cierren correctamente, no solo para evitar la entrada de contaminantes, sino también para disminuir un poco la exposición directa a los rayos solares.

Acumulación de sarro

A estas recomendaciones se suma la advertencia del plomero Luis Chim Tzec, quien pone el acento en otra situación frecuente: la acumulación de sarro.

El profesional explica que debido a la alta mineralización del agua en Yucatán, los residuos de sales se adhieren con el tiempo a las paredes de los depósitos y a las tuberías, especialmente cuando persisten condiciones de humedad.

Este proceso, conocido como “sarritización”, no solo reduce el flujo del agua, sino que puede afectar la presión y la temperatura en las instalaciones domésticas.

El especialista señala que la limpieza periódica de los tinacos resulta fundamental para evitar la acumulación de estos residuos. Recomienda realizarla al menos cada seis meses y, de ser posible, incorporar aditamentos o filtros que ayuden a disminuir los niveles de sales minerales en el agua.

Asimismo, subraya la importancia de revisar las tuberías al menos una vez al año, para detectar obstrucciones o desgaste que comprometan el suministro.

Además, advierte que el exceso de sarro no es un problema únicamente técnico. En algunos casos puede estar relacionado con molestias en la piel, irritación en los ojos y afectaciones en el cuero cabelludo, lo que refuerza la necesidad de atender este aspecto desde una perspectiva preventiva.

También recomienda purgar el agua que ha permanecido estancada varias horas en las tuberías, particularmente en momentos de mayor calor, antes de utilizarla para consumo.—DARINKA RUIZ MORIMOTO