El reciente derrame de diésel frente a las playas de Progreso ha encendido alertas no solo en el sector pesquero, sino también en el ámbito de la salud pública, particularmente entre quienes aprovecharon los últimos días de asueto para ingresar al mar.
Aunque horas después del incidente la superficie puede verse normal, especialistas advierten que la aparente limpieza no garantiza la ausencia de riesgos, pues el comportamiento del diésel en el agua lo vuelve, en muchos casos, imperceptible.
El dermatólogo José Dolores Cerón Espinosa explica que este combustible, derivado del petróleo crudo, se dispersa con rapidez al entrar en contacto con el mar, formando inicialmente una mancha amplia que, conforme avanza el tiempo, se fragmenta en pequeñas partículas hasta dejar de ser visible.
Este proceso, que incluye evaporación y posterior biodegradación, puede tomar desde horas hasta algunos días, o incluso más tiempo si el producto queda atrapado en zonas de vegetación costera como manglares.
Esta rápida dispersión no implica que sea menos peligroso, sino que dificulta su detección, ya que puede permanecer en el agua en concentraciones bajas sin ser evidente a simple vista, aunque en algunos casos delatado por un olor característico o una ligera película grasosa.
Efecto progresivo
Para quienes entran en contacto con agua contaminada, los efectos pueden manifestarse en la piel en forma progresiva.
El especialista detalla que el diésel actúa como un solvente que elimina el llamado manto ácido, la capa grasa natural que protege la piel frente a agentes externos.
Al perder esta barrera, la piel queda expuesta y comienza a presentar, tras unas horas, síntomas como enrojecimiento, resequedad y comezón.
En escenarios de mayor exposición, especialmente si la ropa permanece impregnada, la irritación puede intensificarse hasta provocar fisuras o incluso ampollas.
Dermatitis
Este cuadro corresponde a una dermatitis irritativa, es decir, un daño directo y no una reacción alérgica, que puede agravarse con factores como la radiación solar o condiciones preexistentes como la dermatitis atópica, en la que la piel ya presenta una barrera debilitada.
Los ojos tampoco están exentos de afectación, aunque en menor medida. El contacto con agua contaminada puede irritar la conjuntiva, generando enrojecimiento, ardor o lagrimeo, síntomas que, si bien suelen ser leves, resultan molestos.
A esto se suma un riesgo menos visible pero igualmente relevante: la inhalación de vapores.
Durante las primeras etapas del derrame, el diésel libera compuestos volátiles que pueden afectar las vías respiratorias, sobre todo en zonas cercanas al punto de dispersión.
La exposición puede provocar irritación nasal, tos o molestias respiratorias y, en casos de mayor concentración, síntomas como mareo o náuseas, debido a la presencia de hidrocarburos que, al ser inhalados, alcanzan el torrente sanguíneo.
Aunque el daño en la piel no es inmediato, tampoco requiere exposiciones prolongadas. De acuerdo con el especialista, basta un par de horas de contacto para que se manifiesten los primeros signos, especialmente si el combustible permanece en la piel o en la ropa usada en el momento, como el traje de baño o playeras.
Por ello, ante la sospecha de exposición, la recomendación es retirar de inmediato las prendas, lavar la piel con abundante agua dulce y utilizar un jabón suave, evitando frotar en exceso.
Posteriormente, la aplicación de cremas emolientes ayuda a restituir la barrera cutánea, mientras que en casos más severos puede ser necesario el uso de tratamientos antiinflamatorios bajo supervisión médica.
Daño a organismos
En paralelo, el impacto ambiental no debe subestimarse.
Si bien el diésel se degrada con mayor rapidez que otros hidrocarburos más pesados, su presencia temporal puede afectar organismos marinos y zonas sensibles del ecosistema, lo que eventualmente repercute en la actividad pesquera y en la seguridad de los productos del mar.
La recomendación general es evitar ingresar al agua en áreas potencialmente afectadas, mantenerse atento a cambios en el olor o apariencia del mar y buscar atención médica si aparecen síntomas cutáneos o respiratorios.
Los especialistas advierten que, la ausencia de una mancha visible no siempre significa que el riesgo haya desaparecido.
