Los yucatecos tienen bajo sus pies uno de los sistemas hídricos más importantes del país: el acuífero de la Península, una red subterránea que alimenta cenotes, humedales y ecosistemas únicos.
Sin embargo, su fragilidad y la presión por el uso intensivo lo colocan en una situación que exige atención inmediata.
Durante la charla “El Acuífero de Yucatán: Un Tesoro Enterrado”, impartida en el Museo de la Luz, la doctora en Ciencias de la Tierra, Iris Neri Flores, explicó el funcionamiento de este sistema y la importancia de su conservación.
Desde el inicio, subrayó que “el ciclo del agua no ha cambiado” en millones de años, lo que demuestra la precisión de un proceso natural que hoy enfrenta nuevas amenazas. La especialista recordó que, aunque el planeta está cubierto de agua, solo el 2.5% es dulce y gran parte permanece congelada, por lo que el acceso al agua subterránea adquiere un valor estratégico.
En el caso de Yucatán el líquido que se extrae de pozos no es reciente, puede haber tardado meses o incluso décadas en filtrarse desde las zonas de recarga hasta los puntos de extracción.
En este sentido, detalló que el sur del estado, donde se ubican las zonas más elevadas, funciona como área de recarga, mientras que regiones más bajas —como cenotes, lagunas y zonas costeras— son puntos de descarga.
Este flujo constante explica la conexión entre los distintos cuerpos de agua y la vulnerabilidad del sistema ante la contaminación, se indicó.
El carácter kárstico del suelo, compuesto principalmente por roca caliza, permite una alta permeabilidad. Esto facilita la filtración del agua, pero también la entrada de contaminantes.
“Donde hay roca caliza, hubo mar”, indicó la doctora, al describir la formación geológica de la Península.
Agua salada
Otro aspecto clave es la llamada cuña de intrusión salina: una masa de agua salada que se encuentra bajo el subsuelo y que puede alcanzarse a profundidades de entre 30 y 35 metros.
Esto significa que un manejo inadecuado del acuífero podría alterar el equilibrio entre agua dulce y salada, afectando tanto el consumo humano como ecosistemas que dependen de esta mezcla, como los manglares.
La ponente también alertó sobre la presión creciente sobre el recurso.
Para 2024 los estudios ya mostraban números rojos: se extrae más agua de la que naturalmente se recarga, con una tasa de reposición de apenas 66%.
A esto se suman más de 39 mil concesiones para distintos usos, lo que obliga a un análisis cuidadoso para evitar una sobreexplotación mayor.— Pablo May Pech
Acuífero peninsular
Pese a los daños que causan, huracanes y tormentas tropicales son una fuente importante de recarga.
Manto freático
Los huracanes “Isidoro”, “Wilma” y “Cristóbal” elevaron los niveles del manto freático en el pasado.
Protección
La doctora Iris Neri Flores enfatizó que la principal fuente de agua en la Península es subterránea y que existe una interacción directa con los sistemas superficiales, por lo que su protección es fundamental.
Claves
El monitoreo constante y la prevención de la contaminación son las claves para garantizar que este “tesoro enterrado” siga disponible para el futuro.
