Por lo general se usa mal el término de la soberanía, en muchas ocasiones incluso lo confunden con autosuficiencia; por ejemplo, cuando dicen soberanía alimentaria o soberanía energética, en el nombre de ésta se hacen cosas indebidas y también contrario a lo que se supone, según se expuso en la segunda jornada del Diálogo entre Ciudadanos.

Lo que quedó claro, incluso lo recalcó el exprocurador de Justicia del Estado, Armando Villarreal Guerra, es que “la soberanía reside en el pueblo, pero la ejerce el Estado”, aunque muchas veces el Estado hace muchas acciones sin la participación o la voluntad del pueblo, agregó Víctor Arjona Barbosa, presidente del Organismo Promotor de Instituciones para la Democracia, A.C. (Prodem).

Realizada anteayer miércoles por la noche en la sede del Centro de Caridad San Francisco De Asís, en la actividad participaron como oradores Susana Morales Phillips y Jacobo Barrera Pérez, ambos reconocidos en el ámbito jurídico, así como Arjona Barbosa.

Eduardo Seijo Gutiérrez, como anfitrión, expuso que la soberanía se relaciona en muchos ámbitos, como el jurídico y el social, pero también se vincula con la dignidad humana, las relaciones internacionales y por su puesto de los municipios.

“Es importante para todos los ciudadanos y como se ha tocado mucho el tema queremos abundar, aclarar algunas dudas al respecto, sobre todo animar el conocimiento de las personas”, precisó.

“Se trata de que no se preste a confusión. En primer lugar, la verdadera soberanía reside en el pueblo, muchas veces se quiere dar la impresión de que la soberanía es el Estado y no es precisamente eso, realmente el soberano es el ciudadano”, puntualizó.

En esta ocasión el tema central fue el concepto de soberanía, del cual Barrera Pérez expuso la parte teórica e histórica, mientras Susana Morales Phillips habló sobre sus limitaciones, que sí las tiene, contrario a lo que se supone en el sentido de que no tiene límites.

Arjona Barbosa señaló que la soberanía es uno de esos conceptos que se malinterpreta con frecuencia y que, a menudo, se utiliza con fines ideológicos en lugar de democráticos.

Reflexionar sobre la soberanía

Muchas veces usan esta palabra cuando creen que lo que tratan de decir es autosuficiencia, apuntó.

“Por ejemplo, en la alimentación importamos granos, Europa y Estados Unidos importan aguacate; el problema: somos autosuficientes en la producción del aguacate y tenemos tanto que también tenemos para el interior, pero no somos autosuficientes del maíz y nos compran aguacate, entonces no hay tal soberanía alimentaria como dicen”, citó.

“¿Por qué soberanía?”, se preguntó el expositor y se respondió: “Esa autosuficiencia, estamos usando mal el término de soberanía. Auto de soberanía energética. ¿Qué es eso? Hay países que no tienen petróleo como Japón y por ello no es un soberano. Eso es deficiencia, es lo que quiere decir, pero usamos mal el término. Por eso hay que ser muy preciso y muy claro en estas cuestiones de la soberanía”, manifestó.

No se debe usar soberanía para cualquier tema, refirió.

“Que si la soberanía por acá, que si la soberanía por allá, hay que estudiar, bueno, por qué lo dice usted. ¿En qué se basa?, ¿qué quiere usted decir con eso? Mo es cuidarse en la soberanía como un recurso demagógico para distraer o para hacer otras cosas diferentes”, comentó.

Este es precisamente era propósito de este diálogo, refirió. “Y es claro decir los conceptos tan importantes de la vía política tan manoseados, tan mal usados, tan divergentes que realmente confunden a la gente y en el momento de la acción uno lo sabe y hace porque tiene iniciativa”.

En su opinión, una de las características de la soberanía es que no tiene límites, pero “¿es cierto?”, se preguntó para dejar ese punto a Susana Morales Phillips.

La exponente explicó que la soberanía existe, aunque el término se tiende a mal usar.

“Lo que sí debería tener siempre presente es que su principal y primordial fin es el bien común, por eso se debe cuidar siempre el bien de la ciudadanía que es la parte soberana”.

Otro de los aspectos incorrectos, continuó, es por ejemplo decir sobre todo que no tiene límites, cuando al menos hay cuatro limitantes muy claras, que son: La ley natural por la cual siempre es difícil hacer algo contra la Ley del más fuerte; la segunda es la territorialidad que limita hasta que extensión de tierra, como la soberanía de los Estados.

La tercera limitante, dijo, es la autolimitación que muchos se imponen así mismos para ejercerla, y la cuarta sería el sometimiento que también se presenta en muchos casos.

En la sesión de preguntas y respuestas, el ex procurador Villarreal Guerra que asistió acompañado del ex secretario general de gobierno, Pedro Rivas Gutiérrez (ambos fueron funcionarios en la administración panista estatal que encabezó Patricio Patrón Laviada), aseguró no estar de acuerdo con algunos conceptos que se expusieron, como el punto de que los Estados no son soberanos, y remarcó que “la soberanía reside en el pueblo, pero la ejerce el Estado”.

Al responderle, Arjona Barbosa indicó que acepta y respeta el punto de vista de Villarreal Guerra; sin embargo, mencionó que también muchas veces aparece el fenómeno del “gatopardismo político”, en la que el Estado realiza acciones sin la participación del pueblo, ejerce la soberanía del pueblo sin que éste último esté de acuerdo.

“Un claro ejemplo de esto fue la elección de los nuevos jueces y funcionarios del Poder Judicial, ¿Cuántos mexicanos votaron por ellos? ¿Dónde estuvo la participación y voluntad del pueblo? An así ya están en funciones”, reveló.

En pocas palabras consideró que únicamente se trató de las formas y lo legal, sin respetar la voluntad del pueblo, “una forma más de usar la soberanía aquellos que solo buscan el aseguramiento del poder”, afirmó.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.