Con una fuerza laboral de alrededor de 50,000 trabajadores de la construcción, el trabajo de albañil tiene alta cotización en Yucatán al grado que su sueldo supera a la de muchos profesionales formados en una institución de educación superior.
Claro que la comparación salarial entre un albañil y un profesional no refleja la realidad del trabajo duro, desgaste físico, alto riesgo y largas jornadas del albañil, por el trabajo cómodo de los académicos que generalmente ocupan plazas de burócratas y ejecutivos.
Incluso, en este período de temperaturas altas y sol “quemante”, los albañiles terminan cada jornada con la piel roja y ardores en espalda y brazos, a pesar de que se protegen con sombreros, gorras, ropa de manga larga y hasta pasamontañas.
Ante el festejo del Día del Albañil en Yucatán, que se celebra hoy, el secretario general del Sindicato de Alarifes de la CTM, Bernabé Chan Castañeda, realiza un balance sobre esta actividad en el estado.
En primer término informa que los albañiles yucatecos sí tienen trabajo, en estos tiempos son bien pagados, hay inversiones privadas y públicas en un rango de 60% para las primeras y 40% para las segundas, pero a lo largo del año el porcentaje cambia a 75% de inversión privada y 25% de la pública.
Panorama de los albañiles en Yucatán
En 2024 el número de albañiles activos era de 48,000 en números redondos, pero con el dinamismo de la obra pública, la inseguridad que prevalece en Quintana Roo, estado donde suelen trabajar los yucatecos por mejores salarios, la cifra creció a unos 50,000 alarifes porque muchos regresaron a sus municipios.
Chan Castañeda señala que los salarios de los albañiles que trabajan en Quintana Roo es casi igual al de los de Yucatán, con la diferencia que aquí trabajan con seguridad y tienen cercana a su familia.
Son tres centrales obreras que agrupan a los albañiles: la CTM que dirige Chan Castañeda con más de 7,000 afiliados, la más grande de Yucatán; la CROC y la Catem. Sin embargo, un buen número de albañiles son independientes e informales, pero buscan acomodo en las obras de construcción porque tienen experiencia, son especialistas en alguna rama de la obra y hay oportunidades laborales.
Por mandato de ley, las empresas constructoras aseguran a los albañiles ante el IMSS por el tiempo de duración de la obra, pero el trabajo itinerante les impide una cotización fija y tener la prestación de la vivienda con el Infonavit.
“Hasta los policías ya tienen derecho al financiamiento de una casa del Infonavit, menos los albañiles que las construyen”, ironiza Chan Castañeda, quien siempre solicita a los gobiernos algún tipo de esquema que los afilie al Infonavit.
Aunque el Ejército Mexicano entró a la industria de la construcción en los sexenios de los gobiernos de Morena, en realidad los soldados no restan trabajo a los albañiles yucatecos porque los contratan para la ejecución de alguna obra de infraestructura. Puso como ejemplo el nuevo Hospital O’Horán que se construye en el sur de Mérida, donde los ejecutores son ingenieros de la Defensa Nacional, pero la mano de obra está mezclada entre soldados y albañiles.
La Sedena y la industria de construcción
“La incorporación del Ejército Mexicano a la industria de la construcción no nos afecta”, asegura.
“Pagan bien. Tienen un catálogo de puestos por categoría, el peón de albañil gana un salario diferente al maestro especialista como el que realiza acabados, pega losas, estructuras como cimbras, techado, topografía, carpintería, operador de retroexcavadoras”.
El dirigente dice que los salarios de los albañiles muchas veces superan al salario del profesional. Un peón de albañil gana en promedio $3,000 semanales, un 33 por ciento arriba del salario profesional, pero otros albañiles con tareas especiales ganan $4,500 a la semana, y pueden alcanzar de $7,000 a $8,000 a la semana, dependiendo de su responsabilidad en la obra.
Aunque los albañiles ganan bien, la mayoría no administra correctamente sus ingresos porque todavía tiene vicios difíciles de erradicar por la tradición y costumbre del empleo.
Ante los retos sociales
La principal costumbre de los albañiles es que gasta en exceso en bebidas embriagantes, realiza gastos superfluos o tiene “otra familia” lo que afecta su economía y bienestar.
Por ello cree que los cursos que financiaba el programa Dignificar eran importantes porque no sólo reciben capacitación sobre su trabajo, seguridad personal en las obras, herramientas adecuadas para su trabajo, sino que recibían capacitación de superación personal y familiar y orientación psicológica para alejarse del vicio.
Hasta hoy, el programa Dignificar, cuyos fondos administra el gobierno del Estado, está suspendido desde que entró Morena. No hay fecha para que reanude sus actividades y los recursos que aportan las empresas constructoras y los inversionistas están al aire.
El líder del sindicato de alarifes de la CTM dice que algunas empresas realizarán el festejo del Día del Albañil con convivios en los lugares de trabajo no el mismo día, que es domingo, sino antes o después.
“Los albañiles en realidad son los artesanos de la construcción”, señala Chan Castañeda. “Siempre me dicen los ingenieros que de nada sirve tener una estructura sólida y grande, si la obra no tiene una fachada bonita. Y todo este trabajo, desde el hoyo del cimiento, el colado de columnas, el moldeo, el plomado, los pisos, el enlocetado, los acabados, etcétera, son trabajos que realizamos los albañiles”.


