A unos pasos del mercado, en la calle 54 entre 65 y 67, Agropecuaria Ríos Covián, uno de los negocios más longevos del sector agropecuario, no solo ha sobrevivido al paso del tiempo, sino que ha sabido adaptarse a los cambios durante 85 años, ahora bajo la dirección de las hermanas María Beatriz y María Isabel Ríos Luján.

La farmacia veterinaria, fundada el 12 de mayo de 1941 por Víctor Manuel Ríos Covián y su socio Jorge Vázquez Díaz, nació para atender la necesidad de proveer insumos para el campo y el cuidado de animales en una época en la que la ganadería y la agricultura estaban en auge en el estado.

Durante décadas fue la única opción en su tipo, al grado que, cuando surgieron otras tiendas similares, éstas se apropiaron también del término “agropecuarias”, incluso la calle donde se ubica adoptó ese nombre en forma popular.

Hoy, la historia del negocio es también la de una transición generacional marcada por retos, pérdidas y decisiones clave que han permitido su permanencia.
“Hemos llegado a los 85 años, pero me gustaría subrayar que llevamos 15 años solas en un negocio que siempre ha sido manejado por hombres”, señala María Beatriz Ríos Luján.

Adaptación

Entrevistada junto con su hermana María Isabel, la empresaria recuerda que la muerte de su padre, Víctor Manuel Ríos Patrón, quien continuó el legado familiar tras formarse como médico veterinario en la primera generación de la Facultad de Medicina Veterinaria en Yucatán, marcó un antes y un después en la operación del negocio.

“La pérdida de mi papá fue sorpresiva: se fue de un día para otro. Hacerse cargo de un negocio con un nombre en el mercado y, de repente, quedarnos solas… nos ‘chocolatearon’: ‘van a quebrar las hermanitas Ríos, no les damos tres meses…’, y 15 años después aquí estamos”, relata.

Lejos de detenerse, las hermanas asumieron no solo la administración de la tienda, sino también el peso de un legado familiar. “Y no es solo que te hereden la tienda, te heredan un legado: responsabilidades fiscales, económicas, las familias que hay que mantener, bueno, todo”, expresa.

La historia de la agropecuaria está ligada al desarrollo del sector veterinario en Yucatán. Ante la ausencia de estudios formales en el estado, el propio Ríos Covián impulsó la creación de la Facultad de Veterinaria junto con el entonces gobernador Carlos Loret de Mola. Años más tarde, su hijo formaría parte de la primera generación en 1970.

Con el paso del tiempo, el negocio enfrentó la llegada de grandes competidores, cambios en la distribución de productos y transformaciones en las prácticas del campo. La venta directa de laboratorios a ranchos, la disminución de animales de traspatio y la reducción en el uso de ciertos productos agroquímicos modificaron el panorama.

“El campo ha bajado”, reconoce María Beatriz, quien también apunta a cambios culturales: “Otra cosa que ha bajado muchísimo son las aves de traspatio. Ya son mínimas. Antes todo el mundo tenía una gallina, un pavo o algo en su patio”.

Ante este contexto, la adaptación fue clave. María Isabel, a quien describen como la más visionaria, identificó la incorporación de las mascotas como parte de la familia como una tendencia en crecimiento. “Ella fue la que se dio cuenta de que lo que estaba jalando eran las mascotas, que son parte de la familia”, comenta su hermana.

Ese cambio derivó en la incorporación de servicios de asesoría veterinaria básica dentro del local. “Siempre recalcamos que no es clínica. Esto es una asesoría de primer contacto. Traes a tu animalito; si aquí se puede resolver, si es algo sencillo, de una vez”, explica.

La transformación del negocio también se reflejó en la experiencia del cliente. Desde la implementación de turnos dobles tras la pandemia hasta la colocación de ventiladores, sillas de espera y agua para clientes y mascotas, las hermanas han apostado por mantener un trato cercano.

“Aquí procuramos todavía tener ese trato directo: el cliente viene y nos cuenta su historia; con paciencia se le trata, y con humor”, destaca.

La evolución del mercado también se percibe en detalles cotidianos, desde clientes que aún identifican productos por antiguos logotipos hasta escenas que reflejan el vínculo actual con las mascotas.

“Yo, cuando realmente me di cuenta y me cayó el veinte, fue después de que ella (mi hermana María Isabel), porque ella es más visionaria, vio que trajeron a vacunar a un ‘malixito’ en un triciclo. O sea, que la gente ya se toma el trabajo de subirlo al triciclo, de traerlo”.

Pero, a pesar de los cambios, hay elementos que permanecen, empezando por que el negocio sigue operando en el mismo local donde inició hace más de ocho décadas y conserva la filosofía de servicio heredada por sus fundadores.

“Yo agradezco el legado que nos dejaron nuestros padres, pero también agradezco a mi hermana por el equipo que hemos hecho, que no cantamos victoria nunca, que siempre nos acordamos de dónde venimos, cómo la pasamos y dónde estamos”, afirma María Beatriz.

Como parte de la conmemoración de su 85 aniversario, Agropecuaria Ríos Covián realizará, el sábado 9 de mayo, un festejo para sus clientes, mientras que el día 12 llevará a cabo una rifa en la que todos los compradores participarán sin importar el monto de su compra.— IVÁN CANUL EK

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.