Tres personas cargaban unas vallas metálicas para delimitar el área de seguridad en la entrada principal del complejo del recinto ferial Xmatkuil, al sur de Mérida. Preparaban la pista para las competencias de arrancones programadas para esa noche, dos días después del trágico accidente en la vía Mérida a Progreso, donde fallecieron dos personas, presuntamente por estar compitiendo en unos piques clandestinos.
Bajo el sol, Ramón Ortiz Estrada, representante de Aceleración Mérida Club, coordina y participa en la instalación de la seguridad y la limpieza del lugar, en una mañana en la que se esperaba que en su evento nocturno asistieran más personas de lo normal, debido al morbo que esto pudiera generar tras el incidente.
“Es una noticia muy trágica que no solamente golpea a los que somos apasionados de este deporte, sino que también cómo podemos ver en las redes sociales impactó mucho en la sociedad”, lamenta Ortiz Estrada.
Entre 2019 y 2020, la carretera federal Mérida–Progreso se ha convertido en un punto de encuentro conocido como “Miércoles de Hamburguesas”, que, según el entrevistado —quien recalca que no organiza ni convoca— nació como un espacio de convivencia y no para la realización de arrancones. La convocatoria de dicho evento es ajena a su club.
Dicha concentración empezó por un grupo de propietarios de autos exóticos que se reunían en una gasolinera a platicar, pero de manera progresiva se unieron los apasionados de los “car audio”, los autos clásicos, los bochos, los “tuning”, generando la presencia de familias enteras.
Clandestinidad
Al día de hoy, ese encuentro es ampliamente conocido y la cantidad de personas que asisten es importante. Con el calor del ambiente algunas personas deciden “correr” sus vehículos sobre esa vía federal en la clandestinidad, aunque la esencia no sea esa.
Desde su experiencia de más de 30 años en el deporte motor, Ramón Ortiz señala que desgraciadamente siempre habrá personas interesadas en probar sus automóviles de manera informal, al comparar esa práctica con niños y jóvenes que juegan fútbol en la calle colocando dos piedras como porterías en lugar de acudir a una unidad deportiva.
Indica que no existen “focos rojos” específicos, pero reconoce que siempre habrá quienes busquen generar espacios clandestinos para los arrancones.
El especialista recuerda una de las redadas a la que dio cuenta el Diario en 2013 y que cambió su manera de ver el deporte motor, gestionando espacios legales.
Hace 13 años, en su cuaderno local, el Diario informó sobre la detención de 177 jóvenes que acostumbran reunirse todos los viernes en la noche en la comisaría de Ticimul, en Umán
“Escandalizaban con los estéreos de sus automóviles a todo volumen, ingerían bebidas embriagantes y hasta jugaban a los arrancones durante varias horas”, dice la nota publicada en enero de ese año.
En la operación, también fueron retenidos 55 vehículos, de los cuales 43 fueron trasladados a los patios del rastro municipal y uno a las instalaciones de la corporación.
“En verdad ya era incontrolable el número de participantes”, se acuerda el entrevistado.
Ese suceso fue clave para, a partir de ese momento, comenzara a promover la educación y responsabilidad vial.
“Sí, autoridad, somos nosotros. Sabemos que estamos cometiendo pues ilícitos, por llamarlo de alguna forma, pero ya no queremos hacerlo. Queremos que nos regulen”.
Ahora, agrega, “nuestra misión es promover la práctica del deporte en espacios controlados, en espacios legales. Crear una cultura vial, una educación vial y de responsabilidad”.
Control y orden
Recuerda que desde 2005, el gobierno del Estado permitió el uso de la feria Xmatkuil para la práctica de los arrancones, aunque en ese entonces no se contaba con todas las medidas de seguridad necesarias, como muros de contención o trampas de arena. Sin embargo, el espacio ayudó a establecer control y orden en esta actividad, además de permitir un registro de participantes y aficionados.
Ortiz Estrada comparte que las actividades continuaron hasta 2016, cuando las autoridades estatales retiraron el permiso para utilizar el recinto ferial. Posteriormente, el acceso fue esporádico y limitado, hasta que en agosto del año pasado el lugar reabrió formalmente como Arrancódromo, tras realizar adecuaciones de seguridad. Añade que ahí han acudido participantes de distintos municipios y estados del país.
De acuerdo con él, este espacio cuenta con dos muros de contención en ambos lados los 402 metros de pista, además de 480 m de frenado, con una trampa de arena al final de la pista, la cual sirve para la desaceleración.
Si bien, ahora se cuenta con un sitio para la práctica de este deporte, Ramón Ortiz recalca que “no significa que las adecuaciones nos eximan de cualquier tipo de accidente. Lo importante es que el accidente va a estar en un área controlada. Mientras el vehículo se mantenga dentro de la pista, evita el hecho de poder causarle daños a terceras personas o hasta al mismo piloto”.
Para participar en estas carreras los competidores deben firmar una responsiva, acreditar su identidad, y usar vestimenta adecuada, como casco, pantalón largo y zapatos cerrados, así como cinturón de seguridad funcional y vehículos sin partes sueltas. Existe un orden, los pilotos se forman en una fila y eligen a sus parejas.
Cada evento en el Arrancódromo, que se realiza cada quince días, cuenta con servicio médico, dos ambulancias, una al principio y otra al final de la pista; personal de seguridad y baños. No se permite el ingreso con bebidas alcohólicas. Además, se cuenta con la coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil estatal.— MANUEL GARRIDO PÉREZ
