Un mensaje muy humano en el que hiló experiencias personales, reflexiones espirituales y llamados a la acción cotidiana ofreció la empresaria y líder social Beatriz Gómory Correa, quien impartió la conferencia “Compromiso y corazón: fuerza de transformación”.
En el marco de la junta nacional de la Asociación Nacional Pro Superación Personal, A.C. (Anspac), encuentro que reunió en Mérida a representantes de 60 sedes de todo el país, la ex presidenta de la Coparmex Mérida compartió un discurso íntimo, sensible y muy cercano, en el que el liderazgo se entendió fuera de protagonismos, desde la capacidad de permanecer, servir y sostener.
“Compromiso sin corazón se vuelve rutina. Corazón sin compromiso se queda en la intención”, resumió hacia el final de una charla que transitó entre la responsabilidad personal, la fe, el amor por el prójimo y el impacto silencioso de actos cotidianos.
Licenciada en Informática por la Universidad Anáhuac Mayab e integrante del Consejo de Administración de Grupo Industrial Dondé, Beatriz Gómory ha desarrollado una trayectoria vinculada al ámbito empresarial y al compromiso social, además de haber encabezado la Fundación del Empresariado Yucateco (Feyac).
Capacidad
Durante la conferencia, los cargos quedaron en segundo plano. El eje de su mensaje estuvo en aquello que llamó “la fuerza de transformación”, una capacidad que, aseguró, nace cuando el deber cotidiano se encuentra con la generosidad interior.
Para explicar el valor del cumplimiento, compartió uno de los episodios más dolorosos de su vida… la pérdida inesperada de su madre, ocurrida el mismo día de su cumpleaños hace dos años. Recordando a una mujer “aparentemente anónima”, poco visible, pero cuya constancia silenciosa dejó huella en otros.
Durante la misa funeraria, relató, el sacerdote Ignacio Villaseñor reconoció públicamente la influencia decisiva que aquella mujer tuvo en su vocación religiosa.
“La que siempre estuvo, nunca faltó a sus encuentros, a sus reuniones, era ella”, recordó al citar las palabras del sacerdote.
Compromiso
A partir de esa experiencia construyó el primer gran eje de su conferencia: el compromiso, entendido como la capacidad de estar, cumplir y sostener la palabra dada.
Esta reflexión la dividió en cinco principios: cumplir, hacer las cosas bien desde la primera vez, mantener disciplina en lo cotidiano, asumir la responsabilidad personal, y dar siempre el 100% de uno mismo.
“La constancia debe ser hasta mayor que la motivación”, señaló y luego advirtió que los sentimientos fluctúan, mientras los hábitos terminan construyendo el verdadero cambio.
Entre referencias al escritor británico John Ruskin, al empresario Jim Rohn, al sobreviviente de los Andes Gustavo Zerbino y al tenista español Rafael Nadal, la ponente insistió en la importancia de abandonar la queja, asumir los retos y enfocarse en aquello que sí está bajo control: el esfuerzo personal.
“Las excusas no te llevarán a ningún lado”, recordó al citar una de las frases del deportista.
La segunda parte de la conferencia giró hacia el “corazón”, entendido como aquello que dota de sentido al compromiso.
Motor
Ahí, la ponente habló del amor como motor de las acciones, de la pasión por servir, de reconocer el valor de los demás y de entender que nadie es invisible dentro de una comunidad.
Inspirada en enseñanzas de la Madre Teresa, invitó a las asistentes a poner alma en las tareas diarias, incluso en las aparentemente pequeñas. “No dejes que nadie se aleje de ti sin ser un poco más feliz”, recordó al citar a la religiosa.
Les pidió a las integrantes de Anspac mirar con nuevos ojos a quienes suelen permanecer en silencio dentro de sus grupos y sedes.
“Todos tenemos algo que aportar y, si falta una persona, se queda el hueco de esa persona”, expresó.
Así pues, el espíritu de la conferencia que, colocó el acento en los gestos persistentes en cualquiera que sea la labor que se desempeña en equipo, cumplir una palabra, escuchar al otro, agradecer, permanecer. Ya que se viven tiempos marcados por la prisa y la fragmentación.
El mensaje de Beatriz Gómory insistió en algo sencillo y poderoso: transformar también puede comenzar desde lo ordinario, siempre que se sienta pasión por la labor, con fe, unión y Dios como respaldo.
