El encharcamiento que dejaron recientes lluvias en la zona del Cementerio General. La infraestructura urbana debe considerar los ciclones y sequías, dice un investigador
El encharcamiento que dejaron recientes lluvias en la zona del Cementerio General. La infraestructura urbana debe considerar los ciclones y sequías, dice un investigador

“No podemos detener un huracán, pero sí podemos minimizar su impacto. Es nuestra responsabilidad como sociedad construir un entorno más seguro y resiliente”, afirma Jorge López Ortiz, consultor en gestión integral de diseño, riesgos urbanos y planificación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

El también investigador advierte que “no existen los desastres naturales, son desastres sociales, nosotros construimos nuestra vulnerabilidad”.

“Cuando inviertes en infraestructura y servicios, ahorras dinero a largo plazo. Esperar a que un huracán o una sequía impacten la comunidad genera costos que el Estado debe asumir, ya que las familias no pueden recuperarse por sí solas, por eso la prevención es clave para mitigar los efectos de los desastres, lo que puede evitar el desplazamiento de personas y la necesidad de refugios”, señala.

Importancia de prepararse ante huracanes y sequías

El especialista, en entrevista que concedió a Diario de Yucatán en las instalaciones de la Facultad de Arquitectura, abordó la importancia de la inversión en infraestructura y servicios para garantizar el bienestar de la comunidad, especialmente en el contexto de los fenómenos naturales como huracanes y sequías.

  • Parte de los estragos que dejó la cercanía del huracán “Milton” en la costa progreseña en octubre de 2024. Los fenómenos naturales no pueden detenerse, pero su afectación puede reducirse con la prevención
  • El encharcamiento que dejaron recientes lluvias en la zona del Cementerio General. La infraestructura urbana debe considerar los ciclones y sequías, dice un investigador
  • Arriba, Jorge López Ortiz, consultor en gestión integral de diseño, riesgos urbanos y planificación de la Facultad de Arquitectura de la Uady. A la derecha, el desbordamiento de la “bomborota” en Tekax por influencia del ciclón “Grace” en 2021, y, debajo, otra muestra de los daños que dejó “Milton”

En su opinión, los desastres son más rentables desde la perspectiva política, “ya que permiten que los funcionarios se muestren como héroes en situaciones de emergencia”.

“Pero eso no aborda la raíz del problema. Debemos enfocarnos en la planificación y la prevención para evitar que una emergencia se convierta en un desastre”.

Al responder sobre cuánto puede ahorrar un Estado al invertir en prevención, comparado con lo que se gasta después de una emergencia, López Ortiz dice que invertir en infraestructura y servicios para garantizar el bienestar de la comunidad es adecuado y si hay información sobre fenómenos climáticos, eso le hará ahorrar bastante dinero,

“De entrada, el hecho de esperar a que te impacte un huracán o la sequía o un desastre requiere que el Estado tenga que gastar siempre, eso no lo pagarán las familias, ese dinero lo tiene que poner el Estado, por eso lo mejor siempre es prevenir”, remarca.

Elevado gasto para la recuperación ante un desastre

El experto insiste en que no hay forma de que una familia se recupere por sí misma ante el impacto de una inundación que le haga perder la casa o lo enferme.

Ese es un gasto que tiene que generar el Estado, y que se ahorraría bastante, muchísimo, con solo mitigar, pero a veces se politiza el desastre “y eso puede ser mucho más rentable a los políticos”.

“Cuando sucede una emergencia se puede llevar al gobernador o al alcalde a que se meta al agua para la foto, hacerlo ver como el héroe, eso es algo más tangible a solo tener que decir ‘dimos instrumentos, planificamos y prevenimos’. Si nos pegó el huracán no podíamos evitarlo, al igual que una sequía, pero sí podemos evitar que nos afecte”, apunta.

Beneficios de aplicar medidas preventivas

Si se aplicaran las medidas preventivas, continúa, entonces ya no habría desplazados, refugiados o tantos daños.

“Pero si los hay, por prepararse y organizarse entonces ya no habrá el desastre y la emergencia no será tan grave”, indica.

Al retomar el tema de los políticos precisa: “Una cosa es la visión política y otra la que una institución pública debe promover, de hecho es parte de que existan los instrumentos para prevenir y manejar el riesgo, pero la visión política le beneficia que exista un evento que lo haga quedar bien, que lo muestre como el salvador”.

“Eso no tiene que ver con la institución, tiene que ver con la política, son cosas totalmente separadas, aunque a veces vayan de la mano, pero no es lo mismo”, puntualiza.

Lo importante reitera, es que se tomen las medidas preventivas, porque hay un costo asociado a la falta de preparación.

Los desastres no son naturales, sino sociales

“Si sabemos que en Yucatán llueve cada año, debemos estar listos durante los meses previos. Esto incluye limpiar calles, verificar alcantarillas y preparar nuestras casas. La autoridad debe facilitar estas acciones”, explica.

El investigador de la Uady reitera que los desastres no son naturales, sino construcciones sociales.

“Construimos nuestra vulnerabilidad. Las amenazas como huracanes o lluvias son completamente predecibles, por lo que debemos prepararnos para minimizar su impacto”, indica.

Luego cita el caso del desbordamiento de un río en Poza Rica, Veracruz, donde la sociedad decidió con base en sus actividades productivas que les convenía colocarse en las orillas del cuerpo de agua y cuando se desbordó resultaron afectados, “pero no es culpa de la inundación o el huracán, sino de los que decidieron exponerse a esas amenazas”.

“Nosotros construimos nuestra vulnerabilidad, si sabemos que esta ciudad se inunda, tenemos que pensar cómo vivir en esa situación, si se puede, lo han resuelto otras civilizaciones y otras culturas o si nosotros mismos lo hemos resuelto, entonces hay que entender qué se puede hacer y qué no”, puntualiza.

No se pueden detener, pero sí prevenir

Asimismo, revela que la construcción del riesgo es social, la mejor forma de resolverlo es con mitigación y preparación.

“Al nosotros construir el riesgo tenemos la responsabilidad de deconstruirlo, o sea aceptar que existe el riesgo, que vivimos y coexistimos con estas amenazas y no podemos tampoco pararlas, no podemos evitar que pegue un huracán, no lo podemos deshacer, y además son necesarias para que opere el territorio, abastece de agua a un montón de zonas que sin un huracán no podrían funcionar”, indica.

El investigador menciona que, por ejemplo, se puede fortalecer la infraestructura urbana para enfrentar inundaciones.

“Es fundamental invertir en espacios públicos y áreas verdes que permitan el drenaje adecuado del agua. Necesitamos modelos de vivienda que se adapten a nuestra región y regulaciones que protejan nuestros ecosistemas”.

Llamado a invertir en infraestructura urbana

“Lo que hace falta es invertir en infraestructura urbana, infraestructura verde que conecte los ecosistemas que tenemos y que de alguna manera reducen el riesgo de que nos impacte cualquier fenómeno, y por otro lado que tengamos espacios públicos, áreas verdes, ya que hoy tenemos islas de calor muy fuertes, necesitamos vegetación, sombras, equipamiento para que la gente espere el transporte en forma digna. Necesitamos mucha inversión en infraestructura social, no turística, no comercial, sino social”, remarca.

Jorge López Ortiz,  consultor en gestión integral de diseño, riesgos urbanos y planificación de la Facultad de Arquitectura de la Uady
Jorge López Ortiz, consultor en gestión integral de diseño, riesgos urbanos y planificación de la Facultad de Arquitectura de la Uady

Además, menciona que se necesitan modelos de vivienda adecuados a la región, y eso no está desarrollándose, también en el tema de la protección ambiental se necesita regulaciones más claras, que eviten que por cualquier interés que sea se dañe la integridad de los ecosistemas, porque de eso depende que no afecten las temporadas de sequías o huracanes.

“También debemos empezar de alguna manera a entender dónde estamos, o sea como sociedad donde vivimos, en qué tipo de ecosistema estamos, que tipo de territorio hay, mientras más información tengamos, mejor podemos reaccionar o evitar que suceda un evento que nos impacte y nos afecte gravemente”, advierte.

Tendencia global, no solo en Yucatán

El investigador se lamenta que nada de todo lo expuesto se hace. “Es un proceso que no tiene que ver solo con Yucatán, es una tendencia global, se especula con el territorio, se generan modelos de vivienda que no corresponden a la región, sino a intereses económicos e inmobiliarios, que no tienen nada que ver ni siquiera con el entorno del estado, y si demandan más recursos, demandan más agua, más electricidad”.

En su opinión, ni siquiera se implementan cosas que en la Facultad de Arquitectura se enseñan, que son temas de hipotermia, climática, energética, hasta escolares que considera de primaria.

“Que si en tu casa llueve mucho, pues tengas mínimo un lugar donde captar esa agua para regar plantas o lavar, etcétera, pero ni se toma eso en cuenta en los desarrollos que hoy se hacen”.

Por ejemplo, cita los aljibes que habían para almacenar agua de lluvia, ese tipo de herramientas ya se están perdiendo, no se consideran porque también a nivel social, “hay una visión aspiracionista de querer algo que no corresponde a la zona donde estás”, opina.

“Entonces tenemos que darnos una vuelta para ver la arquitectura vernácula, la arquitectura histórica, hay temas patrimoniales, pero también tecnología que nos dan ciertos recursos para resolver el sistema de si tenemos mucho calor, muchas lluvias, pero no queremos gastar tanto en temas del agua y en electricidad, eso es lo que se va perdiendo”, señala.

En sus propias palabras / Jorge López Ortiz, investigador de la Uady

“Se puede fortalecer la infraestructura urbana para enfrentar inundaciones. Es fundamental invertir en espacios y áreas verdes que permitan el drenaje adecuado del agua”.

“Necesitamos modelos de vivienda que se adapten a nuestra región y regulaciones que protejan nuestros ecosistemas”.

“Lo que hace falta es invertir en infraestructura urbana, infraestructura verde que conecte los ecosistemas que tenemos y que de alguna manera reducen el riesgo de que nos impacte cualquier fenómeno, y por otro lado que tengamos espacios públicos, áreas verdes, ya que hoy tenemos islas de calor muy fuertes, necesitamos vegetación, sombras, equipamiento para que la gente espere el transporte en forma digna”.

“Se especula con el territorio, se generan modelos de vivienda que no corresponden a la región, sino a intereses económicos e inmobiliarios, que no tienen nada que ver ni siquiera con el entorno del Estado”.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA

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