El alza de productos de la canasta básica podría reducir el poder adquisitivo de familias yucatecas, dice una economista de la Anáhuac Mayab
El alza de productos de la canasta básica podría reducir el poder adquisitivo de familias yucatecas, dice una economista de la Anáhuac Mayab
  • El alza de productos de la canasta básica podría reducir el poder adquisitivo de familias yucatecas, dice una economista de la Anáhuac Mayab
  • El incremento en los energéticos presiona costos de producción, transporte y consumo en Yucatán, que se trasladan al consumidor

La economía mexicana seguirá creciendo en 2026, aunque a un ritmo menor al previsto inicialmente, situación que podría generar incertidumbre entre consumidores, inversionistas y empresarios, advierte la doctora María Antonieta Pacheco Pantoja.

La especialista analizó las implicaciones de la reducción en el pronóstico de crecimiento económico del país, que pasó de entre 1.6% y 1.7% a 1.1%, y explicó los posibles efectos para Yucatán, particularmente en sectores estratégicos y en el poder adquisitivo de las familias.

De acuerdo con la investigadora del área de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac Mayab, los primeros sectores en resentir la desaceleración serían el comercio, los servicios y el turismo, actividades estrechamente vinculadas con la economía estatal.

“El comercio minorista, sobre todo, podría verse afectado por una menor dinámica del consumo interno”, señala.

Respecto al turismo, considera que una eventual disminución de la actividad no tendría un impacto directo e inmediato en Yucatán, aunque sí podría repercutir en empresas locales proveedoras de bienes y servicios para la industria turística de Quintana Roo.

Yucatán abastece de productos alimenticios, agroalimentarios y manufacturas a hoteles y negocios de Cancún y otros destinos turísticos de la región. Por ello, una menor actividad en esos mercados podría reflejarse en la demanda de productos elaborados en el estado.

La especialista considera necesario impulsar una mayor inversión local para reducir los efectos de la desaceleración y fortalecer a los sectores productivos.

En cuanto al mercado inmobiliario, explica que no todos los proyectos enfrentarían el mismo escenario. Aquellos desarrollos que cuentan con certeza jurídica, planeación, permisos en regla y esquemas de preventa bien estructurados tendrían mayores posibilidades de mantener su dinamismo.

Se trata, principalmente, de proyectos dirigidos a compradores nacionales y extranjeros que eligen a Yucatán como destino para residir, retirarse o pasar temporadas vacacionales.

Certeza económica

En contraste, advierte que los desarrollos de carácter especulativo podrían enfrentar mayores dificultades. Son proyectos que aún no cuentan con plena certeza legal respecto a aspectos como escrituración, urbanización o permisos, lo que podría generar cautela entre los inversionistas.

Ante un entorno económico menos favorable, los compradores tenderían a privilegiar opciones con mayor seguridad jurídica y financiera, lo que podría ralentizar algunos proyectos de este tipo y afectar a actividades relacionadas, como la construcción y los servicios asociados.

María Pacheco Pantoja señala que la revisión a la baja del crecimiento económico responde, en gran medida, a una disminución de la inversión, factor fundamental para impulsar la producción, el empleo y el consumo.

La menor inversión, explica, limita la generación de puestos de trabajo formales y favorece el crecimiento de la informalidad laboral.

Sueldos en Yucatán

En el caso de Yucatán, aunque la tasa de desempleo es relativamente baja, ello no significa que los salarios evolucionen al mismo ritmo que el costo de vida.

La economista subraya que los ingresos en el estado continúan siendo inferiores a los de otras entidades del país, mientras que diversos productos de la canasta básica registran incrementos de precio.

A ello se suman presiones inflacionarias derivadas de conflictos internacionales y de las variaciones en los mercados energéticos, factores que terminan reflejándose en los costos de transporte, producción y consumo.

Según explica, la combinación de menor crecimiento económico, reducción en la inversión y aumento de precios puede traducirse en una pérdida del poder adquisitivo de las familias.

Además, el crecimiento poblacional que registra Yucatán, impulsado principalmente por la migración, incrementa la demanda de servicios y empleo. Sin embargo, la creación de fuentes de trabajo podría no ser suficiente para ofrecer salarios acordes con el aumento del costo de vida.

Por ello, advierte que la desaceleración económica tendría un efecto directo en el bolsillo de los yucatecos, al dificultar que los ingresos crezcan al mismo ritmo que la inflación.

La especialista también identifica algunos errores que podrían agravar el panorama económico durante 2026.

Entre ellos menciona caer en un exceso de confianza o, por el contrario, en un exceso de temor. Considera que los consumidores deben mantener hábitos de compra responsables sin paralizar el consumo, ya que la actividad económica local depende en gran medida de la circulación de recursos.

Asimismo, señala que sería contraproducente incrementar la carga administrativa sobre las micro, pequeñas y medianas empresas mediante trámites excesivos, auditorías o fiscalizaciones innecesarias.

“Es momento de apoyarlas y facilitar su crecimiento, no de generar mayores obstáculos”, sostiene.

Otro riesgo, añade, sería descuidar la atracción de nuevas inversiones. Aunque no observa un escenario de crisis, sí considera que el país y el estado atraviesan una etapa de ajuste económico que exige atención y capacidad de adaptación.

A pesar de ello, destaca que Yucatán cuenta con importantes fortalezas, entre ellas su seguridad, infraestructura, patrimonio cultural, riqueza natural, gastronomía y creciente actividad industrial.

Para enfrentar el nuevo entorno económico, concluye, será indispensable conservar y ampliar la inversión, diversificar las actividades productivas y proteger el poder adquisitivo de las familias.

“La clave estará en la capacidad de adaptación tanto del sector público como del privado”, subraya.