El Consejo Empresarial Turístico (Cetur) considera que Yucatán está en un buen momento para la regulación de las rentas de hospedaje por medio de la plataforma Airbnb porque hoy se conocen datos de esta operación a gran escala.
El 6 de junio pasado el Diario publicó que Mérida está entre las 10 ciudades de México con más alojamiento en Airbnb, con 6,662 hospedajes. Le siguen Progreso, con 1,499, y Valladolid, con 1,111. La firma estadounidense Vacasa opera 382 centros de hospedaje en Yucatán y Quintana Roo, según un análisis de Inside Airbnb.
Airbnb VS Hoteles formales, el riesgo de la seguridad pública
Al abordar este tema, Jordy Abraham Martínez, presidente de Cetur, enfatiza que esta plataforma de renta de hospedaje es un riesgo para la seguridad pública de Yucatán y un nicho para posible lavado de dinero porque los hospedajes de Airbnb funcionan de manera anónima. Es decir, ni las autoridades ni los vecinos saben quién está detrás de cada propiedad ni quién entra y sale de ella.
En cambio, en los hoteles formales, los establecimientos están plenamente identificados ante las autoridades, llevan un registro de sus huéspedes y opera bajo la supervisión oficial.
“Esa opacidad que hay en los Airbnb se convierte en un punto ciego que dificulta prevenir y atender cualquier incidente, y que termina afectando la tranquilidad de las colonias”, señala Jordy Abraham en un comunicado de prensa. “Para Cetur, un registro no es un trámite más: es una herramienta para que las autoridades sepan quién opera y dónde, y para que el orden vaya de la mano de la seguridad”.
“No se puede cuidar lo que no se conoce”, insiste. “Tener identificado quién renta y dónde, es el primer paso para que Yucatán siga siendo el estado seguro que hoy nos distingue”, afirma. “Hoy sí es posible resolverlo. Las condiciones están dadas. Hoy sabemos cuántos son, dónde están y quién los opera, y existe la tecnología para registrarlos y darles seguimiento. Lo que sigue es voluntad para ordenar la actividad”.
El presidente de Cetur recuerda que otros destinos turísticos del país ya avanzan en la regulación del hospedaje que ofera la plataforma Airbnb. Por ello, el Consejo considera que es un buen momento para que, de manera coordinada y sin afectar el atractivo del destino, se avance hacia un esquema que reconozca y ordene la renta vacacional en plataformas digitales.
Cetur ofrece su colaboración y experiencia para acompañar ese proceso, con la convicción de que un turismo ordenado beneficia al visitante, a los prestadores de servicios y a las comunidades de Yucatán.
“Que Mérida esté entre las diez ciudades del país con más alojamientos habla muy bien de nuestro destino. Pero un crecimiento de esta magnitud también nos obliga a poner orden”, señala Jordy Abraham. “No se trata de prohibir ni de ir contra nadie: se trata de que quien ofrece el mismo servicio juegue con las mismas reglas y de emparejar el piso con la hotelería”.
Dice que el problema de fondo está en lo desigual de la competencia. Para abrir sus puertas, un hotel cumple con una larga lista de requisitos: licencias y permisos municipales, verificaciones, normas de seguridad y protección civil, pago de impuestos y derechos al estado y al municipio. En cambio Airbnb opera sin recorrer ese mismo camino, e incluso sin un registro que le permita al ayuntamiento saber cuántas propiedades hay, dónde están y en qué condiciones reciben a visitantes.
Para Cetur, emparejar el piso significa justamente eso: que quien renta de manera habitual cumpla con lo mismo que hoy solo se le exige a la hotelería.


