Se están sembrando de 25 a 30 hectáreas de manglar en la parte central de Yucatán, además de otras 20 hectáreas en Progreso. En total, estamos hablando de aproximadamente 70 hectáreas que se están trabajando actualmente en diversas localidades, incluyendo Chuburná y Chabihau, para su recuperación, informa Guillermo Porras Quevedo, delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Yucatán.
“En Sisal, estamos avanzando mucho. Se están realizando trabajos de remediación y es fundamental hacerlo en colaboración con los pobladores. Ellos son los beneficiarios directos de estos proyectos”, afirma.
Entrevistado en el marco de la inauguración de 10a. Expo Foro Ambiental en el Centro de Convenciones Siglo XXI, el funcionario federal al hablar de las labores de restauración de las zonas de manglares en la zona costera de Yucatán, resaltó los esfuerzos que realizan en la remediación y conservación que se llevan al cabo, especialmente en localidades como Sisal y Progreso.
El delegado señala que se trabaja intensamente en la recuperación de los manglares, un ecosistema crucial para la biodiversidad y la protección costera y subraya la importancia de involucrar a la comunidad en estos esfuerzos.
“Es imprescindible trabajar de la mano con la sociedad. Cuando la comunidad toma conciencia y se involucra podemos avanzar significativamente en la protección del medio ambiente”.
Manifiesta que, los esfuerzos no solo se limitan a la siembra, sino que también incluyen la colaboración entre diferentes niveles de gobierno.
“Hemos estado trabajando de manera coordinada con el estado, municipios y la federación para que estos proyectos de remediación y conservación avancen efectivamente”, comparte.
Sobre en cuánto tiempo se reflejarían los resultados, Porras Quevedo destaca que ese punto se debe pensar antes de afectar los manglares, “precisamente la cuestión del tiempo necesario para ver resultados tangibles en la recuperación de los manglares”.
“Para que un manglar sea viable y empiece a ofrecer servicios ambientales estamos hablando de un promedio de cinco a siete años”, indica.
“El crecimiento y la viabilidad dependen de las condiciones bióticas del espacio y del cuidado que se le brinde”, añade.
Enfatiza el creciente interés de la comunidad en participar en proyectos de limpieza y conservación.
“Cada vez más personas se suman a iniciativas como el programa nacional de limpieza de playas. Esta participación activa es esencial para generar conciencia sobre la importancia de cuidar nuestros ecosistemas”, comenta.
“La verdad es que hemos estado trabajando de manera muy coordinada, gobierno, el estado, municipios y la federación para que los proyectos vayan avanzando en todo lo que es remediaciones, conservación para que existan estos espacios y se demuestre cómo la sustentabilidad se hizo un medio para poder vivir en esta armonía como hemos vivido y se había vivido siempre”, puntualiza.
Además, menciona un programa comunitario impulsado por el gobernador del Estado, que ha permitido a las comunidades involucrarse en la conservación.
“Estos esfuerzos se están multiplicando, y cada uno está abonando donde puede para el éxito de los proyectos”.
Reitera que hay un compromiso claro con la conservación de los manglares en Yucatán. Con un enfoque en la colaboración comunitaria y la remediación ambiental, se busca restaurar un ecosistema vital que beneficia tanto a la naturaleza como a las comunidades locales.
A medida que se avanza en estos proyectos, la esperanza es que el tiempo y el esfuerzo invertidos den sus frutos en los años venideros.
