En el sur de Mérida, donde el crecimiento urbano convive con el pulso de las comunidades originarias, nació la vocación de Nallely Guadalupe Uscanga Herrera, una mujer que cambió los códigos legales por tijeras, peines y una convicción profunda: hacer justicia también puede significar cuidar a quien no tiene voz.

Ella creció en Tahdzibichén, comisaría orgullosa de sus raíces y tradiciones, y se tituló como abogada en 2014. Durante años estudió en Mérida leyes, procedimientos y argumentos.

Los caminos rectos a veces guardan bifurcaciones inesperadas. En su caso, fueron los ladridos los que marcaron la ruta.

El contacto con animalitos de la calle la volvió rescatista de perros, muchos de ellos viejitos, enfermos o con alguna discapacidad, despertó una sensibilidad que ya vivía en ella. Esos animales que otros consideraban “difíciles” encontraron en sus manos paciencia, disciplina y respeto.

Pronto descubrió que tenía una habilidad particular para tratar a mascotas de temperamento complejo.

Donde otros veían riesgo, ella veía una oportunidad; donde había gruñidos, identificaba historias de abandono, de modo que decidió profesionalizarse en estética canina, convencida de que el cuidado de la piel y el pelaje también es salud, bienestar y dignidad.

Así nació Ecumape Mérida, un centro integral especializado en la atención de mascotas con carácter fuerte o antecedentes de maltrato.

El proyecto no estuvo exento de tropiezos. Emprender implica aprender a levantarse tantas veces como sea necesario. Nallely lo hace cada día con la misma firmeza con la que sostiene a un perro nervioso antes del baño.

Hoy, de la mano de médicos veterinarios expertos, ofrece un servicio serio y responsable, enfocado en protocolos adecuados, productos especializados y actualización constante en técnicas que favorezcan la salud cutánea y capilar de las mascotas.

Sus clientes la han seguido durante años. La recomiendan por su trato respetuoso y por esa mezcla poco común de autoridad y dulzura que transmite confianza.

En su espacio la disciplina no está peleada con la alegría. Siempre hay una son-risa franca que acompaña el trabajo meticuloso.

Fuera del centro, Nallely también baila salsa con la misma energía con la que persigue sus metas, y encuentra en el atletismo una forma de equilibrio personal, ama disfrutar de su familia.