• Un estudio del Inegi reporta un alza sostenida del Valor Agregado Bruto de la informalidad durante el año pasado en el territorio yucateco
  • La construcción y el comercio concentran más del 60% de la riqueza generada fuera del sistema formal en el estado, indica un estudio

La economía informal de Yucatán —la que funciona sin registro fiscal, sin contratos y sin seguridad social— generó un Valor Agregado Bruto (VAB) promedio anual de 134,796 millones de pesos (mdp) al concluir el calendario 2025.

El volumen de riqueza generada por la informalidad se dio a conocer mediante las Mediciones de la Economía Informal Trimestral por Entidad Federativa (Meitef) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Para dimensionar esa cantidad basta con dividirla a lo largo de los 365 días del año pasado. Lo anterior se traducen en que cada día la informalidad yucateca produjo alrededor de 17.5 mdp que no transitaron por ningún registro fiscal ni aportaron un peso a la seguridad social de quienes los generaron.

Si se distribuyeran esos 17.5 mdp del VAB de la informalidad a lo largo de un solo día, esa cantidad equivaldría a un flujo constante de $729,166.67 por cada hora, lo que a su vez se traduce en un gasto o ingreso de $12,152.78 por cada minuto transcurrido.

Ese promedio, sin embargo, subestima la tendencia: en el cuarto trimestre de 2025 el VAB informal llegó a 140,896 mdp, el valor más alto del año y 4.8% por encima del mismo período de 2024, superando el promedio nacional de 4%.

El estado encabeza en este rubro a escala peninsular, no solo en el volumen de la riqueza generada desde la informalidad.

Con una participación de 2.2% del VAB informal nacional en valores constantes, Yucatán supera a Quintana Roo (1.3%) y a Campeche (0.8%).

No se trata únicamente de que su economía sea mayor: en términos proporcionales, la informalidad pesa más en Yucatán que con sus vecinos de la Península.

En el ámbito nacional, esa economía paralela representó el 23.7% del PIB en 2025 —6.03 billones de pesos—; es decir, de cada $100 producidos en el país, 24 provinieron de actividades al margen del fisco y la ley laboral, según señalan los reportes del Inegi.

Al alza

La trayectoria trimestral revela el crecimiento constante de este rubro. En el lapso enero-marzo el VAB informal de Yucatán fue de 131,318 mdp; para el período abril-junio había subido a 132,204 mdp.

En el tercer trimestre el salto fue incluso más pronunciado: 134,765 mdp, más de 2,500 mdp adicionales en tres meses.

El mayor incremento llegó al cierre del año, con los 140,896 mdp del cuarto trimestre, dejando atrás a Campeche y Quintana Roo, estados que registraron caídas en ese mismo período.

El promedio anual de Yucatán casi triplica al de Campeche (49,495 mdp) y casi duplica al de Quintana Roo (76,120 mdp).

Las Meitef distinguen dos tipos de informalidad que responden a causas distintas y exigen respuestas distintas. El primero es el sector informal propiamente dicho y el cual comprende a micronegocios sin registro, comercio en la vía pública, talleres y servicios domésticos que operan completamente fuera del sistema.

En promedio anual, este segmento creció de 79,109 mdp en 2024 a 81,622 mdp en 2025. En el cuarto trimestre específicamente alcanzó 86,926 mdp, frente a 81,140 mdp en el mismo período del año anterior.

El segundo tipo son las otras modalidades de informalidad: trabajadores que laboran dentro de empresas formalmente constituidas —con facturas, RFC y domicilio fiscal— pero sin contrato, sin IMSS, sin Infonavit, sin vacaciones pagadas ni liquidación garantizada.

En promedio anual, este segmento pasó de 51,865 mdp en 2024 a 53,174 mdp en 2025. En el cuarto trimestre llegó a 56,450 mdp, contra 53,350 mdp en el mismo lapso del año anterior.

Este segundo tipo es quizás el más silencioso y el más difícil de combatir: no ocurre en los márgenes de la economía formal, sino en su interior. Son empresas que cumplen con el fisco, pero incumplen con sus trabajadores.

Estructura de la economía informal yucateca

La estructura de la economía informal yucateca tiene dos grandes motores. Medida en valores constantes, las actividades terciarias —comercio, transporte y servicios— concentran el 63.6% del VAB informal total.

Las secundarias —encabezadas por la construcción— aportan el 27.5%, y las primarias —agricultura, ganadería y pesca— el 8.9% restante.

Dentro de ese reparto, dos actividades dominan con claridad. El comercio informal es la más importante de todas: con un VAB promedio anual de 56,053 mdp en valores constantes, concentra el 65.4% de todas las actividades terciarias y el 41.6% del VAB informal total de Yucatán.

En otras palabras, de cada $100 que genera la economía informal yucateca, más de $41 provienen del comercio.

La construcción es la segunda actividad en importancia y la que domina el sector secundario. Con un VAB promedio anual de 27,878 mdp en valores constantes, representa el 75.2% de todas las actividades secundarias informales y el 20.7% del total.

Entre comercio y construcción suman el 62.3% de toda la riqueza informal del estado, lo que revela una informalidad altamente concentrada en dos sectores con dinámicas muy distintas: uno vinculado al consumo cotidiano y otro posiblemente ligado al boom inmobiliario y de infraestructura que vive la entidad.

En valores corrientes, el sector terciario alcanzó un VAB promedio anual de 85,753 mdp y llegó a 90,397 mdp en el cuarto trimestre.

Las actividades secundarias registraron 37,062 mdp en promedio anual y 39,921 mdp en el cuarto trimestre. El sector primario cerró con 11,980 mdp en promedio anual y 10,578 mdp en el cuarto trimestre.

Los puestos de trabajo remunerados de la economía informal también se aceleraron en 2025. En promedio anual, Yucatán pasó de 344,354 puestos remunerados en 2024 a 357,990 en 2025, una variación de 4% que duplica el crecimiento registrado el año anterior, cuando los puestos informales remunerados habían crecido apenas 1.7%.

En términos absolutos, la informalidad yucateca sumó 13,636 nuevos puestos de trabajo en un solo año, todos ellos fuera de cualquier red de protección social.

En el cuarto trimestre específicamente, el ritmo de crecimiento fue de 4.1% anual, por encima de la media nacional.

Eso significa que una porción creciente de la fuerza laboral yucateca trabaja en condiciones donde el patrón no está obligado a pagar seguro médico, no existe fondo de retiro y no hay protección ante un despido.

Cada peso adicional que se paga en la informalidad es un peso que no genera derechos: no acumula semanas cotizadas en el IMSS, no construye ahorro para el retiro en el Infonavit, no respalda una liquidación en caso de despido.

El mercado informal se vuelve más competitivo en términos de ingreso inmediato, pero lo hace profundizando la desprotección de quienes dependen de él.

Dicho de otra forma: no es que los trabajadores informales estén mejor, es que la informalidad los retiene con más fuerza.